“¡BAH! AHORA IVANNA SÁNCHEZ POSTULA COMO CONSEJERA REGIONAL”

(Por un ciudadano que se cansó de que Loreto sea chacra de sinvergüenzas)

Dicen que en la selva todo crece rápido: el aguaje, el camu camu, la guaba… y, al parecer, los proyectos familiares de poder. Porque lo que hoy vivimos en Loreto no es una anécdota, no es un desliz, no es una travesura política de mal gusto.
No.
Es parte de una enfermedad que ya se volvió pandemia regional: la fiebre hereditaria del cargo público, ese virus que convence a ciertos caudillos de pacotilla de que el Estado existe para su linaje.

Y el brote actual tiene nombres propios: René Chávez y su esposa Ivanna Sánchez.
El gobernador, en un acto de “humildad patriótica”, ha decidido postular como vicegobernador, mientras su esposa —con la frescura de quien entra a un centro comercial— aspira a convertirse en consejera regional.

Un gesto de “renovación”, dicen ellos. Yo lo llamo colonización familiar. Lo que están haciendo no es política: es tenencia posesoria.

1. La irresponsabilidad disfrazada de inevitabilidad

Para Chávez y su círculo íntimo, parece natural que su esposa ingrese al aparato regional. Como si la región fuera un hotel andino y él estuviera asignando habitaciones: “Esta para mí, esta para mi esposa, esta para un primo, esta la vemos luego”.

Pero esta osadía irresponsable revela un delirio preocupante: creen que Loreto no tiene futuro sin ellos.

Como si solo sus apellidos pudieran rescatar a la región del foso al que —ironía irresistible— ellos mismos están empujando.

¿Y qué mensaje nos dejan?
Simple:
“Si nosotros no seguimos, se derrumba todo”. Ah, qué conveniente.
Es el discurso clásico del político mediocre que, incapaz de construir institucionalidad, vende miedo para justificar permanencia.

2. El espejo que los condena: la congresista esposa de Meléndez

Para entender lo que vendría con Ivanna Sánchez, solo hace falta mirar hacia un caso cercano, reciente y vergonzosamente ilustrativo: la esposa de Fernando Meléndez, hoy congresista.

¿Su contribución legislativa? Nula.
¿Su defensa de Loreto? Invisible.
¿Su capacidad de fiscalización? Tan ausente como la meritocracia en APP.
¿Su legado? Mochar sueldos de sus trabajadores con ayuda de su esposo como cobrador. Un récord impecable de irrelevancia política.

Porque la esposa de Meléndez, Rosío Torres, no llegó al Congreso por talento, liderazgo, convicción o visión regional.
Llegó por un apellido. Por un clan. Por una maquinaria electoral.
Su verdadera función no es legislar: es asegurar continuidad. Es servir de puente para que el clan Meléndez siga respirando poder.

Es exactamente el modelo que Chávez intenta copiar hoy con Ivanna Sánchez: Una consejera regional que exista para sellar pactos, bloquear fiscalización, defender intereses internos y garantizar que el apellido Chávez-Sánchez siga orbitando alrededor de la caja regional.

No es exageración.
No es paranoia.
Es historia reciente.
Es copia al carbón.

3. Los improvisados que hunden a Loreto

Loreto está atrapada por gente improvisada, oportunista, sin formación, sin visión, sin proyecto, pero con un talento natural para una sola cosa: aferrarse al poder como si fuera un tronco en medio de un río crecido.

El problema no es solo la improvisación. Es que estos improvisados llegan sin preparación, sin estrategia, sin capacidad técnica…y aun así, toman decisiones que afectan a más de un millón de personas.

¿Qué produce eso?:

  • Políticas improvisadas.
  • Proyectos paralizados.
  • Obras mal ejecutadas.
  • Corrupción disfrazada de “emergencia”.
  • Contratos dirigidos.
  • Pérdida de competitividad.
  • Atraso acumulado.
  • Debilidad institucional crónica.

Cuando la política es manejada por amateurs familiares, la región paga el precio de su aprendizaje. Y son tan burros que nunca aprenden. No tienen tiempo para hacerlo. Les consume mucho pensar en cómo robar para que no les pillen.

Y en Loreto ya no estamos para aprendizajes. Estamos para reconstrucción.

4. La prensa: ese coro complaciente que aplaude el abuso

Como si el circo no fuese suficientemente grotesco, la prensa regional —o lo que queda de ella— reporta la postulación de Ivanna Sánchez con entusiasmo digno de publirreportaje:
¡“La esposa del gobernador postulará al Consejo Regional”!.
¿Y?
¿Dónde está la pregunta incómoda?
¿Dónde está la fiscalización?
¿Dónde está el análisis?

Esta cobertura celebratoria crea un efecto perverso: normaliza el abuso, convierte el patrimonialismo en rutina y el nepotismo en noticia simpática. Es la prensa que cambia democracia por pauta publicitaria. Y esa es otra tragedia de Loreto.

5. Los clanes que creen que Loreto es su ADN

En las últimas décadas, Loreto ha sido gobernada por:

  • El clan Meléndez, expertos en transformar cargos públicos en acciones familiares.
  • El clan Chávez, ahora aspirante a franquicia política.
  • Y otros clanes emergentes esperando su turno para saquear.

Todos con el mismo manual:

  1. Captura del aparato estatal.
  2. Nombramientos por parentesco.
  3. Dominio del consejo regional.
  4. Alianzas con contratistas.
  5. Fiscalía amedrentada.
  6. Prensa subordinada.

Este ciclo —que se repite y repite— es lo que mantiene a Loreto sumida en subdesarrollo, pobreza infantil, desnutrición crónica, abandono de infraestructura, educación rezagada, y un sistema de salud que parece de posguerra.

6. El discurso final: “si quieren, voten por nosotros”

Chávez y su esposa dirán que “el pueblo decidirá”, con esa condescendencia de quien ya se siente dueño de la voluntad popular.
Pero esta vez la frase suena hueca.

Porque hay un hartazgo profundo.
Porque demasiados loretanos ya saben que cada voto por un clan es un año más de atraso.
Porque la improvisación ya no se tolera.
Porque Loreto ya perdió demasiado por culpa de gente que llegó al poder por apellido y que, una vez arriba, no supo qué hacer… salvo cobrar.

CONCLUSIÓN: Loreto no necesita familias, necesita futuro

La postulación de Ivanna Sánchez no es un gesto político.
Es una advertencia.
Es la señal de que los clanes están en modo expansión, que quieren blindarse, que se sienten invencibles.

Pero no lo son.
No si la ciudadanía finalmente decide poner fin al feudalismo electoral.

Loreto no necesita gobernadores reciclados.
No necesita vicegobernadores decorativos.
Y definitivamente no necesita a esposas ascendidas por derecho marital.

Loreto necesita ruptura.
Necesita valentía.
Necesita ciudadanía despierta.
Y necesita, urgentemente, que alguien les diga —de una vez por todas—:

“¡Basta! La región no es su chacra.
Y no vamos a permitir que sigan hundiéndola.”

Alberto Vela

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