¿PARA QUÉ SIRVE UN DIPUTADO POR LORETO?
Durante años nos han repetido que un diputado sirve para “gestionar”: traer favores, empujar expedientes, conseguir contratos, posar en la foto con el ministro de turno. Esa idea no es ingenua. Es funcional a un sistema mediocre que redujo la política a intermediación y al Congreso a antesala de oficinas. Un diputado no está para mendigar . Está para cambiar las reglas del juego . Y en Loreto, las reglas llevan décadas mal hechas. Pensadas lejos, redactadas sin territorio, administradas desde la indiferencia y sostenidas por una costumbre perversa: aceptar lo poco como si fuera lo único posible. En Loreto no falta trabajo. Falta trabajo digno, suficiente y sostenido . Tenemos recursos, pero no desarrollo. Tenemos jóvenes profesionales, pero no oportunidades reales. Tenemos una riqueza natural inmensa y, al mismo tiempo, una pobreza que se hereda como si fuera parte del paisaje. El resultado es visible y cruel: informalidad masiva, dependencia del Estado como casi único emplead...






