POR FIN DESCUARTIZARON PETROPERÚ

Crónica celebratoria de un triunfo del mercado (y de cómo Loreto aprendió lo que significa)

¡Eureka!
¡Por fin!

Después de años de columnas, editoriales, podcasts indignados, “expertos” repitiendo la palabra ineficiencia, quiebra, como si fuera un rezo, el objetivo se cumplió.

Petroperú ya no es del Estado. Ahora sí está en manos privadas. En manos de Gente seria, de gente eficiente, de gente que sabe administrar.

Aplausos para ellos.
Aplausos para quienes decían que “el Estado no debe manejar empresas”. Aplausos para los que pedían “manejo técnico, no político”. Aplausos para los que repetían que la empresa privada, “el mercado se encarga de todo mejor”.

¡Eureka!

BIENVENIDA LA EFICIENCIA (ESA QUE NO TIENE TERRITORIO, NI PAÍS)

Lo primero que hacen los nuevos dueños es lo lógico: revisan números. No mapas. No realidades regionales. No historias locales.

Revisan números.

Porque la eficiencia no tiene río, no tiene selva, no tiene frontera. Tiene Excel.

Loreto aparece en la hoja: con alto costo logístico, con bajo margen de utilidades y alto riesgo operativo

Nada personal.
Es negocio.

EL COMBUSTIBLE YA NO ES UN DERECHO INCÓMODO

Antes, Petroperú abastecía donde no convenía. En el último rincon del país. Porque era pública. Porque tenía mandato. Porque su función no era solo ganar, sino sostener.

Eso ahora ya no existe.

Ahora el combustible es un producto, es un negocio, es una oportunidad de maximizar margen de ganancias...

Y si subir el precio mejora el balance, se sube.
Si limitar el abastecimiento ordena la demanda, se limita.
Si priorizar clientes grandes es más rentable, se prioriza.

Ahora todo es Eficiencia pura.

50 MIL MOTOTAXISTAS DESCUBREN EL LIBRE MERCADO

En Iquitos y en todo Loreto hay más de 50 mil mototaxis. Son 50 mil familias que viven al día. No son una estadística. Son el sistema circulatorio de las ciudades.

Con el nuevo esquema privado:

  • el galón sube
  • el ingreso baja
  • el margen desaparece

El mototaxista no puede “optimizar costos”. No puede importar combustible. No puede negociar volumen. Solo puede trabajar más… para ganar menos. Tiene que subir precios, no hay otra.

Pero tranquilos:
eso es el mercado ajustando. Es la eficiencia de la empresa privada.

EL EFECTO DOMINÓ (ESO QUE NADIE EXPLICÓ EN LA PROPAGANDA)

Sube el combustible. Y como sorpresa para nadie que viva fuera del estudio:

  • sube el transporte
  • sube el pescado, sube el pollo
  • sube el arroz, las verduras
  • sube el mercado
  • sube todo

Porque en Loreto todo se mueve con combustible. Pero la eficiencia en la empresa privada no contempla eso. Eso es externalidad, ya no es un problema.

EL ABASTECIMIENTO: CUANDO “NO ES RENTABLE”

Un día hay retraso. Otro día hay cupos. Otro día hay rumores. El privado no da explicaciones largas, solo sabe decir: tenemos “problemas logísticos”

Petroperú antes aguantaba. Perdía. Cubría.

Ahora no.

Porque nadie compra una empresa para perder por patriotismo.

SOBERANÍA: ESA PALABRA FEA QUE NO ENTRA EN EL NEGOCIO

Antes, el Perú —con todos sus problemas— tenía algún control sobre su energía. Hoy no. Hoy:

  • el precio lo decide un privado
  • el abastecimiento lo decide un privado
  • la prioridad territorial la decide un privado

Un privado nacional o extranjero, da igual. El criterio es uno solo: rentabilidad.

Loreto no vota en esa decisión.

¿Y EL ESTADO?

El Estado observa. Regula “en lo posible”. Emite comunicados. Pero ya no manda. Porque cuando entregas la energía, entregas la palanca.

A LOS QUE CELEBRABAN, A ESOS QUE ADORAN LA EFICIENCIA DEL PRIVADO

A los que pedían privatizar Petroperú “para que funcione bien”. A los que repetían “empresa pública igual a desastre”. A los que decían “el mercado es más eficiente”. A los que decían Petroperú es un “lastre”, sin compararlo con ese lastre nacional que es el Congreso, lleno de delincuentes, que no sirven para nada.

Aquí tienen su eficiencia. Ahora funciona perfecto. Solo que no para nosotros, no para el pueblo.

¡EUREKA… OTRA VEZ!

Sí.
El plan fue un éxito.

Petroperú cayó. El mercado ganó. La eficiencia llegó.

Y Loreto aprendió, tarde, que cuando conviertes un servicio estratégico en negocio puro, administrado por privados, la factura no llega en titulares.

Llega cuando el pasaje sube sin hacer ruido y el mototaxista ya no puede bajar más el suyo porque también tiene que comer.
Llega cuando el mercado amanece más caro cada semana y nadie sabe exactamente por qué, pero todos lo sienten.
Llega cuando la olla se prende igual, pero con menos cosas adentro.

Y cuando el combustible —la base de todo en una región sin carreteras— deja de ser una obligación pública y se vuelve una mercancía más, todo lo demás se encarece en cadena. No por maldad. Sino por lógica.

Nota final

Disculpen. Todo este texto es un ejercicio ficticio. Una hipótesis. Un escenario imaginado. Pero en Loreto, cuando algo huele así de familiar, no necesitamos que pase para reconocerlo.

Todavía no privatizan Petroperú. Solo fue: ¡lata quemada! ¡lata quemada!

Alberto Vela

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