UN PACHARACO RUMBO AL NORTE

Con audífonos puestos para la pose, un accesorio más para la foto no para escuchar música, gorrita ladeada y sonrisa de turista feliz, proyectando desubicación más que modernidad; el gobernador regional de Loreto anuncia con una foto en redes su viaje “rumbo al norte en busca de recursos”. La postal es perfecta: un selfie triunfal de aeropuerto, con su inseparable compañero de paseos, en modo viajero moderno. La pregunta es inevitable: ¿qué música estará escuchando que lo motiva tanto? ¿Será reguetón motivacional, cumbia amazónica, o alguna playlist de “éxitos para pasear con viáticos”? Lo cierto es que, va feliz y relajado, parece más entusiasmado por la aventura en Nueva York que por lo que debería llevar en la maleta: UNA AGENDA AMBIENTAL PARA LORETO.

Porque no nos engañemos. Este señor viaja nada menos que a la SEMANA DEL CLIMA DE NUEVA YORK, que se inaugura hoy 21 de septiembre. Este foro global es un espacio donde líderes políticos, científicos, empresarios y activistas discuten cómo acelerar la transición ecológica, enfrentar la crisis climática con estrategias de adaptación al cambio climático y diseñar políticas de desarrollo sostenible. No es un bazar, ni un mercado de recursos para mendigos. No es un lugar donde uno llega, levanta la mano y dice: “Señores, vengo del Amazonas, denme plata”. En estos espacios, quien no lleva propuestas serias, compromisos de reducción de emisiones, planes de transición energética o proyectos de conservación, simplemente no recibe nada.

Ahí está la ironía de su frase: “en busca de recursos”. ¿Recursos para qué?

  • Opción 1: Ir a vender la Amazonía de Loreto al mejor postor. Porque si no tienes políticas de conservación ni visión de desarrollo sostenible, la única “oferta” que puedes llevar es el bosque, el petróleo, el agua y la biodiversidad puestos en la mesa de negociación.
  • Opción 2: Volver con las manos vacías. Porque en la Semana del Clima no les dan plata a quienes llegan como pedigüeños sin ideas, sin proyectos y sin capacidad de gestión. Y nuestro gobernador no tiene nada de eso.

Mientras tanto, Loreto enfrenta problemas gravísimos: comunidades enteras sin acceso a agua potable, selvas devastadas por la tala y el petróleo, carreteras fantasmas, un sistema educativo colapsado y un abandono histórico de sus pueblos indígenas. Y en vez de liderar desde el territorio, con una agenda ambiental seria y propuestas de transición ecológica, el gobernador se disfraza de viajero global con audífonos, selfies y sonrisas.

En el fondo, su presencia en Nueva York será irrelevante: una figura decorativa más, un turista más, paseando entre paneles y conferencias, con viáticos pagados, sacándose fotos para aparentar protagonismo. Hablará de nada, propondrá nada y conseguirá nada. O peor aún: conseguirá lo único que parece buscar, dinero fácil bajo la mesa, a cambio de hipotecar lo que queda de la Amazonía.

La imagen del gobernador con audífonos en plena conversación lo retrata mejor que cualquier discurso: alguien desconectado de la realidad, más preocupado por la pose y la apariencia que por el fondo. Un pacharaco moderno, orgulloso de su selfie, convencido de que viajar ya es un logro en sí mismo.

Y mientras él sonríe con su playlist, los loretanos como buenos shamecos quedamos a la espera de la verdadera música que debería sonar: la de un liderazgo con visión, la de una agenda ambiental de verdad, la de un compromiso serio con el futuro de Loreto y la Amazonía. Esa música, lamentablemente, no la escucha.

Alberto Vela

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