¿Y AL CONGRESO CUÁNDO LE VA A TOCAR?
En el Perú parece haberse instalado una peligrosa normalidad: un Parlamento que exige responsabilidades a todos, pero que rara vez responde por sus propios actos. Mientras la ciudadanía observa con frustración cómo se toman decisiones que impactan la estabilidad política, la economía y la institucionalidad, crece la sensación de que el poder legislativo se ha acostumbrado a operar sin costos reales. No es solo una crisis de confianza; es la evidencia de un sistema que ha permitido que el equilibrio democrático se incline peligrosamente hacia un poder que, en lugar de representar, muchas veces parece administrarse a sí mismo, sin enfrentar consecuencias proporcionales. No es que no existan normas. El problema es que, en la práctica, muchos ciudadanos sienten que el Parlamento ha aprendido a usar las reglas a su favor. Por eso la pregunta no es solo ética ni del momento político. Es más profunda: ¿cómo llegamos a un escenario donde el Congreso parece tener tanto margen para hacer y d...






