“EL INICIO DE UNA TRAMA: EL CASO EDGAR SALOMÓN CASTAÑEDA Y LA CAPTURA DE BUSF EN EL PERÚ”

Los hombres que vendieron la solidaridad

Hay seres que se visten de heroísmo sin haber enfrentado jamás la ayuda verdadera a los demás, sin dobles intenciones.
Son los que descubren que la solidaridad —ese impulso más puro del ser humano— puede transformarse, si se manipula bien, en un negocio rentable. Aprenden rápido a hablar el idioma de la empatía, a posar frente a cámaras, a pronunciar palabras como “ayuda”, “donación” o “humanitario” con la misma facilidad con que otros dicen “ganancia” o “oportunidad”.

Fueron capaces de mirar el dolor ajeno y verlo como un activo.
Usaron las lágrimas de un niño, el miedo de una familia ante el desastre, la nobleza de un bombero voluntario, como materia prima de una industria moralmente perversa. Construyeron su prestigio sobre la fe de los donantes, sobre el trabajo anónimo de quienes creyeron que ayudar valía más que figurar.

Pero detrás de sus discursos y uniformes, tejieron una red fría, burocrática y calculada, diseñada para extraer provecho del sacrificio de otros. Lo hicieron con papeles, sellos y sonrisas, manipulando instituciones que nacieron para servir, hasta transformarlas en feudos personales, franquicias de una falsa solidaridad.

No son los primeros, ni serán los últimos, en pervertir la cooperación. Pero su historia —que une España y Perú en una sola trama de negligencia, ambición y silencio— es el ejemplo más doloroso de cómo un ideal noble puede ser traicionado por quienes juraron defenderlo.

A partir de aquí, los nombres propios aparecerán. Pero lo esencial ya está dicho: no hay peor incendio que el que provocan quienes, en nombre de la ayuda, roban la esperanza.

I. Los mercaderes del humanitarismo

En esta historia aparecen varios: el clonador de la ayuda, el gestor del silencio, el empresario disfrazado de bombero y el cooperante que confundió ética con oportunismo.
A la cabeza, Edgar Salomón Castañeda, el médico arequipeño que convirtió la cooperación internacional en un patrimonio personal, y responsables en BUSF España, cuya presunta complicidad permite que la impostura se consolide y vaya creciendo, incluso en su propio país.
Junto a ellos, orbitan Óscar Araoz, Roberto Pérez y los otros presuntos cabecillas dentro de BUSF España, protagonistas de una red que hizo del humanitarismo un negocio transnacional.

II. Cuando la cooperación cruzó los Andes

La historia comenzó con esperanza.
En 1999, BUSF España, liderada entonces por Ángel García Lorite, decidió fundar en Perú una filial en Arequipa: BUSF Perú, concebida para formar brigadistas y atender desastres en la región andina.
El sueño se materializó el 2003, en el Centro de Respuesta ante Catástrofes (CRAC), un complejo valorizado en más de 3 millones de euros donados por entidades europeas y levantado con el esfuerzo solidario de bomberos españoles.

Durante años, el CRAC fue símbolo de cooperación. Hasta que Edgar Salomón Castañeda, que fungía de tesorero al inicio, y luego fue elegido presidente en 2003 y luego en 2005 comprendió que una organización con donaciones internacionales, flota vehicular y legitimidad pública podía rendir más si se privatizaba.
Lo que siguió fue un golpe institucional de precisión quirúrgica.

III. El golpe estatutario: la usurpación de BUSF Perú

En 2015, sin consulta a BUSF España, Salomón modificó 31 artículos del estatuto fundacional y cambió la denominación a Bomberos Unidos del Perú (BUP).
El objetivo era claro: romper el vínculo con Madrid y consolidar el control local de la organización.
En esa maniobra, se autoproclamó presidente de la nueva BUP (Bomberos Unidos Perú), incorporó a su hermana y esposa en la junta directiva y eliminó todo control externo. La Junta directiva española nunca autorizó tal modificación, o ¿Alguien quizás SÍ lo hiciera? de espaldas al entonces Presidente de BUSF España ¿al igual que sucedió con LINCECI??…estas y otras preguntas son clave ver respondidas para comprender el fondo.

Fue un asalto legalizado, registrado en SUNARP, que permitió a Salomón, con sus colaboradores, apropiarse de BUSF Perú y del botín, el Centro de Respuesta ante Catástrofes (CRAC), sus ambulancias, equipos de rescate, unidades logísticas y material formativo. Salomón todo lo tomó para él a modo particular.
El CRAC, concebido para servir en emergencias nacionales e Internacionales, fue convertido en activo personal y usado como base para emprendimientos “privados” con el sello de la “solidaridad”.

IV. LINCECI: la filantropía que terminó en estafa

Un año antes —2014—, mientras BUSF Perú se preparaba para el asalto institucional contra su matriz BUSF España, nacía en Arequipa LINCECI, la Liga Nacional Contra el Cáncer Infantil; se fundó simultáneamente en España y Perú, con un discurso conmovedor: ayudar a niños con cáncer peruanos.
En España, Roberto Pérez asumió la presidencia; en Perú, la filial tuvo como presidente a Óscar Araoz y como tesorero a Edgar Salomón Castañeda, entonces presidente de BUSF Perú.

El modelo parecía altruista. En la práctica, fue un esquema de captación de fondos sin destino verificable.
Desde su sede central en España, LINCECI organizaba campañas, galas y colectas públicas que recaudaron 5,5 millones de euros entre 2014 y 2017.
Según denuncias presentadas por ASPANOA, el dinero no habría llegado a los hospitales peruanos ni a las asociaciones de pacientes oncológicos.

En 2018, la Asociación de Padres de Niños con Cáncer de Aragón (ASPANOA) denunció públicamente la estafa, acusando a LINCECI de usar imágenes y testimonios de niños enfermos en Perú para obtener donaciones.
La justicia española intervino, y tanto Óscar Araoz (presidente de LINCECI Perú) como Roberto Pérez fueron encarcelados preventivamente durante tres meses.

Los vínculos con BUSF eran imposibles de ocultar:

  • Salomón ocupaba simultáneamente cargos directivos en ambas entidades.
  • El CRAC de Arequipa servía como plataforma simbólica de la cooperación que nunca existió.

En España, la trama también salpicó a un alto directivo de BUSF España, quien presuntamente recibía dinero mensualmente de Roberto Pérez durante los años de LINCECI, algo que se declaró luego como presunto “préstamo personal”. Se sigue investigando.
Un circuito financiero que une a LINCECI, BUSF y a sus directivos bajo un mismo patrón: usar la imagen de la ayuda humanitaria para fines particulares.

V. La geometría del engaño: ONGs, empresas y fachadas

De 2016 en adelante, la red tomó forma empresarial.
Bajo el nombre de “BUSF”, “BUP” o “LINCECI”, se multiplicaron registros de asociaciones, fundaciones y empresas con fines similares, dirigidas por las mismas personas o sus familiares:

  • BUSF Perú (Arequipa) → rebautizada como Bomberos Unidos del Perú (BUP).
  • BUSF Perú en Iquitos → presidida por Ybi Vásquez, luego por Cristian Meza; declarada no habida por la SUNAT en 2025.
  • BUSF Perú Sur en Puno → presidida por José Rolando Benavente Farfán; actualmente activa.
  • Asociación LINCECI Perú → dirigida por Öcar Araoz, Edgar Salomón y su hermana.
  • Empresas privadas creadas por el entorno de Salomón para la venta de equipos, servicios médicos y capacitaciones, muchas veces contratadas por las mismas ONG bajo su dirección.

Un circuito circular de dinero, donde la “ayuda” se facturaba entre entidades hermanas.
La geometría del engaño era perfecta: cada institución justificaba a la otra, todas bajo un relato de servicio público.

VI. BUSF España: el silencio que otorga

En 2019, Edgar Salomón envió una carta a Antonio Nogales, presidente de BUSF España, comprometiéndose a devolver el CRAC y los bienes asociados a la cooperación.
Nunca lo hizo.
Nogales opta por el silencio, que es algo que él mismo tiene que explicar cuando hay información coincidente donde, en palabras del propio Antonio Nogales, se escribe la firme decisión de BUSF España en rescatar para sus fines solidarios el CRAC de Arequipa.
Ese silencio y falta de toda transparencia —mantenidas después del escándalo de LINCECI— se ha convertido en el mejor aliado de la impunidad.

La Junta Directiva de BUSF España aún no presenta demandas por apropiación, falsificación ni por el uso indebido de marca.
Mientras tanto, en Perú, la red sigue operando de forma que exige ser investigada, pues además se firman convenios con gobiernos regionales como el de Loreto, donde se ejecutan nuevos acuerdos con compromisos económicos que salen de los impuestos de todos los loretanos.

El mensaje es claro:
La pasividad española da legitimidad a la usurpación peruana, y la impunidad peruana blinda la presunta complicidad española.

VII. Cronología de la traición (2014–2025)

Año

Hecho relevante

2014

Se fundan LINCECI España y Perú. Salomón figura como tesorero. Araoz (Perú) y Pérez (España) presiden.

2015

Modificación ilegal de estatutos de BUSF Perú. Nace BUP bajo control de Salomón.

2015 

 Se consuma la apropiación del CRAC de Arequipa.

2017

Antonio Nogales aparece como Presidente de BUSF España. Inicia etapa de inacción ante denuncias en prensa y otros medios internos de la propia ONG BUSF, que no se olvide es de UTILIDAD PUBLICA.

2018

ASPANOA denuncia a LINCECI en España por fraude de 5,5 millones de euros. Araoz y Pérez Rodríguez encarcelados.

2019

Carta de Salomón a Nogales ofreciendo devolver el CRAC. No se cumple.

2020–2025

Nuevas BUSF en Iquitos y Puno. SUNAT declara “no habida” una de ellas.

2025

Se reactiva denuncia pública contra Salomón. BUSF España guarda silencio institucional.

 

VIII. Las preguntas que BUSF España aún no responde

  • ¿Por qué BUSF España sigue guardando silencio ante la apropiación ilegal de su nombre y patrimonio en el Perú?
  • ¿Por qué la Junta Directiva de BUSF España no denuncia penalmente a Edgar Salomón Castañeda junto a sus estrechos colaboradores por apropiación indebida y uso fraudulento de marca?
  • ¿Por qué un alto directivo de BUSF España, señalado en el caso LINCECI, sigue ocupando dicho cargo directivo?
  • ¿Por qué la Justicia internacional no actúa para la devolución del Centro de Respuesta ante Catástrofes de Arequipa, financiado con fondos europeos?
  • ¿Dónde están los vehículos, ambulancias, plantas de potabilización, hospitales de emergencias, equipos de logística y rescate donados por España?
  • ¿Qué vínculos financieros reales existieron entre LINCECI España, BUSF Perú y las empresas privadas del entorno de Salomón?
  • ¿Por qué las autoridades peruanas no han investigado aún la usurpación de marca ni la apropiación de fondos internacionales?
  • ¿Quién responde ante los bomberos veteranos, donantes y ciudadanos que confiaron en un ideal que fue traicionado?

IX. El epílogo del silencio

Hoy, el Centro de Respuesta ante Catástrofes de Arequipa —orgullo de la cooperación española— yace desmantelado, vacío.
Las ambulancias se evaporaron, los equipos de rescate desaparecieron, y el logotipo de BUSF sigue siendo utilizado en convenios, ante lo cual la organización matriz BUSF España ha de aportar respuestas.

La solidaridad, convertida en negocio, dejó tras de sí una pregunta incómoda:
¿cómo una red humanitaria internacional permitió que su nombre fuera usado para lucrar con el dolor ajeno?

El caso BUSF-LINCECI es más que una historia de corrupción:
es la radiografía de una traición moral, donde los guardianes del fuego terminaron incendiando la confianza pública.

Y mientras en Arequipa el CRAC sigue cerrado,
en Madrid, los bomberos veteranos que fundaron BUSF hace tres décadas se preguntan cuándo su institución decidirá volver a mirar de frente la verdad.

Porque la solidaridad no se roba solo con dinero.
Se roba también con silencios y con la indiferencia.

Diario La Selva

Diario IMPETU

Alberto Vela - Diario UNO AL DÍA

Nota del editor

Bomberos Unidos Sin Fronteras (BUSF) ha remitido al autor una carta firmada por su presidente, Antonio Nogales Rodríguez, y su vicepresidente, Fernando Carballo Hierro, en la que informan que el cuestionario enviado el 4 de noviembre se encuentra “en evaluación por su equipo de abogados en España y en Perú”. En el mismo correo, hacen referencia a un comunicado fechado el 26 de octubre, difundido recién esta semana, luego de nuestra solicitud de respuesta.

La próxima entrega Dominical abordará con detalle tanto dicha carta como el contenido del comunicado —emitido a destiempo—, y analizará las implicancias jurídicas, institucionales y éticas de la posición asumida por BUSF frente a las denuncias y querellas en curso.

Seguiremos informando, con la misma independencia y rigor que merece la ciudadanía.
Lo que venga —si es que viene más respuestas en el trancurso de la semana—, será debidamente respondido.


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