MICHAEL PORTER: HACE 16 AÑOS NOS DIO UN LAPAZO, Y HASTA AHORA, NO NOS REPONEMOS

A veces la historia tiene la cortesía de avisarnos antes de golpearnos. En 2009, cuando aún se respiraban los efluvios del “milagro peruano” de Alan García y su coro de tecnócratas jubilosos, aterrizó en Lima un invitado incómodo: Michael Porter, el gurú mundial de la competitividad, catedrático de Harvard y probablemente uno de los pocos hombres en la sala que sabía de qué hablaba.

Invitado por Interbank y la Universidad del Pacífico, Porter participó como ponente en el seminario internacional "Claves de una Estrategia Competitiva", vino a explicar —con esa serenidad que solo tienen los que no dependen de la publicidad estatal— qué era exactamente lo que el Perú hacía mal. Y lo dijo todo. Sin anestesia, sin diplomacia y, lo más duro, sin equivocarse.

Su conferencia fue una demolición metódica. Cada frase fue un golpe al mito del “Perú que avanza”, esa fantasía macroeconómica que el poder político vendía como modernidad. Porter desnudó el modelo con precisión quirúrgica. Y hoy, dieciséis años después, cada uno de sus diagnósticos suena más actual que entonces.

Ahora bien, ¿qué pasó de 2009 a 2025? ¿Sirvieron de algo sus “recetas”? Analicémoslo punto por punto, 16 años después, sin anestesia:

1. “El Perú no tiene una política ni una estrategia de largo plazo en competitividad.”

2009: Verdad absoluta.
2025: Sigue siendo verdad absoluta.
El Perú continúa funcionando como un país sin norte. Cada gobierno borra el mapa del anterior y dibuja un garabato nuevo. No existe una visión nacional articulada: no hay política industrial, ni educativa coherente, ni estrategia tecnológica. Seguimos viviendo al ritmo de los precios internacionales y de los caprichos de los políticos de turno.
Diagnóstico actual: 16 años después, seguimos improvisando. Si Porter volviera, no cambiaría una sola palabra; solo actualizaría el PowerPoint.

2. “El crecimiento no se ha reflejado en beneficio de la mayoría.”

2009: Era un golpe directo al triunfalismo de Alan García y su “Perú avanza”.
2025: La desigualdad se mantiene. Los “beneficiados” del crecimiento siguen siendo los mismos: el capital financiero, las élites extractivas y una pequeña clase media urbana precarizada. Mientras tanto, la informalidad laboral supera el 70% y los servicios públicos (educación, salud, justicia) continúan siendo, en la práctica, loterías.
Conclusión: el “milagro peruano” fue solo un espejismo macroeconómico. El ciudadano de a pie nunca vio el milagro, solo el espejismo.

3. “El Perú vive una ilusión exportadora basada en materias primas.”

2009: Porter advirtió que no había valor agregado.
2025: Seguimos exportando lo mismo: minerales, harina de pescado, agroindustria barata. El cobre y el oro sostienen la balanza comercial, pero no construyen industria ni conocimiento. No hay política tecnológica ni incentivos serios para innovación.
Resultado: el país sigue siendo un campamento minero con bandera. Porter habló de “valor agregado”; el Perú respondió con “valor minado”.

4. “En tecnología, el Perú no ha avanzado y más bien retrocede.”

2009: Diagnóstico sombrío.
2025: Confirmado. Seguimos con brecha digital, nula inversión en I+D, universidades desconectadas del sector productivo y un Estado que aún usa papeles y sellos. Mientras el mundo se mueve en inteligencia artificial y economía verde, el Perú sigue preguntándose cómo funciona un QR.
Balance: retrocedimos incluso en el atraso. Porter habló de innovación; el Perú eligió el trámite.

5. “Las inversiones extranjeras vienen a comprar negocios, no a crear nuevos.”

2009: Advertencia crucial.
2025: Acertó de lleno. Las grandes inversiones en el país han sido adquisiciones, no creaciones. Bancos, cadenas de supermercados, minas, AFPs, clínicas y universidades privadas fueron absorbidas por conglomerados extranjeros que exprimen rentas, no generan conocimiento.
Y lo peor: la educación, la salud y la infraestructura siguen siendo los mismos agujeros negros que mencionó Porter.
Conclusión: Porter pidió inversión productiva; el Perú le ofreció especulación importada.

6. “El Perú atraviesa tiempos peligrosos: su crecimiento no es sostenible.”

2009: Fue su último “K.O.”
2025: Porter, una vez más, tuvo razón.
El Perú hoy vive exactamente eso: el agotamiento del modelo extractivista, el derrumbe de la confianza política, el estancamiento económico y una población descreída. La corrupción se institucionalizó, el sistema judicial colapsó y la política se volvió un negocio electoral.
No se invirtió en capital humano ni en infraestructura, como él advirtió.
Resultado: país atrapado en el subdesarrollo con wifi y mototaxis.

Balance general: 16 años después

Porter no fue escuchado.
Sus recomendaciones quedaron archivadas entre diplomas, cócteles y titulares de prensa. Los políticos aplaudieron aquel 2009 y al día siguiente siguieron exactamente igual.
El Perú, en lugar de aplicar las recetas, decidió convertirlas en souvenir.

Hoy, 2025, el país enfrenta exactamente las consecuencias que Porter pronosticó:

  • Economía sin rumbo.
  • Desigualdad estructural.
  • Estado ineficiente.
  • Corrupción endémica.
  • Sistema educativo roto.
  • Productividad en caída libre.

El gurú habló de competitividad; el Perú respondió con clientelismo.
Habló de institucionalidad; el Perú ofreció impunidad.
Habló de visión de largo plazo; el Perú contestó “hasta las próximas elecciones”.

En resumen:

Si Michael Porter regresara hoy, no necesitaría preparar una nueva conferencia. Bastaría con repetir la de 2009 y ponerle un nuevo título:

“El Perú: estudio de caso sobre cómo no aprender nada en 16 años.”

Alberto Vela

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