CUANDO HILDEBRANDT VE IZQUIERDA HASTA EN LA SOPA Y LO SENTENCIA
En el Perú hemos llegado a un punto donde las palabras ya no describen la realidad: la reemplazan. Y la palabra más maltratada —manoseada, deformada, utilizada como garrote y como espantapájaros— es “izquierda”. Hoy, para ciertos opinólogos, la izquierda es todo: es el fracaso, es la torpeza, es la improvisación, es la violencia, es Sendero Luminoso y, por si faltaba algo, también es cualquier gobierno que no haya sabido gobernar. Así, en un solo gesto, se liquida décadas de historia, de luchas sociales, de matices y contradicciones. Y No es casualidad. Cada vez que el tablero electoral empieza a parecerse al de la última elección —un candidato ajeno a los circuitos tradicionales, con sombrero, con arraigo en el sur y con el respaldo de sectores históricamente postergados— reaparecen los reflejos condicionados del análisis político limeño. El fantasma de Pedro Castillo vuelve a recorrer estudios de televisión y columnas de opinión, no como recuerdo sino como advertencia. En ese ...


