BUSF ESPAÑA: Ante su silencio como hecho político – UNA NUEVA SERIE DE INTERROGANTES
España y Perú, atención. Esta nueva serie retoma la investigación sobre Bomberos Unidos Sin Fronteras (BUSF) y sus filiales en el Perú, dando continuidad a hechos documentados y preguntas que aún permanecen sin respuesta. Lo que se publicó el año pasado no fue especulación: fueron evidencias, nombres y fechas. Hoy, esos hechos se conectan con nuevas decisiones y casos que exigen respuestas claras.
Hay silencios que no son casuales. Son decisiones.
EL AÑO PASADO, entre octubre y noviembre, durante 5
semanas, una serie de publicaciones documentó hechos, planteó preguntas
directas y expuso evidencias sobre el accionar de Bomberos Unidos Sin Fronteras
España en el Perú. Los textos no fueron ambiguos ni insinuaron en abstracto:
interpelaron con nombres propios, con hechos verificables y con preguntas
concretas dirigidas a sus principales responsables.
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| Edgar Salomón Castañeda, funda BUP el 2015, se desliga de BUSF Perú y el 2019 envía una carta a BUSF España diciendo que va a devolver los bienes del CRAC ¿? |
LO QUE YA SE DOCUMENTÓ
Nuestra investigación reconstruyó cómo la filial peruana de
BUSF fue desmantelada y usurpada por intereses privados, manteniendo intacto el
RUC y los fines sociales de la organización original. Mostramos cómo el Centro
de Respuesta ante Catástrofes (CRAC) de Arequipa, construido en su totalidad
por el Ayuntamiento de Madrid y donaciones ciudadanas, quedó bajo control de un
grupo que lo convirtió en plataforma para negocios privados. También se
documentaron los vínculos de esta filial peruana con la estafa internacional de
LINCECI, donde recursos solicitados para los niños enfermos de cáncer en el
Perú fueron desviados, y cómo el silencio de BUSF España permitió que la usurpación
y la impunidad continuaran.
Publicamos documentos notariales, registros de SUNARP y
pruebas que evidencian la continuidad jurídica de BUSF Perú bajo la usurpación,
las manipulaciones estatutarias y la existencia de un circuito de operaciones
paralelo que explotó la marca y los recursos humanitarios. Sin respuestas
institucionales, las preguntas quedaron abiertas: ¿por qué no se recuperó la filial? ¿por qué se permitieron nuevas
delegaciones con la misma marca? ¿dónde están los bienes y recursos donados
por la cooperación internacional?
El silencio se convirtió así en un hecho político en sí
mismo. Porque cuando una organización que opera bajo la narrativa de la
cooperación y la ayuda humanitaria decide no responder cuestionamientos
públicos sobre hechos concretos, lo que comunica no es prudencia, sino un
patrón de relación con la rendición de cuentas. Y eso importa.
Importa porque la legitimidad de cualquier institución
declarada de Utilidad Pública en España no se sostiene solo en sus acciones, sino
en su disposición a explicar, aclarar y asumir responsabilidades cuando surgen
dudas razonables. Las publicaciones no buscaban polémica. Buscaban respuestas.
Pero frente a preguntas directas, la estrategia de BUSF España ha sido el
silencio prolongado. Cuando el silencio se vuelve sistemático, deja de ser
ausencia de comunicación y pasa a ser una postura institucional.
Una postura que inevitablemente abre una interrogante
mayor:
👉 ¿Qué
significa que, ante cuestionamientos documentados, una organización prefiera no
responder?
En el espacio público, el silencio no es neutral. Debilita la confianza, amplifica las dudas y convierte lo que pudo resolverse con transparencia en un tema que persiste y crece. Por eso, esta nueva etapa no parte de especulaciones, sino de hechos concretos y verificables: hubo preguntas, hubo evidencias, y no hubo respuestas. Y cuando eso ocurre, lo responsable no es cerrar el tema: es seguir preguntando.
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| El Centro Iberoamericano de Respuestas ante Emergencias y Catatrofes (CRAC), fue transferido por el MIDAGRI que solo es dueña del terreno y no de la Infraestructura |
NUEVA ETAPA INSTITUCIONAL DE LA INVESTIGACIÓN
Ante la persistencia del silencio y frente a la última
respuesta enviada por Antonio Nogales, presidente de Bomberos Unidos Sin
Fronteras España, una comunicación que no despeja los hechos documentados ni
aporta sustento verificable a sus afirmaciones, esta investigación ha sido
formalmente elevada a instancias oficiales en España para requerir información
pública y documentación sobre el proyecto del Centro de Respuesta ante
Catástrofes (CRAC) de Arequipa, su financiamiento, su supervisión y su
trazabilidad institucional.
Cuando una organización declarada de utilidad pública no
responde con claridad, corresponde acudir a los canales institucionales
competentes. No como gesto político, sino como acto de responsabilidad cívica y
periodística. Porque los recursos involucrados no son privados: son fondos
públicos y donaciones ciudadanas que merecen transparencia.
Esta elevación institucional no es un cierre. Es una
apertura.
LO QUE ESTA SERIE PONDRÁ SOBRE LA MESA
Esta nueva serie no es una repetición de lo ya publicado.
Es una profundización basada en hechos recientes y decisiones concretas que hoy
generan nuevas preguntas públicas. En los próximos números se abordarán casos
que concentran las mayores preocupaciones institucionales:
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| Autoescala donada por BUSF España que esta siendo utilizada en Iquitos a pesar de los riesgos que implica trabajar sin la cesta |
👉 Autoescala
en Iquitos: A partir de declaraciones públicas de Fernando Carballo,
analizaremos la responsabilidad técnica, la seguridad laboral y la gestión de
un recurso crítico donado, actualmente en operación en Loreto.
👉 Centro
de Rescate ante Catástrofes (CRAC) en Arequipa: Tras su transferencia
vinculada a decisiones administrativas del Ministerio de Desarrollo Agrario y
Riego, revisaremos el impacto institucional y la continuidad del control de la
filial usurpada.
Además, la serie pondrá énfasis en:
- Preguntas
directas a la dirigencia de BUSF España: decisiones
adoptadas, responsabilidades asumidas o no asumidas, criterios aplicados
en proyectos sensibles y mecanismos de supervisión.
- Implicancias
para la cooperación internacional: cómo estos hechos
afectan la confianza institucional, la percepción de los proyectos
humanitarios, la relación con beneficiarios y autoridades locales, y los
estándares éticos en cooperación.
- Implicancias
jurídicas y de responsabilidad: deber de diligencia en
donaciones técnicas, obligaciones de seguridad, estándares internacionales
aplicables y posibles escenarios legales.
- Exigencia
final de transparencia: porque la solidaridad y
la cooperación solo son legítimas cuando están acompañadas de rendición de
cuentas y responsabilidad frente a quienes se dice servir.
Porque no se trata solo de hechos aislados. Se trata de entender cómo se toman decisiones, cómo se asumen responsabilidades y cómo se protege —o no— la confianza pública en proyectos que operan bajo la narrativa de la ayuda humanitaria. Y cuando las preguntas son razonables y están documentadas, insistir en ellas no es confrontar. Es cumplir con una responsabilidad pública.
EN RESUMEN
El silencio no es neutral. Cuando una organización que se presenta como baluarte de la solidaridad internacional prefiere mirar hacia otro lado, deja que la usurpación, el lucro privado y la pérdida de patrimonio público continúen sin freno.
España y Perú merecen respuestas. Los ciudadanos, los cooperantes y las víctimas de estas decisiones no pueden seguir pagando el costo del confort institucional de BUSF España.
Si hubo voluntad de transparencia, debió mostrarse hace
años. Hoy, lo que queda es la evidencia de omisión prolongada, complicidad
implícita y una narrativa que se desploma frente a los hechos.
La pregunta final es brutal y clara:
¿Estamos ante negligencia prolongada o complicidad activa?
Porque en la cooperación humanitaria, callar frente a la
traición es tan grave como traicionar con acciones. Y BUSF España está
frente a ese espejo.
Alberto Vela
Diario UNO AL DÍA

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