PETROPERÚ: ¿EL CABALLO DE TROYA ESTÁ DENTRO DE LA EMPRESA?
Tres hechos empiezan a dibujar una realidad que ya no puede ser explicada solamente como “mala suerte” financiera: una obra que terminó enfrentada con el componente ambiental y perjudica cualquier sociedad futura para la explotación del Lote 192, S/82 millones de sanción por compromisos que estaban escritos en sus propios instrumentos y ahora la revelación de compras de crudo con diferenciales de hasta US$30–40 sobre el Brent. ¿Qué está pasando realmente dentro de Petroperú?
Hay momentos
en los que una empresa entra en crisis por factores externos.
Y hay
momentos en los que la propia organización comienza a producir pérdidas que
agravan su crisis.
Petroperú
está atravesando precisamente uno de esos momentos.
Pero ahora
ha aparecido un dato que obliga a mirar hacia el interior de la empresa con
mucha más atención.
El
presidente de ProInversión, Luis Del Carpio, declaró públicamente que
Petroperú, bajo la figura de “emergencia”, llegó a comprar crudo hasta US$30
por encima del precio internacional. US$30 o US$40 por encima del Brent.
Y añadió
algo todavía más importante:
ese diferencial no permitía que Petroperú capturara un margen de rentabilidad; se lo quedaba el trader.
Detengámonos aquí.
No estamos
hablando de comprar lapiceros.
Estamos
hablando de petróleo crudo, la materia prima fundamental de una empresa
petrolera. Y estamos hablando de una empresa que necesita cada dólar para
sobrevivir.
Entonces la
pregunta cae por su propio peso:
¿CÓMO PUDO PETROPERÚ LLEGAR A PAGAR US$30 O US$40 MÁS POR BARRIL CUANDO ESTABA FINANCIERAMENTE ASFIXIADA?
Porque
entonces aparece una segunda pregunta:
¿LA
CRISIS DE LIQUIDEZ EXPLICA REALMENTE UN DIFERENCIAL DE US$30 O US$40 POR
BARRIL?
Eso es lo
que la declaración de ProInversión acaba de poner sobre la mesa.
Y AQUÍ ESTÁ EL VERDADERO PROBLEMA
Una empresa
puede verse obligada a pagar más por falta de liquidez. Pero una empresa bien
gobernada debería tener límites. Debería existir un punto en el que alguien
diga:
“Este
precio ya no es económicamente razonable.”
Debería
existir una alerta. Una comparación con el mercado. Una evaluación financiera. Una
autorización superior.
Un control.
Una segunda opinión.
Y AQUÍ EL CABALLO DE TROYA
Esta es la
imagen que debemos utilizar con cuidado.
No estamos
diciendo que esté demostrado que existe una organización criminal dentro de
Petroperú.
Eso
corresponde determinarlo a las autoridades competentes si existen elementos
para ello.
Pero sí
podemos decir algo:
si una
empresa está perdiendo dinero por decisiones internas que benefician
sistemáticamente a terceros, el problema ya no está solamente afuera.
Está dentro.
Porque el
proveedor no decide solo. El trader no firma solo. El contrato no se
aprueba solo. La compra no se paga sola.
Existe una
cadena interna de decisión.
Y allí
aparece la pregunta fundamental:
¿QUIÉN ESTABA PROTEGIENDO LOS INTERESES DE PETROPERÚ?
TRES CASOS. UNA MISMA PREOCUPACIÓN.
Hasta ahora
hemos visto tres situaciones.
PASTAZA
Petroperú
ejecutó una intervención sobre el Oleoducto Norperuano y terminó con una medida
preventiva que condicionó la operación del nuevo tramo a resolver previamente
el componente ambiental.
Una
decisión operativa terminó convertida en una contingencia.
LOS
COMPROMISOS DEL PAMA
Petroperú
terminó con una sanción de 14,911.178 UIT, aproximadamente S/82
millones, por incumplimientos de compromisos contenidos en sus instrumentos
de gestión ambiental.
Obligaciones
que estaban escritas terminaron convertidas en una enorme pérdida económica.
LAS
COMPRAS DE CRUDO
El
presidente de ProInversión revela que Petroperú llegó a comprar crudo hasta US$30–40
por encima del Brent, señalando que el diferencial se lo quedaba el trader.
Una
decisión comercial habría terminado erosionando directamente el margen de la
empresa.
Tres
problemas distintos. Tres áreas diferentes. Pero una misma pregunta:
¿QUIÉN ESTÁ CUIDANDO PETROPERÚ DESDE ADENTRO?
Y AQUÍ APARECE ALGO TODAVÍA MÁS INQUIETANTE
No se trata
solamente de saber quién compra. Hay que mirar la cultura de gestión.
Porque una
empresa puede tener excelentes reglamentos y, sin embargo, desarrollar una
cultura donde: “Como es del Estado, alguien pagará.”
Ese es uno
de los peores peligros de una empresa pública.
Si el
funcionario siente que el dinero no es suyo, puede perderse el sentido de
responsabilidad económica.
Pero el
dinero sí es de alguien. Es de todos los peruanos.
Y cuando Petroperú pierde dinero, el problema finalmente termina trasladándose al Estado.
EL DINERO QUE NO SE VE TAMBIÉN SE PIERDE
Una mala gestión no siempre aparece como una transferencia directa. Puede aparecer como:
pagar más caro de lo necesario; aceptar condiciones desfavorables; perder capacidad de negociación; mantener obligaciones sin controlar; ejecutar proyectos sin resolver previamente requisitos; pagar multas; asumir costos de corrección; perder tiempo; deteriorar la confianza de proveedores; y necesitar después recursos públicos para seguir operando.
Cada una de esas decisiones puede parecer pequeña cuando se observa aisladamente. Pero juntas pueden convertirse en una hemorragia financiera.
SI ESTO OCURRE EN LAS COMPRAS, ¿QUÉ OCURRE EN LOS DEMÁS
NEGOCIOS?
Esta
pregunta tampoco es una acusación. Es una consecuencia lógica. Si el presidente
de ProInversión acaba de revelar una práctica comercial de esta magnitud en las
compras de crudo, entonces el Estado debería preguntarse:
¿Qué está
ocurriendo en las demás áreas de Petroperú?
Compras. Contratos. Servicios. Mantenimiento. Transporte. Almacenamiento. Seguros. Logística. Inversiones. Consultorías. Financiamiento.
No porque debamos presumir corrupción en todas ellas. Sino porque una empresa que atraviesa una crisis de esta magnitud necesita revisar integralmente sus mecanismos de control.
EL
CABALLO DE TROYA NO NECESITA SER UNA MAFIA PARA SER PELIGROSO
Esta es
quizá la conclusión más importante.
Puede haber corrupción. Puede haber incompetencia. Puede haber negligencia. Puede haber incentivos perversos. Puede haber captura de decisiones. Puede haber simplemente una cultura de gestión deficiente.
Son fenómenos diferentes. Pero todos pueden producir el mismo resultado:
debilitar
desde dentro a una empresa estratégica del Estado.
Y por eso no
necesitamos afirmar hoy que existe una mafia para exigir medidas drásticas.
Los hechos ya justifican medidas.
¿QUÉ DEBERÍA HACER EL ESTADO?
REVISAR
LA GESTIÓN DE PETROPERÚ DE MANERA INTEGRAL.
No solamente
las compras de crudo.
Porque una empresa que está siendo reorganizada financieramente no puede permitirse descubrir sus problemas uno por uno.
Y AQUÍ VOLVEMOS AL PRINCIPIO
Petroperú no
necesita solamente dinero.
Necesita
recuperar algo mucho más importante:
la
confianza de que cada sol y cada dólar que administra están siendo defendidos
por quienes tienen la obligación de hacerlo.
Porque si el
Estado pone dinero y dentro de la empresa continúan decisiones que destruyen
valor, entonces el problema no se ha resuelto. Solamente se ha financiado.
Y eso no es
salvar una empresa. Es prolongar su agonía.
Por eso,
frente a las nuevas revelaciones, la pregunta ya no puede ser solamente:
¿Cuánto
dinero necesita Petroperú?
La pregunta
tiene que ser:
¿QUIÉN
ESTÁ DEJANDO QUE PETROPERÚ PIERDA EL DINERO QUE EL ESTADO LE ENTREGA PARA
SALVARLA?
Y si
descubrimos que existen funcionarios que, por acción u omisión, permiten que
terceros ganen mientras Petroperú pierde, entonces no estaremos frente a un
simple problema de gestión.
Estaremos
frente a algo que el Estado tendrá que determinar y, si corresponde, sancionar
con toda la severidad de la ley.
Porque el
caballo de Troya, si realmente existe, no estaría en la puerta de Petroperú.
ESTARÍA
DENTRO.






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