JULIO VELARDE: EL GURÚ DE LA FUGA DE CAPITALES Y EL MILAGRO DE LAS RESERVAS INTOCABLES

En medios capitalinos como La Repiblica, RPP, Latina Noticias, etc. dicen que Julio Velarde dio “cátedra” en el Congreso. Que los congresistas quedaron como ignorantes, mientras él, con voz pausada y paciencia de santo, explicaba que el Banco Central no está para crear empleo ni para mejorar los sueldos, sino para “cuidar la inflación” y acumular reservas como si fueran estampitas. Y claro, los medios repiten: “¡Qué maestro! ¡Qué lujo tenerlo ahí, impasible, con un sueldazo de 41 mil soles!”

Pero vayamos por partes.

1. ¿De qué sirve tanta plata guardada?

El BCR tiene más de 70 mil millones de dólares en reservas. Suena lindo, suena patriótico. Pero cuando un congresista pregunta para qué sirve ese dinero, Velarde responde con orgullo: “sirvió para que en 2021, cuando se asustaron los grandes inversionistas con Castillo, pudieran fugar 18 mil millones de dólares sin que el país colapse”.

O sea, se celebra que los millonarios "inversionistas" pudieron sacar su plata en estampida y no pasó nada. ¡Gran hazaña!
Mientras tanto, un ciudadano común intenta sacar un crédito para su bodega o su combi y el banco le cobra 40%, 60%, 100% de interés. Esa es la ironía: a los ricos se les garantiza la fuga de sus capitales, a los pobres se les encadena con usura.

2. La autonomía del BCR: libre para ellos, dura para nosotros

El dogma que repiten periodistas y “expertos” es que el Banco Central debe ser “autónomo”. Autonomía frente al gobierno, claro, pero nunca frente al mercado. ¿Qué significa eso? Que el BCR no se mete en redistribución, ni en empleo, ni en créditos baratos, ni en desarrollo productivo. Su único mandato es que los capitales entren y salgan tranquilos, y que el dólar no tiemble demasiado.

Y si alguien osa decir “¿y si usamos esas reservas para financiar hospitales, educación, empleo?”, la respuesta es automática: “¡hiperinflación, caos, años 80!”. Ese cuco sirve para mantener al pueblo obediente, mientras las élites disfrutan de un país dócil y predecible.

3. El gurú que protege la exportación de capitales

Velarde es celebrado dentro y fuera del país porque hace bien su tarea: mantener al Perú como territorio confiable para la exportación de capitales. Sin ruidos soberanos, sin controles, sin aventuras nacionalistas que molesten a los dueños de la economía. En buen cristiano: aquí puedes invertir y llevarte tu ganancia afuera sin que nadie te pida cuentas.

Esa es la verdadera “hazaña Velarde”. No es cuidar al pueblo peruano, es cuidar que el capital nunca pierda confianza en este país y nunca invierta un porcentaje de sus utilidades.

4. El engaño mediático

El periodista que narra la escena nos pinta a los congresistas como burros que preguntan por empleo y precios, cuando en realidad esas son las preguntas de cualquier ciudadano de a pie. Porque, ¿de qué sirve que la inflación esté “controlada” si el pollo cuesta el doble, el alquiler se come medio sueldo y el crédito es un lujo?

Los congresistas habrán sonado torpes, sí. Pero sus preguntas eran legítimas. Lo que pasa es que, en este modelo, esas preguntas no tienen cabida.

En resumen:
Cuando un medio te dice que Velarde dio “cátedra”, lo que realmente pasó es que el banquero mayor del país recordó su único dogma: “los pobres que se aguanten, mi tarea es que los ricos duerman tranquilos y que puedan llevarse su plata, llevarse libremente sus utilidades cuando quieran”.

Y cuando Estados Unidos o la prensa celebran a Velarde, no es porque proteja al Perú. Es porque cumple muy bien las ordenes que le dieron: un país disciplinado, sin sueños propios, sin soberanía económica, donde la autonomía del BCR significa que nadie puede tocar la caja… salvo cuando hay que salvar la fuga de capitales de los que mandan.

Alberto Vela

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