DATUM Y EL PERÚ QUE DECIDE TARDE: ANATOMÍA DE UNA ELECCIÓN EN SUSPENSO
Elecciones presidenciales y congresales – 12 de abril de 2026
La encuesta es muy
reveladora, no solo por los números sino por lo que desnuda del sistema
político peruano, y más aún viniendo de Datum, que no es una encuestadora
marginal sino una referencia del establishment político-mediático.
Una encuesta que no se debe leer como ranking, sino como
síntoma
La última encuesta nacional de Datum sobre intención
de voto presidencial ha sido recibida —como suele ocurrir— con lecturas
apresuradas: quién va primero, quién cae, quién sube unas décimas. Sin embargo,
el verdadero valor de este estudio no está en el orden de los candidatos, sino
en lo que revela sobre el estado del sistema político peruano.
Datum no es una encuestadora marginal ni voluntarista. Mide
bien el presente organizado: reconocimiento, residuos partidarios, presencia
mediática y voto urbano informado. Por eso mismo, cuando sus resultados
muestran fragmentación extrema y ausencia de liderazgos claros, el mensaje es
más grave de lo que parece: no estamos ante una campaña en marcha, sino ante
un vacío político activo.
El dato decisivo: la mitad del país está fuera de la
elección
Sumados, los porcentajes de ninguno/blanco/viciado, no
sabe y no iría a votar bordean el 50% del electorado. Este no
es un dato de apatía, sino de rechazo estructural.
No hay identificación, no hay ilusión y, sobre todo, no
hay representación. El electorado peruano no está indeciso entre opciones;
está dudando del sentido mismo de elegir entre ellas.
Este fenómeno no es nuevo, pero sí más profundo que en
elecciones anteriores. Y tiene una consecuencia directa: cualquier candidato
que pase a segunda vuelta lo hará con una legitimidad social extremadamente
débil, incluso si cumple todos los requisitos formales.
Los que encabezan hoy: minorías intensas, no mayorías
nacionales
El primer lugar de Rafael López Aliaga y el segundo de Keiko
Fujimori deben leerse correctamente: no como fortalezas nacionales, sino
como consolidaciones de nicho.
López Aliaga expresa un voto urbano, masculino, ideológico y
altamente movilizado, concentrado sobre todo en Lima. Es un liderazgo intenso,
pero con techo bajo fuera de ese espacio.
El fujimorismo, por su parte, conserva su viejo atributo: tiene
piso, una base disciplinada que no desaparece. Pero ese piso no crece. Y
arrastra un antivoto estructural que no se ha reducido, sino que se ha
reforzado por su asociación con el Congreso más impopular de las últimas
décadas.
Ambos liderazgos comparten una característica clave: no
capturan al gran electorado huérfano. Solo administran lo propio.
El recuerdo que incomoda a las encuestas: Castillo 2021
La memoria reciente debería obligarnos a la cautela. En
febrero de 2021, Pedro Castillo no existía para las encuestas nacionales. En
marzo apareció. En abril pasó a segunda vuelta.
No fue solo un error metodológico. Fue, sobre todo, un error
de comprensión del comportamiento electoral peruano.
El Perú:
- Decide
tarde
- Decide
emocionalmente
- Decide
contra “los de siempre”
- Y
muchas veces decide en la última semana
Las encuestas miden bien lo que ya está estructurado, pero el Perú suele votar por lo que irrumpe, no por lo que se administra con anticipación.
La diferencia con 2021: hoy el campo antisistema está
vacío
Aquí aparece el dato más inquietante de la campaña 2026. A
diferencia de 2021:
- No
hay hoy un liderazgo antisistema visible
- No
hay un relato aglutinador
- No
hay un símbolo territorial claro
El sur andino y el Perú rural —tradicionales detonantes de
sorpresas electorales— están políticamente huérfanos. Ese vacío no garantiza
estabilidad; garantiza riesgo.
Cuando ese espacio no se llena con política organizada,
suele llenarse con improvisación carismática.
Cuatro meses en el Perú: tiempo suficiente para que nazca
un presidente
En democracias consolidadas, cuatro meses de campaña es
poco. En el Perú, es una eternidad política.
La campaña recién empieza a “normalizarse”, es decir, la
gente comienza a mirar, comparar y preguntarse: ¿y ahora quién?
Ese momento es crítico, porque es cuando el electorado
huérfano se vuelve volátil. Y la volatilidad es el terreno natural del
outsider.
La centro-derecha ilustrada: fragmentada, racional y
electoralmente débil
Los partidos y candidaturas de la llamada centro-derecha
ilustrada confirman su problema histórico: tienen capacidad de gestión del
Estado, pero no herramientas de interpretación del país.
Están pulverizados porque:
- Compiten
entre ellos
- Hablan
para públicos reducidos
- Confunden
seriedad con frialdad
- Creen
que el problema es comunicacional, no político
El electorado peruano no vota por currículum ni por
PowerPoint. Vota por relato, emoción y promesa de orden con sentido.
Congreso 2026: el gran ausente del debate (y el mayor
riesgo)
Mientras la atención se centra en la presidencial, la
encuesta ilumina indirectamente otro problema: la elección congresal será
aún más fragmentada.
Sin partidos nacionales sólidos, el próximo Congreso amenaza
con ser:
- Más
atomizado
- Más
transaccional
- Menos
representativo
Es decir, una reedición —o agravamiento— del problema
institucional que ha bloqueado al país desde 2016.
El escenario más probable si nada cambia
Si las tendencias actuales se mantienen:
- Nadie
despega con claridad
- Los
nichos se consolidan, pero no se expanden
- El
50% sigue sin representación
El resultado más probable no es estabilidad, sino una
segunda vuelta definida por accidente, entre minorías intensas, sin mandato
social claro.
Concluyendo: una elección sin centro político real
La encuesta de Datum no anuncia ganadores. Anuncia
fragilidad.
El Perú no está eligiendo entre proyectos de país. Está
postergando una decisión que tomará tarde, emocionalmente y bajo presión.
Mientras los actores políticos sigan leyendo las encuestas
como ranking y no como diagnóstico, el país seguirá produciendo presidentes
inesperados, Congresos disfuncionales y crisis repetidas.
La pregunta central no es quién va primero hoy.
La pregunta es: ¿quién logrará ocupar, a tiempo, el
enorme vacío político que la encuesta deja al descubierto?
Alberto Vela




Comentarios
Publicar un comentario