¿Y LA EDUCACIÓN DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS, GOBERNADOR?
Hay problemas que pueden esperar. Hay otros que no.
Que un gobierno regional tenga dificultades administrativas puede ser comprensible. Lo que resulta difícil de comprender es que trabajadores cumplan con su trabajo durante meses y que el Estado no cumpla con pagarles.
Eso es
exactamente lo que denuncian los profesionales encargados del Programa de
Formación Profesional de Educación Intercultural Bilingüe (EIB) en Loreto.
Según su pronunciamiento público del 15 de septiembre de 2026, existen profesionales que llevan tres o más meses sin recibir sus remuneraciones. Señalan, además, que el Gobierno Regional de Loreto con René Chávez a la cabeza, y la Dirección Regional de Educación de Loreto asumieron compromisos concretos de pago que, según los propios afectados, tampoco fueron cumplidos.
El caso más
concreto es el de nueve profesionales responsables de elaborar materiales
autoformativos, quienes —según el documento— continúan sin recibir el pago
correspondiente al mes de junio, pese a que este había sido programado para el
7 de septiembre.
Y hay algo
todavía más grave.
El 1 de
septiembre se habría acordado cancelar la totalidad de la deuda.
Posteriormente, se habría establecido que el 15 de septiembre se pagarían las
remuneraciones pendientes de julio y agosto.
Llegó el 15
de septiembre.
Y los trabajadores vuelven a denunciar que el compromiso no se está cumpliendo.
¿QUÉ ESTAMOS HACIENDO CON LA EDUCACIÓN INDÍGENA?
Aquí está el
problema que debería preocuparnos a todos. No estamos hablando de cualquier
programa.
Estamos
hablando de Educación Intercultural Bilingüe. Una política destinada
precisamente a enfrentar la enorme brecha educativa que afecta a los pueblos
indígenas de Loreto.
Mientras
hablamos de identidad amazónica, interculturalidad, pueblos originarios y
defensa de nuestros niños indígenas, profesionales que trabajan para hacer
realidad esa política pública denuncian que no reciben oportunamente la
remuneración por su trabajo.
¿Puede
una política educativa funcionar así?
¿Puede un
Gobierno Regional exigir resultados a sus profesionales cuando no cumple
oportunamente con ellos?
¿Puede
hablarse de prioridad para la educación indígena cuando quienes sostienen un
programa destinado a fortalecerla tienen que reclamar públicamente para cobrar
lo que les corresponde?
¿Dónde está también
ORPIO?
Detrás de
cada mes impago hay una persona. Hay una familia. Hay compromisos económicos. Hay
alimentación, vivienda, transporte, educación de los hijos y obligaciones que
no se detienen porque una oficina pública no terminó un trámite.
El
trabajador cumple.
El
trabajador entrega su producto.
El
trabajador espera su remuneración.
Y cuando
pasan los meses, tiene que organizar mesas de diálogo, asistir a reuniones,
aceptar compromisos de pago y finalmente salir a la opinión pública a reclamar
su sueldo.
Eso no debería ser normal en una administración pública.
EL PROBLEMA TAMBIÉN ES DE GESTIÓN
El propio
pronunciamiento introduce una situación que merece ser explicada políticamente.
Los profesionales señalan que la Gerencia General del GOREL, hoy asumida por
una ex trabajadora del Programa de Formación de Maestros Bilingües – FORMABIAP,
habría dispuesto celeridad y urgencia para el trámite, pero que en la DREL esa
disposición no estaría siendo atendida con la rapidez necesaria.
Entonces
aparece una pregunta elemental:
¿Puede un
Gobierno Regional funcionar correctamente cuando sus propias decisiones no se
convierten oportunamente en acciones administrativas?
Porque
gobernar no es solamente anunciar decisiones.
Gobernar
es hacer que las decisiones se cumplan.
Y cuando un compromiso de pago tiene fecha, llega la fecha y no se paga, la población tiene derecho a preguntar qué está fallando.
Y AQUÍ APARECE INEVITABLEMENTE LA POLÍTICA
René Chávez
no es un ciudadano cualquiera. Es el gobernador regional de Loreto.
Tiene bajo
su responsabilidad política la conducción del Gobierno Regional.
Por eso,
frente a una denuncia pública de esta naturaleza, la pregunta no puede
dirigirse únicamente al funcionario que tiene un expediente sobre su
escritorio.
La
responsabilidad política llega hasta quien gobierna.
Y existe una segunda cuestión que tampoco podemos ignorar.
El gobernador pretende continuar en política.
Entonces los
ciudadanos tenemos derecho a preguntarle:
¿Qué hizo
cuando tuvo el poder? ¿Con qué cara va a mirar al pueblo a quien no le paga por
sus servicios?
No
solamente:
¿Qué
promete hacer si vuelve a tenerlo?
Ese debería
ser el principio de toda democracia madura.
Quien nunca
gobernó puede hablarnos de sus proyectos.
Pero quien ya gobernó tiene primero que hablarnos de sus resultados.
LORETO TIENE MEMORIA
Durante las
campañas electorales aparecen todos. Y también René Chávez, recorriendo barrios,
comunidades y pueblos. Prometen escucharnos. Prometen solucionar nuestros
problemas. Prometen defender a Loreto.
Después
llegan al poder.
Y muchas
veces la población vuelve a quedar sola frente a sus problemas.
Hasta que aparece una nueva campaña electoral.
UNO AL DÍA cree que eso tiene que cambiar.
Por eso
inauguramos una nueva línea editorial: LOS CANDIDATOS RINDEN CUENTAS
A quienes ya
gobernaron les preguntaremos: ¿Qué hicieron con el poder que les dimos?
A quienes
nunca gobernaron les preguntaremos: ¿Qué harán, cómo lo harán y con qué
recursos?
Y a todos
les preguntaremos: ¿Dónde estuvieron cuando no era época electoral?
Porque Loreto no puede seguir siendo importante para los políticos solamente cuando necesitan nuestros votos.
Y
respecto a los profesionales EIB, una cosa debería quedar absolutamente clara: Trabajar
no es un favor que se le hace al Estado.
Es un
derecho.
Si una
persona cumple con el trabajo para el que fue contratada, el Estado tiene la
obligación de cumplir con su parte. Y si además ese trabajo está dirigido a
cerrar la brecha educativa de nuestros pueblos indígenas, la obligación moral y
política es todavía mayor.
Los trabajadores no están pidiendo un favor. Están reclamando que se cumpla con pagarles lo que legítimamente les corresponde.
Señor
gobernador: los discursos pueden esperar.
Las promesas electorales pueden esperar.
Pero el trabajador que ya cumplió con su trabajo no debería seguir esperando su
sueldo.
La campaña dura meses. La responsabilidad con Loreto dura todo el período.
Alberto Vela
Fotos: Programa de Formación de Maestros Bilingues - FORMABIAP






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