**PETROPERÚ: CRÓNICA DE UN DESPOJO ANUNCIADO (EL ESTADO COMO BOTÍN, LA AMAZONÍA COMO DAÑO COLATERAL)**

 

Basado en el análisis del Ing. Luis Barbarán.
Columna de denuncia para
UNO AL DÍA

Lo que está ocurriendo con Petroperú no es mala gestión, no es coyuntura y no es error.
Es un crimen económico de largo aliento, ejecutado por el propio gobierno peruano en sociedad con intereses privados, con un libreto que se repite desde hace décadas: descapitalizar, desprestigiar, asfixiar y entregar.

El D.U. 010-2025, promulgado bajo el gobierno de José Jerí, no es un acto administrativo. Es una declaración de guerra contra la soberanía energética del Perú. Carece de sustento constitucional, viola el artículo 118 de la Carta Magna y usa recursos públicos —incluidos fondos destinados a electrificación rural— para alimentar a PROINVERSIÓN, la misma maquinaria que históricamente ha servido para convertir patrimonio nacional en botín privado.

Esto tiene nombre jurídico y político: privatización encubierta.
Y tiene otro nombre aún más grave: peculado en curso.

Petroperú no fue ineficiente: fue saqueada

Petroperú no nació débil. La volvieron débil.
Durante más de 70 años, la empresa ha sido rentable en la mayor parte de su historia. Los años en rojo han sido la excepción, no la regla. Pero cada vez que estuvo en condiciones de consolidarse, el propio Estado la desangró.

Hechos, no opiniones:

Refinería La Pampilla: 740 millones de dólares.
Oleoducto Nor Peruano: 800 millones de dólares.

1,540 millones de dólares en infraestructura estratégica nacional que no pagó el Tesoro Público, sino Petroperú con sus utilidades.
Es decir: la empresa financió al Estado, y luego fue acusada de estar endeudada.

¿Alguien ha devuelto ese dinero?
No.
Porque devolverlo significaría reconocer el robo.

El fujimorismo inauguró el saqueo; hoy lo perfeccionan

Cuando el régimen de Fujimori vendió los activos de Petroperú —La Pampilla, Solgas, buques, tanques— por unos 700 millones de dólares, ni un solo dólar ingresó a Petroperú. Todo fue absorbido por el MEF.
La empresa perdió activos estratégicos.
El Estado se quedó con el dinero.
Y luego vino el discurso de la “ineficiencia estatal”.

Eso no fue reforma.
Fue expoliación.

La deuda oculta: 24 mil millones de soles

Hoy el Estado peruano le debe a Petroperú cerca de 24,000 millones de soles:

4,000 millones por IGV no reconocido por operar en la Amazonía.
20,000 millones por combustibles entregados a las Fuerzas Armadas.

Aquí hay un escándalo que la gran prensa entierra con pala:
el Ministerio de Defensa tiene presupuesto propio para combustibles.

Entonces la pregunta no es técnica.
Es penal y política:

👉 ¿Quién se queda con ese dinero?
👉 ¿Quién se apropia de esos recursos mientras Petroperú carga la deuda?

Esto no es contabilidad creativa.
Es corrupción estructural protegida por el silencio mediático.

Los topos: el sabotaje desde adentro

Petroperú no cayó sola. La empujaron.

Directores sin experiencia en hidrocarburos, gerencias rotativas, tercerizaciones absurdas, consultorías millonarias, compras de crudo caro y ventas por debajo del precio real. Todo orientado a un solo resultado: fabricar pérdidas contables para justificar la entrega.

Eso no es incompetencia. Eso es captura institucional.

Loreto: el objetivo real

Y ahora hablemos claro, sin Lima-centrismo.

Si Petroperú cae, Loreto paga primero y paga más caro.
Porque Petroperú es la única que garantiza combustible donde el privado no entra.
Porque al mercado no le importa la Amazonía, le importa la rentabilidad.

Privatizar Petroperú significa:

– Combustibles más caros.
– Transporte más caro.
– Alimentos más caros.
– Más pobreza y más aislamiento.

No es ideología.
Es matemática social.

REMATE MOVILIZADOR – LORETO

Loreto no puede mirar esto como espectador.

Cuando Petroperú abastece la Amazonía, no está haciendo un negocio:
está sosteniendo la unidad del país.

Si hoy guardamos silencio, mañana nos dirán que el precio subió “por el mercado”.
Si hoy aceptamos el decreto, mañana nos dirán que la privatización “era inevitable”.
Y cuando reclamemos, nos dirán que ya es tarde.

Petroperú no se defiende en los directorios: se defiende en la conciencia popular.

Loreto ya sabe lo que es ser postergada.
Loreto ya sabe lo que es pagar los platos rotos de Lima.
Esta vez no puede repetirse la historia.

Porque cuando se pierde la soberanía energética,
no se pierde una empresa: se pierde el futuro.

Y eso, no lo vamos a permitir.

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