AREQUIPA BAJO LODO: EL CENTRO DE RESCATE ANTE CATASTROFES (CRAC) ABANDONADO QUE HOY INTERPELA A BUSF ESPAÑA
“Arequipa sufre hoy una emergencia que evidencia un proyecto de BUSF España, que pudo haber existido y no existe”.
Una
infraestructura creada con fondos públicos para salvar vidas terminó convertida
en símbolo de abandono, sabotaje a sus propios fines solidarios,
contradicciones institucionales y silencio directivo. Los documentos existen.
Las versiones chocan. Y mientras tanto, la emergencia en Arequipa expone lo que
pudo SER este CENTRO y no FUE.
Esta investigación reconstruye, paso a paso, la secuencia
documental que va desde la modificación, sin ningún permiso, de los estatutos
de la filial peruana (BUSF Perú) hasta las comunicaciones oficiales
posteriores, incluyendo la reciente respuesta de su directiva en España. El
resultado es una historia de quiebres institucionales, vacíos de control,
responsabilidades que siguen sin explicación convincente de la mano con
presuntos y graves delitos.
Hoy, mientras Arequipa sufre por catástrofe, enfrentando
lluvias intensas, huaycos, daños y riesgo humanitario, el abandono, robo y sabotaje, del
Centro de Respuesta ante Catástrofes (CRAC) pasa a ser un asunto de plena
actualidad, ética, moral y jurídica.
¿Qué
habría significado contar con esa infraestructura plenamente operativa?
¿Cuántas vidas se han perdido ayer con
el COVID y hoy con el CRAC “cerrado”?
¿Quiénes debían de haber garantizar la continuidad del CRAC?
Responder estas preguntas obliga a mirar hacia atrás.
EL ORIGEN: UN PROYECTO HUMANITARIO FINANCIADO
CON FONDOS PÚBLICOS
El CRAC fue concebido en 2003 como una infraestructura
estratégica de respuesta ante emergencias, financiada íntegramente por el
Ayuntamiento de Madrid y ejecutada bajo la órbita institucional de BUSF España.
Su propósito era claro: fortalecer la capacidad de
respuesta ante desastres en Perú e Iberoamérica.
Durante años representó cooperación, logística y
preparación.
Pero esa promesa comenzó a fracturarse por decisiones internas que hoy resultan
determinantes.
EL QUIEBRE DOCUMENTADO: LA MODIFICACIÓN DE
ESTATUTOS
Los registros institucionales muestran que Edgar Salomón
Castañeda, entonces presidente de la filial peruana, sin mediar
coordinación y permiso de la Matriz española, en el año 2015 modifico 31
artículos de los estatutos de BUSF Perú, proceso tras el cual creó una
estructura organizativa paralela Bomberos
Unidos Perú (BUP), quedando él como su presidente y lógicamente BUSF Perú
descabezado.
Este hecho marca un punto de inflexión porque redefine la
relación institucional con la organización matriz y abre un escenario de
control operativo distinto sobre activos y proyectos BUSF en Perú.
Lo relevante no es solo la modificación de los estatutos, sino
sus consecuencias:
la coexistencia de estructuras con narrativas institucionales diferentes sobre
la continuidad y control del CRAC.
LA CONTINUIDAD MATERIAL DEL CENTRO
Una carta posterior, después de cuatro años, 2019, dirigida
a Antonio Nogales, presidente de BUSF España, por Edgar Salomón Castañeda, como
presidente de BUP, evidencia un elemento clave, pero muy extraño, que linda con
la complicidad y sospecha de colusión ante el silencio: la afirmación de estar
en “plena disposición de efectuar la entrega del CRAC y medios materiales” a
BUSF España.
Esa frase implica algo concreto:
que existía control material y administrativo del CRAC de Arequipa años después
del quiebre institucional ocurrido el 2015 por la acción de Edgar Salomón
Castañeda y Bomberos Unidos Perú, persona y organización que se pretendía no tener
ningún vínculo con BUSF España.
La pregunta inevitable es ¿qué ocurrió con los bienes, equipamiento y capacidades del CRAC
durante ese periodo, en manos de Edgar Salomón Castañeda tal y como él mismo
aseguraba ante testigos?
LA CONTRADICCIÓN INSTITUCIONAL
Aquí surge el núcleo del problema.
Por un lado, BUSF España sostiene, en palabras de su propio
presidente, que la relación institucional había terminado con Edgar Salomón
porque este había creado su propia organización BUP .
Por otro, existen comunicaciones posteriores entre Edgar Salomón, y Antonio
Nogales, (carta del 2019) donde estos actores están muy vinculados y siguen interviniendo
en asuntos del CRAC.
Así que las versiones no pueden coexistir sin generar
interrogantes sobre presuntas estafas, premeditada falta de gobernanza, y
presunto desvío de activos por la falta de supervisión de la cooperación.
Y para caldear aún más los ánimos, la reciente y única
respuesta al cuestionario de 10 preguntas concretas que hicimos llegar al
presidente de BUSF Antonio Nogales introduce un elemento adicional: una
narrativa institucional que busca marcar distancia respecto a responsabilidades
operativas en Perú:
“El
centro de repuesta ante catástrofes de Arequipa siempre ha sido propiedad de la
asociación peruana Bomberos Unidos sin Fronteras, constituida en Perú, con
junta directiva integrada por ciudadanos peruanos y adscrita a los órganos
pertinentes de Perú.
En
junio de 2015 la asociación mencionada realiza un cambio de denominación,
realizando cambios también en sus estatutos, desligándose por completo de los
objetivos y supervisión de Bomberos Unidos sin Fronteras España. En enero de
2026 el centro de respuesta ante catástrofes de Arequipa ha pasado a ser
titularidad del Cuerpo de Bomberos Voluntarios del Perú”.
Sin embargo, la documentación histórica muestra una
obligada relación directa con el proyecto de acuerdo a convenios
interinstitucionales firmados que lo hicieron posible, lo que abre una sospecha
legítima sobre el alcance de la supervisión y control que debía ejercer la
matriz.
Si no existía relación desde 2015, ¿por qué en 2019 se negocia la entrega del CRAC con la matriz BUSF
España? ¿Qué ocurrió entre septiembre de 2019 y hoy para que esa entrega nunca
se concretara?
Aquí se trata de legalidad y responsabilidad institucional
en proyectos financiados con recursos públicos.
EL PROBLEMA DE FONDO
El fondo es uno:
La ausencia de control efectivo de BUSF España sobre un activo estratégico
financiado para salvar vidas.
Salomón ejercía control y representación operativa sobre la
entidad que administraba el CRAC, su carta en 2019 lo confirma. Y lo hacía
desde su acción ilegal de 2015, sin tener ningún derecho a hacerlo. Es un claro
concepto de usurpación
El CRAC no era solo infraestructura.
Era capacidad de respuesta humanitaria.
Los hechos documentados plantean interrogantes muy serias y
posibles de complicidad con Edgar Salomón sobre el grado de conocimiento y supervisión
que ejerció la matriz de BUSF España que a ciencia cierta representa el caos
como institución fiable y transparente.
Se sigue
en un tejido de entramados, y nadie asume la responsabilidad legal e histórica,
hoy el pueblo de Arequipa lo está pagando.
EL SILENCIO INSTITUCIONAL
En crisis de gobernanza, el silencio no es neutral.
La falta de respuestas claras alimenta la percepción de
negligencia institucional y erosiona la confianza en la cooperación
internacional.
La ausencia de acciones conocidas por parte de la matriz,
BUSF España, ha permitido que el control de Salomón se consolidara, mientras se
alimentaban presuntas estafas actualmente pendiente de juicio.
EL IMPACTO PRESENTE: LA EMERGENCIA QUE LO
CAMBIA TODO
Las lluvias y daños actuales en Arequipa convierten el caso
en algo escandaloso y tangible.
Porque cada desastre recuerda para qué se construyó el CRAC
y por qué su inoperatividad tiene consecuencias en las vidas de miles de
personas.
Conclusión
El caso del Centro es la historia de una oportunidad
perdida.
Los registros muestran decisiones, comunicaciones y
silencios que deben ser explicados por BUSF España.
Porque cuando un proyecto humanitario financiado con
recursos públicos termina abandonado, las preguntas deben ser respondidas por
TRANSPARENCIA: 10 que han sido remitidas a ANTONIO NOGALES y sus máximos
responsables FERNANDO CARBALLO y JESUS LLUCH, de manera formal y directa.
Las DIEZ preguntas —más temprano que tarde— exigen respuesta.
CIERRE EDITORIAL
La cooperación internacional se sostiene en confianza.
Y la confianza se sostiene en transparencia.
Cuando ambas se rompen, lo que queda no es solo un edificio
vacío.
Queda una deuda vital e institucional de todo tipo, principalmente con las
comunidades que debían ser protegidas.
Hoy, con Arequipa bajo emergencia, esa deuda se vuelve
imposible de ignorar.
¿Cómo
puede el Dr. EDGAR SALOMÓN CASTAÑEDA mirar a los ojos de sus vecinos?
Desde UNO AL DÍA avanzamos en Perú y en España,
compartiendo e intercambiando información contrastada y veraz, poniéndonos a la
orden de las autoridades para llegar al fondo de un entramado complejo e
internacional que vive en modo iceberg, porque contamos con numerosas certezas,
documentadas, pero hay otras muchas que no vemos aún, que adivinamos fuertes y
amplias, por experiencia, habrían más actores insospechados; estamos seguros de
que todo saldrá a la luz y los culpables terminarán pagando su responsabilidad por
ser cómplices por indiferencia de un atentado contra la SOLIDARIDAD, tal como sucedió
con el CRAC de AREQUIPA.
Cuando
un proyecto humanitario financiado con recursos públicos termina abandonado,
las preguntas dejan de ser periodísticas y se convierten en institucionales.

.jpeg)




Comentarios
Publicar un comentario