UN ADELANTITO...En Perú: a los peores no solo no los metemos presos... los elegimos


Sí, leyó bien. En este país de realismo mágico con olor a mermelada rancia y billete sucio, a los peores no los castigamos. Los premiamos.

No los juzgamos, los aplaudimos.
No los repudiamos, los reelegimos. 

Aquí no hay contradicción. Hay coherencia.
Coherencia en la miseria política.
Porque el Congreso peruano no es una representación del pueblo: es una colección de prontuarios con curul.

¿Experiencia? Sí. En lavado, en estafa, en extorsión.

Aquí los requisitos para postular no son currículum, ni trayectoria, ni liderazgo.
Son tres cosas: contactos, dinero, y un expediente judicial flexible.

  • ¿Tienes una condena por corrupción? Bienvenido.
  • ¿Estás siendo investigado por lavado de activos? Mejor.
  • ¿Has estado en prisión por estafa, violación, peculado? ¡Perfecto! Tienes "voto duro".

Mientras en otros países una denuncia te sepulta, aquí una sentencia te lanza al estrellato político.

El Congreso no es un Parlamento. Es un penal con aire acondicionado.

¿Quieres pruebas? Aquí algunas joyas que han pasado (o están) en el Congreso:

El Congreso del Prontuario: los nombres que avergüenzan al Perú

¿Te parece exagerado decir que el Congreso parece un penal con aire acondicionado?
Mira esta lista. Lee sus cargos. Y dime si este no es el único país donde se elige para legislar a quienes deberían estar rindiendo cuentas ante un juez.

·         Rosío Torres Salinas, congresista por Loreto: Denunciada por mochasueldos, a sus trabajadores. Además, está vinculada a una organización criminal. Y aún así, sigue legislando... y hasta preside comisiones.

·         Jorge Morante Figari, congresista por Loreto: Según denuncia del alcalde de Putumayo, cobra S/100,000 para facilitar gestiones de proyectos ante el Ejecutivo. El caso quedo chunlla. Silencio total del Congreso. Silencio total de la Fiscalía. Impunidad garantizada.

·      Wilmar Elera García, excongresista de APP: Condenado a 6 años de prisión por colusión agravada en su gestión como funcionario municipal. A pesar de ello, juró como congresista en 2021. Solo tras la presión mediática fue capturado… pero el daño ya estaba hecho.

·         Patricia Chirinos, congresista de Avanza País: Conocida por su show mediático, pero también por contratos dudosos con allegados durante su gestión en la Municipalidad del Callao. Ha sido denunciada por uso indebido de recursos del Congreso.

Y la lista sigue. Y crece. Y los elegimos.

Esto no es una excepción. Es la norma política del Perú actual.
Congresistas con prontuario, con condena, con investigaciones en curso, que no solo no son sancionados…
¡sino que son premiados con curules, comisiones, presidencias del Congreso y hasta cargos ministeriales!

¿Y sabes qué es lo más grosero?
Que los partidos que los llevan no se hacen responsables.
Porque en el Perú, los partidos no postulan a los mejores. Postulan a los que tienen plata, votos, o favores que devolver.

Y si tienen antecedentes...
mejor: ya saben cómo funciona el juego.

  • Y qué decir de los cientos de candidatos “mecidos” por partidos que saben perfectamente su prontuario, pero los aceptan porque traen votos, contactos... y fondos poco santos.

Aquí el antecedente penal no es obstáculo, es carta de presentación.

Votamos por ellos. Porque el sistema quiere que lo hagamos.

Y no, no es solo culpa del ciudadano. El ciudadano vota con lo que tiene enfrente.
Y lo que tiene enfrente es una cartelera electoral llena de rostros reciclados, delincuentes conocidos, oportunistas disfrazados de salvadores, influencers sin ideas, y mafias con logo de partido.

Porque los partidos en Perú ya no son agrupaciones políticas:
son marcas registradas para lavar candidatos, blanquear antecedentes y meter a los suyos en el Estado.

¿Quién decide quién postula? Las cúpulas.
¿Quién financia? Empresarios con agenda.
¿Quién fiscaliza? Nadie.

Y lo peor: ya no nos sorprende.

Porque el gran triunfo de esta clase política no es solo haber tomado el poder.
Es habernos enseñado a aceptarlo como normal.
Es habernos domesticado al punto en que decimos frases como:

“Bueno, al menos roba, pero hace obra.”
“Todos son iguales.”
“Mejor el que ya robó y no el nuevo que va a aprender.”

Nos han convencido de que la política es mugre, sí o sí.
Y que intentar cambiarla es ingenuidad.
Y que luchar contra eso es perder el tiempo.

¿Y los buenos? Los queman. O los ignoran.

¿Y los que sí tienen principios?
Los que sí tienen vocación.
Los que sí tienen ideas y decencia.

Esos no pasan.
O no tienen fondos.
O no tienen padrino.
O son asfixiados por un sistema diseñado para que los mediocres y corruptos siempre tengan la delantera.

Porque en el Perú no se vota por el mejor. Se vota por el menos peligroso dentro del menú del terror.

¿Solución? Sí. Pero primero: Reconocer lo podrido.

No vamos a cambiar nada mientras sigamos diciendo “qué se puede hacer”.
Nada mientras aceptemos que ser honesto es de tontos y tener sentencia es de vivos.
Nada mientras no entendamos que un corrupto elegido es un ladrón con licencia para desangrar a todos.

Así que mírese al espejo, Perú.
Porque usted no solo es víctima. También es cómplice.
Cada vez que justifica.
Cada vez que vota con cinismo.
Cada vez que dice "mejor no me meto".

Porque aquí, en este país de ironías institucionales…

A los que deberían estar presos, les damos poder.
A los que deberían devolver lo robado, les pagamos sueldos.
Y a los que deberían ser historia, los hacemos historia congresal.

Sí, así de bajo hemos caído.
En Perú: a los peores no solo no los metemos presos... los elegimos.

Alberto Vela


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