PETROPERÚ NO ESTÁ “QUEBRADA”, ESTA BAJO ASEDIO DE BUITRES PRIVADOS
Lo que vas a encontrar a continuación no es una defensa acrítica de Petroperú, ni una negación de sus problemas reales. Es algo más incómodo para el poder económico: una explicación estructural.
Durante décadas, Petroperú ha sido tratada como una anomalía
que debe desaparecer.
No porque no venda.
No porque no tenga mercado.
No porque no tenga activos estratégicos.
Sino porque es el último gran obstáculo para que el
control de la energía en el Perú quede totalmente en manos privadas y
extranjeras.
Cuando los grandes medios y algunos incautos repiten
“ineficiencia”, “quiebra” y “lastre estatal” como un mantra, no están
informando: están preparando el terreno psicológico para que la
ciudadanía acepte lo que antes sería impensable: entregar infraestructura
pagada con recursos públicos a precio de remate.
El texto que sigue explica por qué el ataque ocurre justo
ahora,
quién gana con la demolición,
y por qué no se trata de una casualidad, sino de una estrategia.
Leerlo con atención es, hoy, un acto de defensa del
interés nacional.
Lo que pasa con Petroperú no es
una mala racha, es una demolición controlada.
ANÁLISIS REAL DE LA
SITUACIÓN: LA ESTRATEGIA DEL SABOTAJE
Desnudando por qué dicen que no sirve, justo cuando debería empezar a
ganar dinero y el interés geopolítico que está detrás.
1. La estrategia:
Quebrar para rematar.
La ineficiencia de Petroperú es en gran parte inducida. La
táctica: Si quieres vender la casa de tu abuela barata a un amigo, primero
rompes las ventanas, cortas la luz y dices que está inhabitable. Eso hacen con
Petroperú. Se han gastado miles de millones construyendo la nueva refinería de
Talara. Ahora que ya está construida y lista para procesar crudo y generar
ganancias puras, empieza la campaña feroz de que está quebrada. El objetivo,
quieren que el estado pague la deuda de la construcción y luego venga un
privado a llevarse la refinería limpia a precio de huevo. Quieren cosechar lo
que el pueblo sembró.
2. El negocio es
real.
Decir que el petróleo no es negocio es mentir. En cuanto a volumen de ventas: Petroperú
vende miles de millones al año. Es la empresa que más factura en el país. El
problema no es que no venda, el problema es el saqueo interno.
El mercado cautivo: Petroperú
abastece a los rincones de la selva y sierra donde a Repsol o Primax no les da
la gana de ir porque no es rentable. Si se privatiza Petroperú, esos pueblos se
quedan sin combustible o pagarán el triple.
3. La corrupción
interna: Los mandos se lucran.
Gerencias rotativas: Ponen gerentes que no saben de
petróleo. O, peor aún ponen topos, gente que viene del sector privado con la
misión de sabotear desde adentro.
Consultorías y tercerización: En lugar de que Petroperú haga
el trabajo, contratan services y consultoras millonarias por cualquier cosa.
Ahí se fugan las ganancias. Hay denuncias históricas de que compran crudo caro
y a veces venden productos por debajo del precio real a intermediarios,
generando pérdidas contables para justificar la crisis.
4. Soberanía
energética:
Un país sin control de su energía es una colonia. Si Petroperú
cae, el precio de la gasolina en Perú lo decidirán 100 % empresas extranjeras.
La deuda y el dólar:
Estados Unidos necesita que el comercio de petróleo mundial siga privatizado y
en dólares para mantener su hegemonía. No les conviene empresas estatales
fuertes en Latinoamérica. Quieren el activo físico para asegurar sus reservas
estratégicas mientras ellos imprimen billetes sin fondo.
Petroperú es una mina de oro mal administrada a propósito.
La realidad es esta. La refinería de Talara ya está lista. Es una máquina de
hacer dinero. En la campaña mediática para incautos, te dicen que es un lastre para
que aceptes su venta.
EL PLAN FINAL.
Privatizarla para que un grupo económico extranjero controle
la energía del Perú usando la infraestructura que pagaron todos los peruanos.
No es que sea ineficiente por naturaleza, la hacen ineficiente para
justificar el robo.
BARRERAS NECESARIAS
FRENTE AL SAQUEO: LO QUE NO SE PUEDE PERMITIR
Si algo demuestra la historia económica del Perú —y de
América Latina— es que las privatizaciones estratégicas nunca se hacen de
frente.
Se hacen desprestigiando, asfixiando, forzando crisis y usando
a la prensa como artillería blanda.
Por eso, frente al asedio actual contra Petroperú, hay líneas
que no se pueden cruzar:
1. Barrera informativa No se puede seguir llamando
“quiebra” a una empresa que: tiene mercado cautivo, tiene infraestructura
nueva, y tiene capacidad de generar utilidades una vez superada la etapa de
inversión.
2. Barrera política
Cualquier reestructuración
debe: mantener a Petroperú como empresa pública, impedir la venta de
activos estratégicos, y excluir a grupos económicos con conflictos de
interés históricos. Reestructurar no es privatizar.
3. Barrera territorial
El abastecimiento a la Amazonía, la sierra y las zonas no
rentables no puede quedar al arbitrio del mercado. Eso no es ideología:
es cohesión nacional. Un país que abandona energéticamente a sus
regiones se desintegra.
4. Barrera ética
No es aceptable que: exejecutivos
privados dirijan Petroperú, tercericen funciones clave, o diseñen pérdidas
contables para luego “rescatar” la empresa desde afuera. Eso tiene nombre: captura
institucional.
ADVERTENCIA FINAL
Petroperú no es perfecta, pero es estratégica.
Y en el mundo real, los países que renuncian al control de su energía no se
vuelven eficientes:
se vuelven dependientes.
Quienes hoy cacarean su “ineficiencia” no están pensando en
el Perú.
Están esperando el momento de comprar lo que todos pagamos.
Y ese momento no debe llegar.
Alberto Vela
Fuente de la Información: Post de redes sociales





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