“NO ME GUSTA LA POLÍTICA” - PARTE II: CUANDO LO DICEN DESDE UNA POSICIÓN COMODA
En el recorrido de campaña hay una frase que aparece con frecuencia sospechosa: “no me gusta la política” . No la dice quien está al borde del abismo. La dice, muchas veces, quien ya logró ponerse a salvo. Tiene trabajo, ingresos más o menos estables, redes que amortiguan los golpes. Puede defenderse en la vida. Y desde ahí, decide retirarse. No es lo mismo decir que no te gusta la política desde la precariedad que hacerlo desde la estabilidad. No pesa igual. No significa lo mismo. Cuando alguien tiene cómo pagar una clínica, un contacto que destraba un trámite, un ahorro que cubre una crisis, y aun así afirma que la política no le interesa, ya no estamos hablando solo de cansancio. Estamos hablando de comodidad protegida . Es la lógica simple y brutal del: “mientras a mí no me falte nada, el resto es ruido” . Eso tiene nombre, aunque incomode decirlo: egoísmo . No el egoísmo caricaturesco del que roba, sino uno más prolijo, más educado, envuelto en lenguaje neutro, a veces incluso...





