DE LA SOLIDARIDAD A LA ESTAFA: EL CASO BOMBEROS UNIDOS SIN FRONTERAS (BUSF) EN PERÚ
La historia de cómo una ONG internacional fue capturada por intereses personales y convertida en un negocio disfrazado de ayuda humanitaria.
Durante más de dos décadas, los peruanos conocimos a Bomberos Unidos Sin
Fronteras (BUSF) como una organización que llegaba desde España con una sola
misión: salvar vidas. Sus acciones eran visibles, concretas y transformadoras.
No se trataba de discursos ni promesas vacías. El nombre BUSF (Bomberos
Unidos Sin Fronteras) fue sinónimo de entrega, coraje y cooperación
internacional. Desde el desastre del Amazonas hasta los terremotos de Haití o
los incendios en Perú, su emblema rojo se convirtió en símbolo de esperanza.
Pero detrás de ese legado se fue incubando —en silencio y con sigilo
burocrático— una red de apropiación, falsificación y usurpación que hoy amenaza
con sepultar lo mejor del espíritu solidario que alguna vez inspiró a miles de
voluntarios.
Este dossier —“De la solidaridad a la estafa: la red BUSF-LINCECI en
el Perú y España”— nace de una investigación que rompe el cerco de silencio
tendido por los nuevos administradores de la marca BUSF y sus filiales
clonadas.
A lo largo de varios meses, se han contrastado documentos oficiales, firmas
peritadas, convenios alterados y testimonios de exintegrantes que confirman lo
que parecía impensable: que la cooperación internacional, en nombre de los
más vulnerables, fue convertida en un negocio privado.
Lo que aquí se revela no es un simple caso de disputa institucional, sino
la historia de una traición moral, de cómo una organización nacida del
sacrificio voluntario fue gradualmente capturada por intereses personales y
económicos.
El resultado: el desvío de fondos públicos, la creación de ONG’s paralelas, la
falsificación de documentos y el uso ilegal del nombre BUSF en proyectos con
gobiernos locales, tanto en España como en el Perú.
Este trabajo no pretende venganza ni revancha. Pretende devolver la
verdad a quienes entregaron su vida por una causa limpia.
La figura de Ángel García Lorite, fundador de BUSF, será rescatada no
por nostalgia, sino por justicia: porque fue él quien encendió la primera llama
de una organización que hoy sobrevive adulterada, convertida en un instrumento
de lucro y manipulación institucional.
Durante las próximas semanas, cada domingo, iremos revelando las piezas
de este entramado:
cómo se usurpó la personería jurídica, quiénes se apropiaron de la marca, cómo
se financió la red LINCECI-BUSF-BUP y qué vínculos unen a los implicados en
ambos países.
No son opiniones, sino hechos documentados.
La solidaridad no puede ser un negocio.
Y este dossier es, ante todo, un acto de reparación moral hacia los
bomberos, los cooperantes, los donantes y las comunidades que creyeron y creen que
ayudar era un deber, no una oportunidad.
Porque cuando se pervierte la ayuda, no se traiciona solo a una
organización: se traiciona la confianza humana.
ENTREGA 1
DEL ESPÍRITU SOLIDARIO A LA RED DE ENGAÑOS: LA HISTORIA QUE NO QUIEREN QUE LEAS
Bomberos Unidos
Sin Fronteras (BUSF) nació en España con una misión incuestionable: salvar
vidas y asistir a los pueblos en emergencia. En el Perú, su presencia fue
sinónimo de esperanza. Desde Loreto hasta Arequipa y Puno, su nombre evocaba
compromiso, entrega y transparencia. Pero lo que alguna vez fue un símbolo de
cooperación internacional hoy se ha convertido en un oscuro espejo donde se
reflejan la usurpación, el silencio cómplice y la manipulación de la solidaridad
para beneficios personales.
El caso BUSF en
Perú es una herida abierta en el corazón mismo de la cooperación humanitaria.
Su fundador, Ángel García Lorite, lo resume con claridad: “lo que se construyó
para salvar vidas ha sido tomado por quienes solo querían hacer negocios con la
ayuda solidaria”.
Detrás de las
siglas hoy se oculta una trama compleja donde aparecen nombres, documentos
falsificados y maniobras registrales. En el centro de esa trama: Edgar Salomón Castañeda, quien en 2015
modificó ilegalmente los estatutos de BUSF Perú, transformándola en una
organización paralela —BUP (Bomberos Unidos del Perú)— con el único fin de
controlar bienes donados por la cooperación internacional.
La jugada fue
astuta y fría: aprovechar el prestigio de BUSF España, adueñarse de los
recursos enviados —vehículos, ambulancias, equipos médicos, plantas
potabilizadoras— y operar bajo el mismo nombre, sin rendir cuentas a nadie. Lo
más grave: mientras en los registros del Perú figura una “nueva” ONG bajo
control de Salomón, BUSF España continúa reconociéndola públicamente como su
socia, pese a que su propio presidente, Antonio
Nogales Rodríguez, afirmó por correo que “BUSF en Perú no existe desde que
Edgar cambió los estatutos”.
La
contradicción está servida. En su página oficial, BUSF España publica proyectos
recientes —como el de hace unos días, este año 2025 en Puno, financiado por la
Comunidad de Madrid— en alianza con “BUSF Perú”, encabezada por José Benavente Farfán, socio visible de
la estructura de Salomón. Dos versiones que no pueden coexistir: o BUSF Perú
“ya no existe”, o la cooperación madrileña está financiando a una organización
ilegítima.
Los años
dorados: cuando BUSF sí era sinónimo de vida y esperanza
Antes del
quiebre y la usurpación, hubo un tiempo de luz.
BUSF España llegó al Perú bajo la dirección de Ángel García Lorite, y lo hizo
con proyectos que transformaron comunidades enteras.
Plantas
potabilizadoras de agua que devolvieron salud a zonas amazónicas olvidadas.
Deslizadores rápidos que llevaban bomberos a comunidades aisladas por los ríos.
Ambulancias medicalizadas que realmente funcionaban y salvaban vidas.
Y un legado histórico: la fundación de la Compañía de Bomberos B-93 de San Juan
Bautista en Iquitos, el primer cuartel amazónico nacido íntegramente de la
cooperación solidaria.
La llegada de
Ana Botella, entonces concejal de cooperación del Ayuntamiento de Madrid,
esposa del ex presidente español José María Aznar, fue el símbolo de esos años
dorados. La cooperación española veía en BUSF un ejemplo de eficacia, humanidad
y resultados tangibles.
Nada de eso
habría sido posible sin la gestión directa y honesta de García Lorite, un
bombero que entendía la solidaridad no como marketing, sino como compromiso de
vida. Él formó, capacitó, entregó recursos y rindió cuentas. En su época, BUSF
no era un nombre: era una garantía.
El día que
el Rey llegó a Arequipa y BUSF pudo haber dicho “Presente”
Y justamente
hace unos días, con la llegada del Rey de España a Arequipa para inaugurar el Congreso
Internacional de la Lengua Española, aquella huella solidaria pudo haber tenido
su momento de orgullo.
Habría sido una ocasión inmejorable para que BUSF —si no hubiese sido destruida
por la trama de Edgar Salomón Castañeda— rindiera honores y dijera al mundo: “Presentes
en Arequipa”.
Mostrar al monarca y a la comunidad internacional el mayor Centro de
Respuestas Internacional ante Emergencias y Catástrofes Naturales, con sus
equipos operativos, su personal capacitado y sus instalaciones a plena
actividad, habría sido un símbolo de la hermandad entre España y el Perú, del
espíritu solidario que alguna vez unió a ambos pueblos.
Pero nada de eso existe ya. Lo que debió ser motivo de orgullo y demostración
de capacidad, hoy yace abandonado, apagado por la corrupción, por el silencio y
por la complicidad.
Mientras el Rey exalta la fuerza de la lengua española, la historia de BUSF
—hija de la solidaridad hispana— permanece silenciada, traicionada por quienes
la redujeron a un instrumento de intereses menores.
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| Edgar Salomón Castañeda, al centro, segun SUNARP, era presidente de BUSF Perú y TESORERO de LINCECI en el Perú |
El punto de
quiebre: la captura y la manipulación
Tras una salida
temporal por motivos familiares de Ángel García Lorite, la historia tomó un
giro siniestro.
Desde el 2017, un grupo interno aprovechó su ausencia y tomó el control de la
organización tanto en España como en el Perú. En Lima, Arequipa e Iquitos,
Edgar Salomón Castañeda y sus operadores —con apoyo de directivos españoles—
impulsaron cambios ilegales en los estatutos, creando Bomberos Unidos del Perú - BUP, una copia
fraudulenta de BUSF.
Los registros
de SUNARP lo confirman: los estatutos originales fueron modificados sin
autorización del fundador y sin asamblea válida. A partir de ese momento, el
grupo comenzó a operar como si nada hubiera pasado, gestionando donaciones,
firmando convenios y recibiendo fondos internacionales.
La operación era perfecta… hasta que salieron a la luz los vínculos con
LINCECI, la trama española de falsa caridad que estafó más de 5,5 millones de
euros destinados a niños con cáncer en el Perú.
Los mismos
nombres, las mismas maniobras. Un patrón repetido: usar la solidaridad como fachada
de lucro.
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| Con gran pompa se recepciona en Iquitos la donación de BUSF: un camión autoescala inservible sin cesta de seguridad |
El
autoescala de la vergüenza y la cooperación convertida en chatarra
Uno de los casos más emblemáticos del fraude moral y operativo fue la donación
del vehículo autoescala en 2021, enviado a Iquitos - Loreto como “donación
solidaria”.
El vehículo llegó defectuoso, sin certificación técnica ni capacidad operativa.
Las autoridades locales lo recibieron entre discursos y cámaras, mientras el
camión —una chatarra maquillada de ayuda— se oxida en los patios del cuartel,
incapaz de subir una escalera.
Era el símbolo perfecto de lo que BUSF se había convertido bajo la sombra
de Salomón: un espectáculo vacío de solidaridad real, un fraude técnico y
moral.
El fundador
convertido en denunciante
Desde España, Ángel García Lorite —el hombre que levantó BUSF con
sus propias manos— lleva años exigiendo justicia.
Denunció ante la autoridad judicial española la falsificación de su firma en
documentos oficiales presentados por la actual directiva de BUSF España ante el
Ministerio del Interior. Un peritaje caligráfico judicial confirma que su
rúbrica fue falsificada.
Pese a ello, la actual dirección continúa operando, recibiendo fondos, viajando
y firmando convenios, mientras el caso sigue bajo investigación.
Su testimonio es claro y doloroso: “Se han servido del nombre de BUSF
para hacer negocios; lo que construimos para salvar vidas lo convirtieron en
una estructura privada de poder”.
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| Ángel García Lorite: Ex Presidente y fundador de BUSF en España |
La gran
pregunta: ¿BUSF Perú existe o no existe?
El propio presidente de BUSF España, Antonio Nogales Rodriguez,
afirma en un mensaje interno que “BUSF no existe ya en Perú desde que Edgar
cambió los estatutos”.
“BUSF no existe ya en Perú. No existe
desde que Edgar cambió los estatutos. Edgar anuló los estatutos y creó unos
nuevos para otra organización.”
Pero en octubre de 2025, hace unos días, la página oficial de Bomberos
Unidos Sin Fronteras (BUSF) España publicó un nuevo proyecto en ejecución “en
coordinación con BUSF Perú”, titulado: “Fortalecimiento del sistema de
prevención y respuesta ante emergencias de la zona sur de Perú, expuesto al
creciente riesgo de incendios urbanos en los últimos años (Departamento Puno,
Perú)”.
El proyecto, financiado por la Comunidad de Madrid y presentado
como una acción conjunta entre BUSF España y BUSF Perú, está encabezado por José
Benavente Farfán, quien figura en registros públicos como aliado del grupo
de Edgar Salomón Castañeda, el mismo que usurpó la identidad
institucional de BUSF en el país.
La ejecución de esta iniciativa ha encendido las alarmas en el Cuerpo
General de Bomberos Voluntarios del Perú (CGBVP), que a través de un pronunciamiento
oficial emitido por el Comando Brigadier Renzo Saavedra, expresó su más
enérgica protesta.
“Toda iniciativa de cooperación
internacional debe contar con la anuencia expresa del Estado peruano... Resulta
preocupante observar que el representante de BUSF Perú continúe promoviendo
actividades sin validación técnica... La institucionalidad se respeta, se
coordina y se fortalece, no se reemplaza.”
Con este pronunciamiento, el CGBVP deja en evidencia la
irregularidad del accionar de BUSF España y su filial irregular en Perú,
que —según los testimonios del propio fundador de la organización, Ángel
García Lorite— actúan desde la ilegalidad, apropiándose del nombre de una
entidad registrada y falsificando su legitimidad internacional.
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| Hace unos días en Puno: Acto publico de "Bomberos Unidos Sin Fronteras - Perú" ¿No pues no existe? |
Entonces, ¿qué está pasando realmente?
¿Existe o no existe BUSF en Perú?
¿La Comunidad de Madrid está financiando un proyecto con una organización
legítima o con una estructura usurpadora?
¿Y qué han hecho los directivos españoles para poner orden?
Estas preguntas no pueden seguir sin respuesta. No solo porque involucran
fondos públicos y donaciones internacionales, sino porque detrás de cada
vehículo, cada planta de agua, cada ambulancia, hay vidas que dependen de que
la solidaridad sea real, no un negocio disfrazado.
De la
esperanza al fraude
El caso BUSF en Perú es más que una historia de corrupción institucional.
Es el retrato de cómo el descuido, la codicia y la complicidad pueden destruir
años de trabajo solidario.
Pero también es la oportunidad de rescatar el verdadero espíritu de Bomberos
Unidos Sin Fronteras: el de los que sirven, no el de los que se sirven.
Hoy, el llamado es claro: limpiar el nombre, exigir justicia, y devolver
a BUSF su propósito original.
Porque la solidaridad no se negocia. Y porque quien roba en nombre de la ayuda
humanitaria no solo estafa dinero: estafa la confianza de todo un pueblo.
Diario la Selva
Diario IMPETU
Alberto Vela: Diario UNO AL DÍA










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