“PERIODISMO RÉMORA Y BUITRES ECONÓMICOS: CELEBRANDO LA SUPUESTA CAÍDA DE PETROPERÚ”
Hay periodistas que incomodan al poder.
Hay periodistas que lo investigan.
Y luego están los otros: los que nadan pegados al tiburón, alimentándose
de lo que cae, convencidos de que eso es valentía.
Hace una días me tope con esta información: Paolo Benza —conductor de La Contra Podcast,
ese espacio que promete “noticias que realmente te importan sin importar a
quién moleste”— anunció con entusiasmo adolescente “el inicio del fin de Petroperú”.
No lo dijo con preocupación cívica.
Lo dijo con alegría contenida.
Como quien llevaba años esperando que el animal se desangre para poder narrar
el festín.
Porque no era análisis.
Era expectativa.
Según Benza, basta que un acreedor toque la puerta de
Indecopi para que Petroperú quede prácticamente tomada, intervenida, entregada,
privatizada por ósmosis.
Los acreedores “mandan”. El Estado estorba. El mercado ordena. Fin del cuento.
Una narrativa tan simple que solo puede sostenerse eliminando
todo lo incómodo:
- que
no hay control automático
- que
Indecopi no liquida empresas como quien cierra una bodega
- que
el Estado no es un acreedor decorativo
- que
Petroperú no es una empresa cualquiera
Pero claro, eso no entra en un resumen que “realmente te
importa”, sobre todo si lo que importa es preparar emocionalmente al público
para la entrega de una empresa estratégica.
El detalle más encantador —mencionado como quien cita el
clima— es que la empresa demandante es subsidiaria de la ex Graña y Montero.
Los poderosos integrantes del Club de la Construcción.
Esos apellidos que en el Perú no evoca eficiencia, sino captura parasitaria del
Estado, colusión y corrupción estructural.
Pero en el relato de Benza, eso no merece pausa ni memoria. La
historia estorba cuando el guion ya está escrito.
Lo verdaderamente revelador no es lo que dice. Es lo que
no imagina.
Porque para este periodismo de estudio limeño, Petroperú es:
- un
balance
- una
deuda
- un
problema contable
Nunca es:
- la
única proveedora en regiones enteras
- el
ancla que evita abusos de precios
- el
sostén de rutas que ningún privado quiere
- la
empresa que incluso abastece a grifos privados
En la Amazonía, en la sierra profunda, en zonas fronterizas,
Petroperú no compite. Sostiene.
Pero eso no cabe en un podcast grabado lejos del río, del
barro y del costo real de vivir sin combustible.
¿Y qué pasaría si los
privados “toman el control”, como sueña Benza en su información triunfalista?
Nada romántico.
Nada eficiente.
Nada moderno.
Pasaría lo de siempre:
- abandono
de rutas no rentables
- alza
de precios “técnicamente justificada”
- prioridad
a redes propias
- asfixia
a pequeños grifos regionales
v
Resultado:
desabastecimiento
inflación regional
conflicto social
Pero eso nunca aparece en La Contra.
Porque el mercado que se defiende desde el micrófono no vive en las regiones
que se sacrifican.
Privatizar de facto Petroperú no es modernizar el país. Es fragmentarlo.
Lima seguirá encendida. Las regiones quedarán a merced del
precio, del clima y del humor empresarial.
Eso no es eficiencia. Es balcanización energética.
Cuando “no molestar a nadie” tiene nombre y apellido
El subtítulo de La Contra promete molestar a quien
sea necesario.
Pero curiosamente:
- nunca
molesta al gran acreedor
- nunca
incomoda al poder económico
- nunca
cuestiona al mercado cuando abandona territorios
A quien sí molesta, sistemáticamente, es:
- al
Estado
- a la
empresa pública
- a la
idea de soberanía
- a
las regiones invisibles
Eso no es periodismo incómodo. Es periodismo funcional.
Advertencia histórica (para rémoras y tiburones)
A los privados que llevan años orbitando Petroperú como
buitres pacientes, y a los periodistas que les hacen coro creyéndose audaces,
una nota de memoria histórica:
Este país ya intentó entregarlo todo al mercado. Ya
probó retirar al Estado. Ya ensayó la eficiencia sin territorio.
Y siempre terminó igual:
- protestas
- bloqueos
- crisis
- gobiernos
cayendo
- contratos
ardiendo
Porque cuando conviertes un servicio estratégico en botín, no
heredas una empresa: heredas un conflicto nacional.
Petroperú puede estar enferma. Pero los que celebran su
posible muerte no son médicos.
Son rémoras.
Y el Perú ya ha pagado demasiado caro por confundirlos con "periodistas
valientes".
Alberto Vela
.png)




Comentarios
Publicar un comentario