QUE TAL DESCARO: TOMÁS GÁLVEZ Y LUIS ARCE CONVIERTEN LA FISCALÍA EN SU ALFOMBRA ROJA RUMBO AL 2026
Desde el Diván Nacional
Hay descaros que
marcan época.
Y luego está el descaro peruano: ese en el que un fiscal investigado por
integrar una red criminal enquistada en la justicia anuncia, sin rubor, que va
a desactivar los equipos que lo investigan. No como amenaza velada. No como
insinuación técnica. Sino como decisión administrativa, dicha en televisión
abierta, con tono de gerente y gesto de dueño.
Este espectáculos que solo el Perú puede producir.
El show de esta temporada viene protagonizado por Tomás Aladino Gálvez,
fiscal de la Nación interino —pero que actúa como emperador vitalicio— y
Luis Arce Córdoba, recién reincorporado como fiscal supremo titular,
figura clave del ecosistema fujimorista.
Ambos ahora caminan por la Fiscalía como si fuese su alfombra
roja, pavimentada no con méritos, sino con expedientes que conviene
silenciar y con un proyecto político más previsible que un guion de teleserie
barata.
Porque lo que estamos viendo no es casualidad, ni torpeza,
ni “reforma técnica”. Es un operativo de captura institucional en HD,
sin vergüenza y sin filtros, destinado a asegurar que en 2026 ningún fiscal
tenga la osadía de incomodar al bloque de poder que hoy los apadrina.
El interinato dictatorial: “Si la Junta no decide, decido
yo”
Gálvez habla como si hubiera sido elegido por voto
universal. Amenaza a la Junta de Fiscales Supremos con una frase de antología: “Si
no lo decide la Junta, lo decido yo desde mi despacho.” Así, sin rubor. Como
quien elige cortinas.
Y todo para “desactivar” —así, con una naturalidad
espeluznante— los Equipos Especiales de la Fiscalía:
- Lava
Jato
- Cuellos
Blancos
- Eficop
- Eficavit
Todos los grupos que investigan corrupción de alto nivel,
sobornos, redes judiciales mafiosas y violaciones de derechos humanos.
Los equipos que justamente lo han tenido a él como
investigado. Los equipos que podrían tocar a quienes mueven los hilos del
Congreso actual. Los equipos cuyo trabajo, por supuesto, “ya cumplió su ciclo”.
El ciclo que nunca culmina: la impunidad.
Reincorporación de lujo: Arce vuelve al juego
Aquí el libreto se vuelve transparente. Gálvez reincorpora a
Luis Arce, el fiscal supremo que:
- fue
la joya jurídica del fujimorismo en el 2021,
- defendió
la teoría del “fraude sin evidencia”,
- quiso
paralizar al JNE en plena segunda vuelta,
- renunció
teatralmente cuando no consiguió torcer el proceso electoral.
Y ahora está de vuelta, por la puerta grande, para
“fortalecer” el Ministerio Público. La única fortaleza que se arma aquí es un búnker
político.
La señal es clarísima:
Están alineando piezas dentro de la Fiscalía para que el 2026 sea un terreno
seguro para su proyecto de poder.
El Plan Maestro: apagar las luces donde conviene
La estrategia, vista sin maquillaje, tiene tres pasos:
1. Destruir a los Equipos Especiales
No porque sean inútiles.
No porque cuesten caro.
Sino porque investigan a los amigos equivocados.
2. Colocar a fiscales afines en posiciones clave
La Fiscalía no se captura gritando; se captura
administrando.
Y cada movimiento que hace Gálvez apunta al mismo objetivo:
control vertical de qué se investiga, cuándo, y contra quién.
3. Garantizar que en 2026 la Fiscalía no sea un obstáculo
No quieren una Fiscalía fuerte.
Quieren una Fiscalía doméstica, predecible, que no meta ruido cuando
ciertos operadores políticos manejen el tablero electoral.
No es casualidad. No es improvisación. Es estrategia pura.
La prensa del bostezo eterno
Mientras tanto, parte de la prensa “indignada” sigue
repitiendo que esto es una “reorganización administrativa”. Sí, claro. Como si
romper los frenos de un auto fuera solo “ajustar la mecánica”.
La prensa que vive cómodamente con su pauta y sus silencios
calculados no va a contarte que aquí hay un proyecto político corriendo. Un
proyecto que busca neutralizar la justicia para asegurar el retorno al poder
del bloque que hoy controla el Congreso.
Un proyecto que muchos empresarios, opinólogos y “gente de
bien” celebran bajito, con la esperanza de que el 2026 vuelva el orden…Ese
orden donde ellos no son investigados.
En calzoncillos y bajo las luces
Tomás Gálvez y Luis Arce creen que el país está dormido.
Que nadie nota el patrón.
Que su captura institucional pasará como “reforma” y no como lo que realmente
es:
Una operación quirúrgica para blindar al poder
político-judicial que pretende gobernar el país desde antes de las elecciones
del 2026.
Pero el Perú ya los vio.
Sin toga.
Sin discurso.
Sin narrativa de “técnicos”.
Simplemente en calzoncillos, corridos por la luz.
Podrán disfrazar sus intenciones, pero la verdad es más
terca que ellos:
Lo que buscan no es justicia.
Es control.
Y lo quieren antes de que empiece la campaña del 2026.
Alberto Vela




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