¡ASÍ SE HAN APAGADO LOS FUEGOS TODA LA VIDA!… ¡EN EUROPA LAS NORMATIVAS SON MÁS EXIGENTES!

 

Cuando la solidaridad acepta el riesgo ajeno: la polémica Autoescala de Iquitos donada por BUSF y la peligrosa idea de que “algo es mejor que nada”

Tras una extensa conversación telefónica con Fernando Carballo Hierro, actual vicepresidente de Bomberos Unidos Sin Fronteras España (BUSF), surgen profundas interrogantes sobre la concepción de la cooperación y ayuda solidaria que existe en esta organización, detrás de determinadas donaciones de equipos de emergencia hacia ciudades como Iquitos, Perú. Las respuestas brindadas por el señor Carballo, lejos de despejar dudas sobre seguridad operacional y transparencia técnica, terminaron revelando una preocupante normalización del riesgo para los bomberos amazónicos bajo el argumento de que “antes no tenían nada”, “en Europa hay unas normativas más exigentes”. 

Esta columna no cuestiona la necesidad de cooperación internacional. Cuestiona algo mucho más delicado: la idea de que, para algunos, la precariedad histórica de una ciudad puede justificar estándares menores de seguridad para quienes arriesgan la vida apagando incendios y rescatando personas.

I. LA ILUSIÓN QUE TERMINÓ EN DUDA

Voy a decirlo de frente.

Durante mucho tiempo en Iquitos se habló con orgullo y entusiasmo de la llegada de un vehículo Autoescala donado desde España para nuestros bomberos voluntarios. La noticia fue presentada como un gesto de cooperación internacional, un acto de solidaridad entre instituciones bomberiles y una esperanza largamente esperada para una ciudad donde combatir incendios en altura siempre ha sido una tarea extremadamente difícil.

Y claro que hubo ilusión.

¿Cómo no la iba a haber?

Iquitos jamás había contado con un vehículo de estas características. Para muchos ciudadanos aquello representaba algo mucho más profundo que la llegada de un camión rojo. Representaba modernidad, seguridad, dignidad para los bomberos y mejores posibilidades de rescate para la población.

Pero la ilusión empezó a agrietarse cuando comenzaron las dudas.

No dudas políticas.

Dudas operativas. Dudas sobre seguridad. Dudas sobre el verdadero estado funcional del vehículo.

Y esas dudas terminaron explotando cuando muchos ciudadanos vimos operar el Autoescala en un incendio ocurrido en pleno centro de Iquitos, sin la cesta o plataforma de trabajo que normalmente forma parte de este tipo de sistemas de rescate en altura.

La escena fue inquietante.

Los bomberos de Iquitos están obligados a adaptarse al equipo que tienen, en vez de contar con un equipo plenamente adaptado a las condiciones de riesgo que enfrentan

Bomberos trabajando suspendidos sobre la estructura metálica de la escalera, maniobrando líneas de agua a presión, expuestos en una ciudad llena de cableado aéreo caótico, humo, calor y riesgo permanente.

En un momento incluso una manguera se descontroló violentamente en plena operación.

Y fue imposible no hacerse una pregunta:

¿Esto realmente debería estar ocurriendo así en pleno 2026?

Porque aquí no estamos hablando de estética. No estamos hablando de lujo. No estamos hablando de caprichos. Estamos hablando de SEGURIDAD y vidas humanas.

La cesta no es un accesorio decorativo. Es un sistema de protección operacional.

Toda la evolución moderna de los cuerpos de emergencia en el mundo ha ido precisamente hacia lo contrario de lo que vimos:

  • reducir exposición del bombero,
  • minimizar trabajo inseguro en altura,
  • aumentar estabilidad,
  • mejorar maniobras,
  • y disminuir riesgos durante rescates e incendios.

"Bombero interviene en la ciudad de Lima con plena seguridad dentro del vehículo Autoescala donada por la ONG BUSF"

II. “ASÍ SE HAN APAGADO LOS FUEGOS TODA LA VIDA”

Por eso resulta tan delicada la frase pronunciada durante la entrevista por Fernando Carballo Hierro, vicepresidente de Bomberos Unidos Sin Fronteras España:

“Así se han apagado los fuegos toda la vida.” Esta frase encierra toda una concepción operativa.

Y sí, lo voy a decir claramente: es una concepción antigua, peligrosa y profundamente irresponsable para los estándares modernos de seguridad bomberil.

Porque normaliza el riesgo extremo como si fuera inevitable. Como si el bombero estuviera condenado a exponerse siempre al máximo peligro simplemente porque así se trabajaba hace décadas.

Como si el sacrificio del bombero justificara trabajar bajo condiciones que hoy la propia evolución técnica busca precisamente evitar.

Pero hay algo aún más delicado.

Durante toda la conversación apareció una idea constante:

“¿Por qué no hablan de que Antes no tenían nada?”

Y ahí es donde este caso deja de ser solamente técnico.

Porque esa frase cambia completamente el sentido de la cooperación.

Ya no se habla de garantizar el mejor estándar posible de seguridad para quienes arriesgan la vida. Se habla de conformarse. De aceptar. De agradecer. Aunque existan dudas. Aunque existan riesgos. Aunque no se transparenten documentos.

Y ahí nace el verdadero problema.

III. CUANDO LA TRANSPARENCIA DESAPARECE

Porque una cosa es reutilizar equipos. Y otra muy distinta es asumir que ciertos pueblos deben aceptar estándares menores e insuficientes de punto de vista de la SEGURIDAD en el trabajo, simplemente porque antes no tenían nada.

Ese es el corazón moral de esta discusión.

Nadie discute que equipos de segunda vida útil puedan seguir prestando servicio. Eso ocurre en muchos lugares del mundo.

El problema aparece cuando:

  • no hay transparencia,
  • no se exhibe documentación técnica,
  • no se aclaran limitaciones operativas,
  • y las preocupaciones legítimas sobre seguridad son respondidas como actos de ingratitud por el vicepresidente de BUSF

Porque eso fue exactamente lo que ocurrió.

Durante la entrevista se solicitó reiteradamente:

  • informes técnicos, certificaciones, documentación de operatividad, evidencias de capacitación, y explicaciones sobre la cesta.

La respuesta fue una negativa constante. Ni un solo documento. Ni un solo informe técnico. Ni una sola certificación exhibida.

Y no solamente una negativa.

También una actitud profundamente defensiva. En vez de responder con transparencia, la conversación derivó hacia: descalificaciones, acusaciones de mala fe, insinuaciones de manipulación, y amenazas legales.

Eso, inevitablemente, incrementa las dudas públicas.

Porque en temas de seguridad laboral la transparencia no debe ser vista como una agresión.

Y mucho menos por una organización integrada precisamente por bomberos.

Más aún cuando BUSF España es una institución reconocida como entidad de Utilidad Pública en España. Ese reconocimiento no es menor.

Implica un compromiso aún mayor con: la transparencia, la rendición de cuentas, la confianza pública, y gestión responsable de proyectos humanitarios.

Por eso resulta todavía más difícil de comprender la negativa absoluta a exhibir documentación técnica básica vinculada a una donación de alto riesgo laboral para los bomberos de Iquitos (Perú).

Porque aquí no se está pidiendo un favor personal.

Se está solicitando información relacionada con un equipo utilizado por bomberos en rescates e incendios reales donde pueden perderse vidas humanas.

Responder con transparencia por parte de BUSF España debe ser una obligación ética y legal.

Más aun tratándose de una organización humanitaria especializada precisamente en emergencias y rescate.

Aquí aparece otro elemento imposible de ignorar.

El propio entrevistado Fernando Carballo excusaba algo clave:

“En Europa las normativas son más exigentes.”

Exactamente.

Y precisamente por eso la respuesta resulta tan problemática.

Porque si las normativas europeas son más exigentes, entonces BUSF sabe perfectamente:

  • por qué existen esas exigencias,
  • por qué se fortalecieron los estándares,
  • por qué evolucionaron los sistemas de protección,
  • y por qué la seguridad del bombero pasó a ser prioridad central.

Es decir:

Fernando Carballo, desde el cargo que ostenta, debería saber perfectamente que el riesgo importa.

Por eso sorprende tanto que, cuando un periodista amazónico pregunta por documentación técnica o por seguridad operacional, la reacción de Fernando Carballo Hierro no sea técnica sino emocional e interesada para ocultar las taras que a la vista están y esconde la Autoescala.

IV. LIMA SÍ, IQUITOS NO

Y más preocupante aún resulta cuando se compara esta situación con otras donaciones realizadas por la misma institución años antes en Lima.

Porque aproximadamente una década antes de la llegada del vehículo a Iquitos, BUSF España, con la anterior directiva, realizó la donación de dos Autoescala completas a la Municipalidad Metropolitana de Lima.

Las imágenes son contundentes. Vehículos plenamente integrados. Con sus plataformas en punta de escala operativas y visibles. Hasta hoy en día 100% funcionando bien para la seguridad del Bombero, incluso en actividades públicas y ceremoniales.

Entonces la comparación resulta inevitable.

¿Por qué en Lima sí aparecieron Autoescalas donadas completas y plenamente funcionales?

¿Y por qué en Iquitos terminamos discutiendo durante años si la cesta de Intervención funciona o no funciona?

Más aún cuando el Gobierno Regional de Loreto asumió un gasto cercano al medio millón de soles para trasladar el vehículo hasta Iquitos, tal como establecía el convenio correspondiente.

Es decir: no se trató simplemente de un regalo que apareció mágicamente en la ciudad. Hubo recursos públicos comprometidos. Hubo costos logísticos enormes. Y hubo expectativas legítimas de recibir un equipo plenamente operativo para reducir riesgos humanos.

Entonces la pregunta aparece sola:

¿Por qué en Lima sí?

¿Y por qué en Iquitos terminamos viendo operaciones reales de incendio sin la cesta de Intervención funcionando?

"Las dos Autoescalas presentadas oficialmente por BUSF y Bomberos de Lima en el edificio de la Alcaldía de la capital peruana, con sus Cestas de intervención seguras"

Y aquí es donde personalmente terminé entendiendo por qué en Iquitos existe tanta decepción alrededor de esta donación.

Porque la sensación que queda es profundamente incómoda. Porque pareciera existir una lógica implícita de los donantes:

  • ciertos contextos merecen estándares completos;
  • otros deberían sentirse agradecidos con lo que llegue.

Y esa percepción es devastadora en una ciudad como Iquitos.

Una ciudad históricamente acostumbrada al abandono. Al centralismo. A las soluciones incompletas. Y supuestamente para algunos como es el caso de Fernando Carballo, a pesar de representar lo que representa: a recibir lo que sobra.

Por eso la frase de un bombero loretano golpea tanto:

“A caballo regalado no se le mira el diente.”

Esa frase resume décadas de resignación institucional.

Porque cuando quien recibe siente que no puede exigir, entonces desaparece uno de los mecanismos más importantes de seguridad:

La fiscalización.

Y ahí el problema deja de ser solamente mecánico. Se convierte en un problema ético, también y por supuesto Legal y jurídico.

Porque la cooperación solidaria no debería consistir en trasladar riesgos hacia lugares donde la necesidad obliga a aceptar casi cualquier cosa.

La cooperación auténtica y formal debería significar exactamente lo contrario:

  • elevar estándares,
  • proteger vidas,
  • fortalecer capacidades,
  • y garantizar dignidad operacional para quienes arriesgan su vida.

No se está escribiendo que en su día existiera por parte de BUSF España la firme intención de perjudicar la SEGURIDAD de los bomberos; pero cuando se dejan pasar años sin poner solución a los problemas serios en la Autoescala, contrario a la propia Ley peruana en riesgos laborales; entonces se puede concluir y seguir investigando sobre presuntos delitos contra la seguridad de las personas, Bomberos y vidas a rescatar en caso de incendios.

Es legítimo denunciar la actitud deliberada de Fernando Carballo, de minimizar el riesgo para los Bomberos en Iquitos

Y eso sí aparece claramente expuesto en la entrevista al señor Carballo, a disposición de las autoridades jurídicas que deseen profundizar tras la publicación del presente reportaje de investigación.

Porque cuando frente a dudas serias sobre seguridad ciudadana la respuesta principal termina siendo:

“Antes no tenían nada.”

Entonces la cooperación deja de parecer solidaridad.

Y empieza a parecer inseguridad exportada.

"Bomberos de Iquitos al pie de la Autoescala donada por BUSF que hasta hoy presenta problemas de seguridad y riesgo por la CESTA de intervención en mal estado"

V. LA VIDA DE UN BOMBERO AMAZÓNICO VALE LO MISMO

Y mientras todo esto ocurre, los bomberos voluntarios de Iquitos siguen haciendo su trabajo igual.

Suben. Se exponen. Improvisan. Arriesgan la vida.

Porque el incendio no espera.

Pero precisamente por eso merecen más. Mucho más. Merecen transparencia.

Merecen equipos plenamente operativos. Merecen mantenimiento. Merecen respeto.

Y merecen que nadie les diga jamás que deberían conformarse porque antes no tenían nada.

Porque la vida de un bombero amazónico vale exactamente lo mismo que la de cualquier bombero europeo.

Y la seguridad jamás debería depender del lugar donde uno nació.

Alberto Vela

DIARIO UNO AL DÍA - NOTICIAS

Iquitos - Perú

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