LA GRAN COMEDIA DEL HOSPITAL REGIONAL: “FUE TODO LEGALITO… PERO SE CAYÓ SOLITO”
Si creías que la burocracia podía disfrazar la corrupción con sellos, papeles y comunicados, prepárate para presenciar la función estelar del año en Loreto: la licitación del Hospital Regional “Felipe Arriola Iglesias”, un espectáculo de mil millones de soles que más parece obra de teatro que proyecto de salud pública.
Acto I: La foto oficial y los aplausos de siempre
Según los periódicos
digitales La Verdad y En Directo que juraron que todo fue
transparente, como buenos boletines del GOREL, repitiendo el mismo libreto, todo
fue impecable. La Contraloría hizo su visita, los documentos estaban
disponibles, la fiscalización posterior arrancó, y el OPIPP coordinó cada paso
“para garantizar transparencia y legalidad”. Los portales se convirtieron en notarios
complacientes, repitiendo palabra por palabra el libreto oficial:
“Todo se realizó en
estricto cumplimiento de la ley, la Buena Pro fue otorgada correctamente, y la
supervisión fue efectiva.”
Todo se veía
perfecto en la foto: sonrisas, sellos, declaraciones públicas… una escena digna
de un reality show de transparencia.
Acto II: El cascarón tambaleante
Pero basta abrir los
informes y resoluciones oficiales para ver que detrás del telón había
otra historia:
· La empresa
ganadora no presentó la garantía de fiel cumplimiento, un requisito
esencial para cualquier licitación pública.
· Los certificados
ISO de Inversiones Dimica C.A. eran falsos o inválidos, sin acreditación
nacional ni internacional.
· La experiencia
del personal clave estaba inflada o directamente inventada.
· Los sobreprecios
y el expediente técnico escuálido hacían tambalear el proyecto como un
castillo de naipes.
El resultado
inevitable: la Contraloría declara nulo el contrato. Pero esto no
detiene la comedia, porque los libretos y las funciones continúan… solo cambia
la escenografía.
Acto III: La prensa aplaudiendo
Mientras tanto, La
Verdad, En Directo y demás portales obedientes continúan repitiendo
la misma canción: “Todo legalito, todo transparente, coordinación perfecta con
la Contraloría”.
Nada dicen de:
· La
falsedad de documentos,
· Las
irregularidades de las empresas fantasmas,
· Los
sobrecostos millonarios,
· El
riesgo real de que este hospital termine siendo otro cascarón sin médicos ni
equipos, igual que el Hospital Iquitos que lleva años en un local
alquilado.
Si alguien pensaba
que la prensa local era garante de la verdad, la realidad es otra: son serviles
al poder, indiferentes al saqueo y a los loretanos, y todos juegan la misma
obra de teatro. Lo triste (y cómico) es que se comportan como notarios de un
show, validando lo que claramente es un intento de robo público disfrazado
de hospital y es pura corrupción.
Acto IV: La insistencia del faenón
Lo más preocupante
es que la gestión regional ya prepara otro procedimiento de selección, bajo
las ordenes de Dina, usando el mismo expediente técnico flojo, lleno de errores
y sobrevaloraciones. Esto demuestra que el show no se detiene por la ley ni
por la Contraloría, sino que tiene otros intereses bien definidos: los
porcentajes del faenón ya están repartidos y solo queda que la función
continúe.
Mientras tanto, la
población de Loreto observa desde las gradas cómo un proyecto que debería
salvar vidas se convierte en monumento a la corrupción y al descuido,
con las ratas y alimañas como los únicos beneficiarios de un cascarón
multimillonario.
Acto V: El cascarón que no sanará a nadie
Si este hospital
llega a construirse tal como está planeado, será solo eso: un cascarón.
· Sin personal
médico suficiente para operar.
· Sin equipamiento
real para atender casos de alta complejidad o servicios de oncología.
· Con una
infraestructura inflada en cifras y vacía en funciones, que servirá más
para llenar bolsillos que para salvar vidas.
Los documentos y
resoluciones lo confirman: la obra no cumple con requisitos esenciales,
y aun así, la gestión insiste en repetir la historia. Es un monumento a la ineficiencia
y al saqueo, diseñado para que los coimeros celebren mientras los
ciudadanos quedan desprotegidos.
Epílogo: Un espectáculo que no olvidaremos
Así que, gobernador
René Chávez y aliados, tomen nota: el cascarón podría caer solito, pero la
memoria de Loreto no olvida. Cada sobreprecio, cada firma falsa y cada
irregularidad quedará registrada. Cuando este hospital se transforme en otro
cascarón vacío, todos nos vamos a acordar muy bien de quién decidió jugar con
la salud de medio millón de personas.
La gran comedia del Hospital Regional: fue todo legalito…pero
se cayó solito.
Ni cantemos victoria.
El faenón sigue vivito y coleando. Y lo peor: ya están ensayando para el
próximo acto.
Alberto Vela




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