CARTA PÚBLICA AL GOBERNADOR REGIONAL RENÉ CHÁVEZ: A PROPÓSITO DEL PLAN DE PROSPERIDAD DE LORETO

La intervención del gobernador regional René Chávez en la presentación del Plan de Prosperidad de Loreto por la Cámara de Comercio es, probablemente, el acto político más revelador —y más preocupante— de toda su gestión. No por lo que promete, sino por lo que confiesa.

Cuando gobernar se vuelve un trámite y renunciar se vuelve discurso

Señor René Chávez, gobernador regional de Loreto:

Usted ha dicho públicamente que los gobernantes son pasajeros y que la Cámara de Comercio debe dirigir el desarrollo de Loreto. No es una frase menor. Es una renuncia política explícita al mandato que le fue otorgado por el voto popular.

Un gobernador no es un soldado de intereses privados. No es un acompañante del empresariado. No es un facilitador neutral. Es, por mandato constitucional y democrático, el responsable de conducir el desarrollo regional, de arbitrar intereses, de proteger el bien común y de rendir cuentas al pueblo, no a los gremios empresariales.

Cuando usted afirma que “se acopla” a un plan diseñado por otros, lo que está diciendo —sin rodeos— es que su gobierno nunca tuvo un proyecto propio de región. Y que, a meses de dejar el cargo, ha optado por tercerizar la visión estratégica para maquillar el cierre de su gestión.

Habla usted de planificación a 30 o 50 años. Pero durante más de tres años su gobierno se concentró en ladrillo, cemento y expediente, sin horizonte estructural, sin ordenamiento territorial, sin transformación productiva, sin una política clara para el bosque, el río, la ciudad y la gente.

La planificación de largo plazo no aparece al final del mandato como discurso redentor. Se construye desde el primer día. Lo suyo no es visión: es relato tardío.

Balance político de una gestión de ladrillo y cemento

Su gestión será recordada, señor gobernador, no por cambiar el rumbo de Loreto, sino por administrar la inercia.

Un gobierno regional con presupuesto histórico no logró:

  • Reducir brechas estructurales en salud y educación, energía, conectividad.
  • Ordenar el territorio ni enfrentar el caos urbano.
  • Construir una política forestal que rompa con la depredación.
  • Diversificar la economía más allá del extractivismo.

Se priorizaron obras fragmentadas, sin impacto sistémico, sin articulación territorial ni social. Mucho expediente, poca transformación. Mucho cemento, poco proyecto.

Hoy, cuando su gobierno entra en la recta final, usted habla de competitividad, sostenibilidad y desarrollo de largo plazo como si fueran descubrimientos recientes. Pero lo cierto es que no gobernó con esas categorías. Gobernó con la lógica de la ejecución rápida y el aplauso inmediato, no con la del cambio estructural.

Y ahora pretende cerrar su mandato entregando simbólicamente la conducción del desarrollo a la Cámara de Comercio, como si eso fuera un acto de madurez política y no una confesión de fracaso.

Advertencia política: lo que heredará el próximo gobierno regional

El próximo gobierno regional no heredará solo obras inconclusas o proyectos en cartera. Heredará algo más peligroso:

  1. Un precedente de abdicación del poder público, donde el Estado se declara incapaz de conducir y cede el timón al poder económico.
  2. Un “plan” no legitimado socialmente, sin participación real de distritos, pueblos indígenas, organizaciones sociales ni ciudadanía urbana.
  3. Un modelo de gobernanza corporativa, donde se confunde sociedad civil con empresariado y se excluye al resto del territorio.
  4. Conflictos sociales latentes, porque ningún proyecto impuesto desde arriba resiste cuando toca la desigualdad real.

Si el desarrollo de Loreto queda capturado por una sola mirada —la empresarial—, el próximo gobierno no tendrá estabilidad, tendrá tensión permanente. Porque la historia amazónica es clara: cuando el desarrollo se diseña sin el pueblo, el pueblo termina rechazándolo.

Usted aún está en funciones, señor gobernador. Todavía puede corregir el rumbo: abrir el debate, devolver el liderazgo al espacio democrático, incluir a quienes nunca fueron invitados. Pero sabemos que no vas a abrir el debate. No vas a devolver el liderazgo al espacio democrático. No vas a incluir a quienes nunca fueron invitados.

No porque no se lo haya dicho. Sino porque corregir ahora sería admitir que nunca has gobernado. Y eso, para muchos políticos de pacotilla, es más costoso que irse mal.

Pero si insistes en convertir tu salida en una renuncia anticipada, tu legado no será la planificación de largo plazo. Será haber dicho, en público y sin pudor, que gobernar estorba.

Y eso, en democracia, no es una anécdota.
Es una falta grave.

UN CONSEJO HASTA DE UN CONEJO:

“Loreto no necesita a quien se fue sin gobernar. Y pretender regresar como vicepresidente no es continuidad democrática: es reciclaje del fracaso.”

Porque aquí no se trata solo del pasado, sino de lo que se intenta normalizar hacia adelante. Un gobernador que renunció a gobernar, que transfirió el liderazgo a intereses privados y que dejó al Estado regional sin conducción política, no puede presentarse luego como opción de continuidad, ni siquiera en un cargo menor.

No es experiencia lo que se recicla.
No es aprendizaje lo que se ofrece.
Es impunidad política.

Después de abdicar del gobierno regional, pretender regresar como vicepresidente no es continuidad democrática: es reciclaje del fracaso.

Y Loreto ya ha pagado demasiado caro ese tipo de reciclajes.

Lo vuelvo a repetir: haber dicho, en público y sin pudor, que gobernar estorba.

Señor René Chávez, eso, en democracia, no es una anécdota. (¿Sí sabrás lo qué es democracia?)
Es una falta grave.

https://www.facebook.com/reel/2109112169856939 

Alberto Vela

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