“UN POST DE FACEBOOK QUE REVELÓ QUIÉN MANDA EN EL PERÚ (Y POR QUÉ TIEMBLAN POR MI PATA BETSY)”
A veces el Perú no necesita informes, ni expertos, ni gabinetes de crisis. A veces basta un post de Facebook.
Un amigo apareció
indignado, criticando a este gobierno de salida y sin luz:
“¡IDIOTAS! No me voy a pelear con México y medio mundo
por Betsy Chávez.”
Y yo dije:
Ah, acá está.
Acá está la radiografía emocional de la élite peruana.
En una frase.
Sin querer.
Porque, claro, él
cree que está insultando al gobierno.
Pero sin darse cuenta está confesando los miedos del poder que no se ve:
el que de verdad manda.
Y la respuesta que
alguien le dejó abajo —casi como quien lanza un fósforo sobre gasolina— lo
terminó de descolocar:
“¿Por qué no? Betsy Chávez es la futura presidenta del
Perú.”
Y ahí sí, incluso
desde el diván se sintió el temblor.
I. EL PODER QUE NO POSTULA (PERO FACTURA)
Seamos sinceros:
la derecha peruana partidaria es un chiste cruel. Una comedia involuntaria. Una
colección de personajes que se creen Churchill porque leen Gestión con
café.
Pero la derecha
real… ah, esa sí es seria. Esa no se presenta a elecciones:
las organiza.
Esa no hace colas
para votar:
manda informes técnicos.
Esa derecha tiene
nombres que suenan a gremios, consejos empresariales y consultoras con aire
acondicionado:
- CONFIEP
- SNI
- ADEX
- Bancos con torres que tapan el sol
- Mineras que funcionan como embajadas
privadas
- Estudios de abogados que redactan
decretos que luego “descubren” en el Perú Oficial
- Tecnócratas eternos en MEF, BCR, SBS,
Contraloría (estos no mueren: se fosilizan)
Ese es el verdadero
gobierno. Lo demás son sombras chinescas.
Y hoy, ese gobierno
está nervioso. Y cuando la élite se pone nerviosa… cualquiera que viva fuera de
San Isidro lo siente.
II. EL PECADO DE BETSY: EXISTIR EN EL LUGAR CORRECTO
Entonces, ¿por qué
tanto alboroto con Betsy Chávez? Fácil: por existir en el lugar donde la
élite no quiere que exista nadie.
Betsy es:
- joven,
- mujer,
- provinciana,
- con llegada emocional al Sur,
- con discurso nacional-popular,
- sin pedigree limeño,
- sin club social que la respalde,
- y con un apellido que suena a “esto no
lo podemos controlar”.
Eso, en el Perú
oficial, no se perdona.
Además, estaba a
punto de lanzar su candidatura.
Y eso sí que no.
Ahí ya el sistema entra en pánico nivel “ataquen la embajada”.
Porque —aunque no lo
digan en público— en privado lo susurran:
“Se nos viene un Castillo 2.0.”
Pero esta vez con
falda.
Y eso multiplica el terror.
El miedo de clase
combinado con el miedo de género…
ni en las pesadillas de un director de la CONFIEP habían visto eso.
III. EL TEATRO JUDICIAL (VERSIÓN: ‘AYER TODO ERA LEGAL,
HOY TODO ES URGENTE’)
Claro, luego tenemos
la persecución judicial. Una obra de teatro tan mala que ni el público limeño
la aplaude. Porque, vamos, en un país donde:
- Ministros que robaron fortunas están
libres,
- Congresistas bajo investigación predican
moral,
- Fiscales hacen maromas con expedientes,
- Policías que mataron manifestantes
reciben ascensos,
- Empresarios sancionados por el mundo dan
conferencias de ética…
en ese país,
¿me van a decir que la prioridad nacional es capturar a Betsy Chávez en una
embajada?
Por favor.
No insulten nuestra inteligencia.
Insulten nuestra paciencia, si quieren, pero no la inteligencia.
Todo el montaje es
tan desesperado que hasta México —que nunca se mete en líos sin medir costo
político— dijo:
“sí, acá hay persecución”.
Y cuando un país
serio te dice que estás persiguiendo políticamente a alguien…
quedas expuesto.
Desnudo.
Y bien ridículo.
IV. EL SUR: ESE VECINO QUE LIMA PREFIERE IGNORAR HASTA
QUE VOTA
Porque el problema
no es Betsy. Nunca fue Betsy. El problema es el Sur.
El Sur no olvida. No
perdona. No suelta las muertes. No se traga la narrativa de la prensa limeña.
No cree en milagros de la tecnocracia.
El Sur tiene una
memoria que Lima jamás podrá comprar. Ni con bonos, ni con paneles, ni con
opinólogos graduados en Twitter.
Y cuando alguien
logra conectar con ese país profundo —ese país que la élite ve como territorio
hostil— el sistema entra en code rojo.
Betsy puede hacerlo.
Y eso explica todo.
V. LOS ABOGADOS: LA VENGANZA DEL PROCEDIMIENTO
Lo más divertido del
caso es que los abogados de Betsy y Castillo, sin necesidad de discursos épicos
ni pancartas, están haciendo lo impensable:
le están cantando sus verdades al Congreso en la cara.
Y lo están haciendo
con papeles, con argumentos, con contradicciones expuestas en vivo y en
directo.
Y la narrativa
oficial se les está derrumbando como casita de plástico en lluvia amazónica.
Eso es lo que de
verdad los tiene furiosos: perder el control del relato.
Y cuando perdieron
eso… perdieron el alma.
"CONCLUSIÓN DESDE ESTE DIVÁN:
NO TEMEN A BETSY.
TEMEN AL PAÍS".
No temen a una
mujer.
Temen a lo que significa que una mujer prerepublicana, sureña, popular y sin
padrinos empresariales pueda colocarse en el centro del tablero político.
Temen que el Sur
vuelva a despertar. Temen que 2021 no haya sido un accidente, sino un prólogo.
Temen que la democracia —la real, la no gerencial— vuelva a hacer lo suyo.
Por eso la
persiguen. Por eso la insultan. Por eso intentan capturarla en embajadas.
Por eso gritan “¡IDIOTAS!” en Facebook creyendo que insultan al gobierno,
cuando en realidad confiesan su propio pavor.
Porque el verdadero
miedo de las élites peruanas es tan simple como ancestral:
que el Perú vuelva a votar sin pedirles permiso.
Alberto Vela






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