EL CENTRO IBEROAMERICANO DE RESPUESTA ANTE CATÁSTROFES NATURALES — CRAC QUE EL PERÚ PERDIÓ: ¿QUIÉN ENTREGÓ A EDGAR SALOMÓN CASTAÑEDA LO QUE NO ERA SUYO?
Hay preguntas que nacen de una sospecha. Y hay otras que nacen de un documento.
Esta
nace de ambos.
En
la primera entrega de esta serie mostramos cómo una entrevista al ingeniero José
Benavente Farfán, presidente de BUSF Perú Sur, terminó abriendo una
historia mucho más grande que su propia expulsión del Cuerpo General de
Bomberos Voluntarios del Perú.
Benavente
habló del CRAC de Arequipa.
Habló de Edgar Salomón Castañeda.
Habló
de una supuesta evaluación realizada desde España para decidir si se demandaba
o no a la gestión anterior, presidida por Salomón Castañeda.
Habló
de los bienes que existían en el centro.
Y cuando se le preguntó qué había ocurrido con vehículos, ambulancias y equipos especiales, respondió: “Eso más bien yo desconozco.”
Pero también dijo algo mucho más comprometedor para la historia institucional de BUSF: “Se ha hecho una evaluación desde España.”
Y
cuando se le preguntó si esa evaluación había considerado demandar a Salomón
para recuperar el patrimonio, respondió:
“La evaluación de España dijo que no era una opción hacer
un juicio al señor Salomón para el tema de la devolución.”
Es
decir, según el testimonio de quien hoy preside BUSF Perú Sur, España
conocía el problema, conocía a quién se atribuía la responsabilidad de la
situación y evaluó qué hacer con el patrimonio.
Entonces
llegó el momento de abrir los documentos.
Y lo que aparece es mucho más interesante que cualquier declaración.
EL CRAC NO APARECIÓ POR GENERACIÓN ESPONTÁNEA
El
CRAC de Arequipa fue inaugurado el 16 de noviembre de 2003 como el
primer Centro de Respuesta ante Emergencias y Catástrofes de la Red
Iberoamericana de BUSF.
La
propia BUSF España reconoce actualmente que fue un proyecto de cooperación al
desarrollo financiado por el Ayuntamiento de Madrid y ejecutado por BUSF
España. La organización señala que desde ese centro se desarrollaron
actividades de formación y respuesta ante terremotos, inundaciones y erupciones
volcánicas.
No
era, por tanto, una instalación cualquiera.
Era una infraestructura creada para una finalidad concreta: preparar y responder ante catástrofes.
Y
esto adquiere una dimensión especial en estos días en los que Perú e
Iberoamérica continúan expuestos a sismos, incendios, inundaciones,
deslizamientos y otros fenómenos naturales.
Un CRAC operativo no es un lujo. Es una capacidad de
respuesta.
Por
eso resulta tan difícil comprender que una infraestructura de esta naturaleza
pudiera permanecer durante años fuera del control de la organización que la
creó y que, finalmente, en 2026 haya terminado incorporada a la Intendencia
Nacional de Bomberos. BUSF España reconoce expresamente que desde 2015 hasta
enero de 2026 la gestión, sostenibilidad y administración del CRAC no
estuvieron bajo su responsabilidad ni control.
Once
años.
Ahí comienza el problema.
ANTES DE BUP EXISTÍA BUSF-PERÚ
Y
aquí el expediente registral nos permite salir de las versiones y entrar en la
documentación.
La
partida registral de Bomberos Unidos Sin Fronteras —BUSF-PERÚ— muestra
que la organización fue constituida originalmente en 1999 y que Edgar Salomón
Castañeda formaba parte de su primera estructura directiva. Fue el presidente.
Pero
hay algo todavía más importante.
En
la modificación estatutaria inscrita en 2005, BUSF-PERÚ aparece expresamente
descrita como:
filial en el Perú de la sede principal de Madrid, España.
El
estatuto establecía además una relación de supervisión con BUSF-España y
contemplaba la participación de un representante de BUSF-España en la
supervisión de BUSF-PERÚ. Incluso determinadas decisiones de la asociación
requerían propuesta o intervención de BUSF-España.
Y
hay otro detalle que no puede pasar desapercibido.
El
artículo relativo a los bienes señalaba que estos podían ser dinerarios y no
dinerarios, incluidos bienes muebles e inmuebles.
No
estamos hablando, entonces, de una asociación sin patrimonio.
Estamos hablando de una organización con una estructura estatutaria, una relación institucional con BUSF-España y bienes que debían tener un tratamiento jurídico y administrativo.
Y LLEGÓ 2015
Aquí
aparece la pieza que durante tanto tiempo parecía perdida.
El
4 de junio de 2015, mediante escritura pública y sobre la base de un
acta de Asamblea General Ordinaria de fecha 7 de abril de 2015, se inscribió
una modificación parcial de estatuto.
El
documento registra la modificación de los artículos:
1, 2, 3, 9, 10, 11, 12, 13, 14, 15, 17, 18, 20, 23, 24, 25,
26, 27, 28, 32, 33, 34, 35, 36, 37, 38, 39, 44, 45, 49 y 53.
Es
decir, 31 artículos.
Pero
hay uno que llama particularmente la atención.
El artículo 3.
Porque
allí la organización deja de denominarse BOMBEROS UNIDOS SIN FRONTERAS
BUSF-PERÚ y pasa a denominarse:
BOMBEROS UNIDOS PERÚ
La
propia inscripción señala además que puede utilizar la sigla “BOMBEROS
UNIDOS PERÚ”.
Y
aquí aparece la pregunta que puede cambiar toda esta historia:
¿Qué ocurrió jurídicamente con el patrimonio que estaba
bajo la administración de BUSF-PERÚ cuando esa organización dejó de llamarse
BUSF-PERÚ y pasó a denominarse BOMBEROS UNIDOS PERÚ?
Porque
cambiar el nombre de una organización no contesta por sí mismo qué ocurrió con
cada uno de sus bienes.
Mucho
menos con un complejo construido mediante cooperación internacional.
Mucho
menos con vehículos.
Mucho
menos con ambulancias.
Mucho
menos con equipos de rescate.
Aquí
aparece una diferencia que merece ser estudiada con lupa.
El
estatuto anterior contenía referencias expresas a BUSF-ESPAÑA, su sede
de Madrid, su supervisión y su participación en determinadas decisiones de
BUSF-PERÚ.
En
cambio, en la modificación de 2015 que estamos examinando, el nuevo artículo 3
denomina a la organización BOMBEROS UNIDOS PERÚ y las páginas siguientes
regulan sus propios órganos, funciones, bienes y administración.
El
artículo 9 atribuye a la Asamblea General amplias facultades, entre ellas
autorizar auditorías, adquisición y disposición de bienes muebles e inmuebles y
determinados actos patrimoniales.
Y
el artículo 15 establece que el Consejo Directivo ejecuta los acuerdos de la
Asamblea y administra la organización conforme a sus estatutos.
Aquí
hay una pregunta inevitable:
Si en 2015 se estaba creando una entidad estatutariamente
distinta, ¿qué documento determinó el destino de los bienes que hasta entonces
estaban vinculados a BUSF-PERÚ?
Ese
documento es el que estamos buscando.
Porque
la modificación estatutaria no equivale, por sí sola, a una escritura de
transferencia del CRAC ni a un inventario de transferencia de vehículos y
equipos.
Y hasta ahora, en el expediente que tenemos, ese documento no aparece.
SALOMÓN NO ERA UN NOMBRE MÁS
La
partida registral muestra algo todavía más significativo.
En
2010, Edgar Salomón Castañeda aparece nuevamente inscrito como presidente de
la Junta Directiva de BUSF-PERÚ para el período 2010–2015.
Y
después de la modificación estatutaria de 2015, la nueva Junta Directiva
inscrita para el período 1 de julio de 2015–30 de junio de 2018 vuelve a
tenerlo como presidente.
La
partida dice:
Presidente: Edgar Salomón Castañeda.
Esto
permite establecer documentalmente algo importante:
Salomón no aparece simplemente como una persona que llegó
después a reclamar el CRAC.
Era
un dirigente central de la organización antes y después de la modificación
estatutaria.
Y
precisamente por eso la pregunta adquiere otra dimensión:
¿Qué recibió Edgar Salomón en su condición de presidente de la nueva organización y qué recibió —si recibió algo— en representación de una entidad que había dejado de ser la filial peruana de BUSF España?
LA FRASE DE BENAVENTE QUE LO COMPLICA TODO
Durante
la entrevista, Benavente explicó la situación de una manera aparentemente
sencilla:
“Una
vez que se termina el proyecto, se les transfieren los bienes a las personas
responsables.” Pero el proyecto no había terminado.
Y
cuando se le preguntó directamente si BUSF había transferido esos bienes a la
organización creada por Salomón, respondió:
“Salomón, claro.”
Pero
aquí aparece un problema.
¿Qué transferencia?
¿Dónde
está? ¿Quién la firmó? ¿Qué bienes comprendía? ¿Incluía el CRAC? ¿Incluía
vehículos? ¿Incluía ambulancias? ¿Incluía equipos? ¿Quién recibió cada uno? ¿Quién
quedó como propietario? ¿Quién quedó como custodio? ¿Dónde está el inventario?
Porque
una cosa es afirmar que “se transfirieron los bienes”.
Y otra muy distinta es demostrarlo.
Y ENTONCES LLEGÓ LA CARTA DE 2019
Cuatro
años después de la modificación estatutaria aparece otro documento
extraordinariamente revelador.
El
2 de septiembre de 2019, Edgar Salomón dirige una carta a Antonio
Nogales, presidente de BUSF España.
Y
la carta habla expresamente de: la cesión y entrega del CRAC; los equipos y
materiales servibles;
y
la disposición de BUP Perú para efectuar la entrega a BUSF España.
Pero
todavía hay algo más.
BUP
Perú propone un plazo: “no superior a 8 meses” para que BUSF-España
tenga capacidad legal en Perú para poder recepcionar el centro y los recursos
que todavía fueran servibles.
Y
aquí la historia adquiere un giro extraordinario. Porque ahora tenemos que
preguntar:
¿POR QUÉ BUP ESTABA EN CONDICIONES DE OFRECER A BUSF ESPAÑA
LA DEVOLUCIÓN DEL CRAC?
No
afirmamos todavía que BUP no tuviera ningún título jurídico. Precisamente eso
es lo que debe demostrarse.
Pero
la pregunta es inevitable:
¿Qué título tenía BUP para disponer del CRAC y de sus
bienes hasta el punto de poder condicionar su devolución?
Y
si ese título existía:
¿quién se lo otorgó desde BUSF?
¿QUÉ HIZO BUSF ESPAÑA DURANTE ESOS OCHO MESES?
¿Contestó
la carta? ¿La aceptó? ¿La rechazó? ¿Envió abogados? ¿Envió representantes? ¿Hizo
un inventario? ¿Pidió verificar los equipos? ¿Negoció la entrega? ¿Levantó un
acta? ¿Recuperó algo? ¿Ocurrió algo después?
Porque
si hubo una respuesta, esa respuesta debe existir.
Y si no hubo respuesta, también necesitamos saberlo.
BENAVENTE DICE QUE ESPAÑA EVALUÓ DEMANDAR
Aquí
las piezas empiezan a encajar de una manera incómoda.
Benavente
dice que:
España conoció el problema.
España evaluó la posibilidad de demandar.
España decidió que no era conveniente hacerlo.
Pero
tenemos una carta en la que BUP ofrece entregar el CRAC y los medios
materiales.
Entonces:
¿La evaluación realizada desde España descartó únicamente
la vía judicial?
Porque
una cosa es no demandar.
Y
otra completamente distinta es no recuperar.
Lo que no puede hacerse pasar por solución es simplemente dejar que el tiempo haga desaparecer las preguntas.
¿Y QUÉ PASÓ CON LOS VEHÍCULOS Y LAS AMBULANCIAS?
Aquí
la historia se vuelve todavía más incómoda.
Benavente
reconoce que desconoce qué ocurrió con esos bienes.
Pero
la carta de 2019 menciona expresamente “equipos y materiales servibles”.
Por
tanto, el problema patrimonial existía.
Y
no era imaginario.
Había
bienes.
Había
una organización que decía estar en disposición de entregarlos.
Había
otra organización que debía recibirlos.
Y
había una historia de diez años de por medio.
Entonces:
¿Dónde estaba el inventario? ¿Cuántos vehículos existían? ¿Cuántas
ambulancias? ¿Qué equipos especiales? ¿Cuánto costaron? ¿Quién los recibió?
¿Cuáles estaban operativos en 2019? ¿Cuáles fueron
entregados? ¿Cuáles desaparecieron? ¿Cuáles terminaron en otro proyecto?
Hasta que estas preguntas tengan respuesta, la historia patrimonial del CRAC no está cerrada.
Y AQUÍ APARECE LA RESPONSABILIDAD DE SALOMÓN
Edgar
Salomón Castañeda tiene derecho a explicar su versión.
Y
deberá hacerlo.
Porque
el expediente registral demuestra que fue presidente de BUSF-PERÚ y
posteriormente presidente de BOMBEROS UNIDOS PERÚ-BUP durante el período
inmediatamente posterior a la modificación estatutaria de 2015.
La
carta de 2019, además, lo muestra actuando en nombre de BUP respecto del CRAC y
de recursos materiales que se ofrecían entregar a BUSF España.
Eso
no demuestra por sí solo que Salomón se haya apropiado de ningún bien.
Pero
sí demuestra algo mucho más concreto:
Salomón ocupaba una posición institucional desde la cual
podía hablar sobre la entrega del CRAC y de los recursos materiales.
Y
por eso la pregunta que le corresponde responder es:
¿En virtud de qué título ejercía esa facultad?
No
es una pregunta personal.
Es una pregunta patrimonial señor Salomón.
PERO BUSF ESPAÑA TAMBIÉN TIENE QUE RESPONDER
Y
aquí no podemos permitir que toda la responsabilidad termine colocándose sobre
Salomón.
Porque
si BUSF España fue quien creó el proyecto, ejecutó la cooperación, conocía la
situación y recibió la carta de 2019, entonces también debe explicar qué
hizo para proteger el patrimonio.
La
propia BUSF España reconoce hoy que el CRAC estuvo fuera de su control entre
2015 y enero de 2026.
Entonces
preguntamos:
¿Quién autorizó esa situación? ¿Quién decidió no recuperar
el centro? ¿Quién decidió no recuperar los bienes? ¿Quién evaluó la posibilidad
de demandar? ¿Quién descartó esa opción? ¿Quién decidió que ocho meses no eran
suficientes —si es que esa fue la decisión—? ¿Quién hizo seguimiento del
patrimonio?
Y
una pregunta particularmente importante:
¿DÓNDE ESTÁN LAS ACTAS DE LA JUNTA DIRECTIVA DE BUSF ESPAÑA
QUE EXPLICAN LO OCURRIDO ENTRE 2015 Y 2019?
Ahí
podría estar la respuesta.
O
podría estar el silencio.
LA VENIA QUE NADIE HA DOCUMENTADO
Aquí
aparece la palabra más incómoda de toda esta historia:
Venia.
No
podemos afirmar que BUSF España haya dado una “venia” a Salomón sin encontrar
el documento que lo pruebe.
Pero
precisamente por eso debemos preguntar:
Si BUSF España no autorizó la transformación patrimonial,
¿cómo pudo BUP controlar el CRAC durante años?
Y
si sí la autorizó:
¿Dónde está esa autorización?
Porque
cualquiera de las dos respuestas cambia completamente la historia.
Si hubo autorización, que se muestre.
Si hubo transferencia, que se muestre.
Si hubo cesión, que se muestre.
Si hubo donación, que se muestre.
Si no hubo ninguna de ellas, que se explique cómo se
produjo el control durante once años.
Eso
es todo.
No
estamos pidiendo una interpretación.
Estamos pidiendo documentos.
Y MIENTRAS TANTO, EL CRAC DE AREQUIPA SE PERDIÓ Y AHORA SE
CONSTRUYE OTRO EN PUNO.
Pero este será tema para nuestra próxima publicación. No se pierdan esta novela.
“LA SOLIDARIDAD NO PUEDE CONVERTIRSE EN UN TERRITORIO SIN
TRANSPARENCIA”
Alberto Vela








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