JULIO VELARDE: LA BATACLANA DEL SISTEMA FINANCIERO INTERNACIONAL

En el Perú la noticia corrió con titulares vistosos: Julio Velarde, presidente del Banco Central de Reserva, volvió a ser la estrella de la película, esta vez en versión hollywoodense. Como si de un protagonista impecable se tratara, fue aplaudido por la élite financiera internacional —y, de paso, por Estados Unidos— por mantener “el orden fiscal”, la deuda baja y una economía “sólida” frente a los otros países de la región. Su discurso en la convención minera Perumin 37 fue repetido como un credo: Perú se financia más barato que sus vecinos, tenemos la deuda más baja de Sudamérica y somos un ejemplo de disciplina fiscal.

Cuando EE.UU. te aplaude, revisa tu billetera

El público que celebra parece olvidar un detalle clave: cada vez que Estados Unidos felicita a un fulano o a un país en América Latina, lo mejor es ponerse en guardia. Porque la experiencia histórica nos enseña que esos aplausos no son para el bienestar de los pueblos, sino para garantizar que los grandes negocios de Wall Street y las transnacionales sigan funcionando sin estorbos.

¿Qué significa realmente que Velarde sea tan aplaudido?

1.  Garantía para el capital extranjero
EE.UU. no festeja que el niño peruano coma mejor o que la madre de familia tenga seguridad laboral. Festeja que el Perú siga siendo “seguro” para la inversión: reglas intocables para la minería, contratos blindados para transnacionales, utilidades que vuelan al extranjero sin impuestos efectivos (de esto nos vamos a ocupar en otro momento). Velarde es, en la práctica, el notario que da fe de que aquí nadie va a tocar los privilegios del gran capital.

2.  Éxito en la economía para maquillar el fracaso social
Nos comparan con países vecinos que pagan tasas más altas en los mercados internacionales, como si esa fuera la medida del bienestar nacional. Pero ese “éxito” no se traduce en salud pública, educación de calidad ni empleos dignos. Al contrario, se sostiene sobre la precariedad del 70% de trabajadores informales, la anemia infantil y la pobreza persistente en regiones enteras. El Perú es exhibido como vitrina de éxito macroeconómico o en las cuentas grandes del país, pero por dentro es un escaparate vacío para su propio pueblo.

3. El manual del FMI en versión andina
Lo que Velarde exhibe no es innovación ni genialidad peruana: es el recetario de siempre del Fondo Monetario Internacional y del Tesoro norteamericano. Control fiscal, endeudamiento mínimo, disciplina monetaria… y cero creatividad soberana. El Perú queda reducido a un alumno aplicado de las reglas sagradas del modelo neoliberal, digno de la estrellita dorada en la frente que le coloca Washington.

La paradoja del endeudamiento barato

Velarde presume de que el Perú puede endeudarse más barato que sus vecinos. Pero aquí aparece la paradoja brutal: ¿de qué sirve tener margen para pedir prestado, si esa plata nunca llega a quienes más lo necesitan?

La deuda, cuando se contrae, suele destinarse a sostener proyectos que garantizan el flujo de inversión extranjera, no a construir hospitales en El Estrecho o colegios dignos en Puno. El financiamiento barato sirve para pagar carreteras concesionadas a empresas extranjeras, para reforzar contratos-ley o para tapar huecos fiscales producto de exoneraciones millonarias a mineras y petroleras.

Y mientras tanto, aquí abajo, un pequeño empresario que pide un préstamo al banco para salvar su bodega tiene que aceptar tasas de 40, 50 o 80% anual. Una madre que necesita crédito de consumo para pagar la universidad de su hijo termina hipotecando medio sueldo en intereses. Y si hablamos de las microempresas, ni se diga: el crédito formal les cierra la puerta y las deja a merced de los préstamos “gota a gota”.

Velarde presume que los mercados internacionales nos prestan barato porque tenemos las cuentas “ordenadas”. Claro, ordenadas para los grandes, porque para el ciudadano de a pie la fiesta del crédito es un infierno. La banca privada en el Perú, que gana como en casino de Las Vegas, cobra las tasas más altas de la región, pero eso no parece escandalizar al patrón del BCR.

¿No es extraño que el Perú tenga “disciplina fiscal ejemplar” y, al mismo tiempo, familias que deben resignarse a pagar intereses usureros para sobrevivir? Lo que pasa es sencillo: el orden fiscal y el endeudamiento barato sirven para dar garantías a los de arriba, no para darle oxígeno a los de abajo. Es decir: el endeudamiento barato es barato para ellos, pero carísimo para nosotros.

La historia que se repite

El aplauso norteamericano nunca ha sido gratuito en América Latina.

·    Cuando un país privatizaba sus empresas estratégicas, ahí estaba el “reconocimiento” del Tesoro de EE.UU.

·   Cuando un presidente aceptaba bases militares o contratos mineros leoninos, llegaba el elogio del Departamento de Estado.

·   Cuando un funcionario mantenía dócil el banco central, lo convertían en héroe de portada del Financial Times.

Hoy el turno es de Julio Velarde. Su papel es claro: mantener al Perú como territorio confiable para la exportación de capitales, sin ruidos soberanos, sin aventuras nacionalistas, sin políticas redistributivas que molesten a las élites.

El costo del aplauso

Lo sospechoso no está en el dato técnico —sí, la deuda peruana es baja comparada con otros países—, sino en el uso político de ese dato. El costo real de este aplauso es que mientras Velarde se pasea por foros internacionales como “ejemplo de prudencia”, el pueblo peruano sigue sin ver reflejado ese prestigio en su mesa diaria.

En resumen:

·    EE.UU. aplaude porque su capital está seguro.

·    Los mercados celebran porque su rentabilidad está garantizada.

·    Y el pueblo peruano, otra vez, queda en el aplauso de palo, mirando desde afuera una fiesta a la que nunca lo invitan.

Conclusión demoledora

Cuando Estados Unidos te aplaude demasiado, no es porque lo estés haciendo bien para tu pueblo, sino porque lo estás haciendo perfecto para sus intereses. El problema es que mientras Julio Velarde recoge ovaciones en foros internacionales, el Perú real sigue pagando con hambre, precariedad y exclusión el precio de ser la vitrina más barata del barrio para el capital extranjero.

O dicho de otra forma: si los gringos celebran, sospecha… porque seguro que el negocio no es contigo, sino contra ti.

Alberto Vela

Fuente de la información y fotos: https://guik.pe/velarde-peru-tiene-financiamiento-mas-barato-que-paises-de-la-region-por-situacion-fiscal/ 

 

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