El circo lumpen del poder: Boluarte, los dueños del país y el ministro de la desvergüenza
En el Perú ya no se gobierna, se administra un mercado de impunidad. Y la última designación en el Ministerio de Justicia lo confirma: Juan José Santiváñez, ex ministro del interior, desaprobado en su gestión, y que al decir de César Hildebrandt, es el chaleco de Dina Boluarte e investigado por usar su cargo para beneficiar a un excliente. ¿Coincidencia? No. Es el manual en uso: quien carga prontuario, obedece sin chistar.
Lo tragicómico es la escenografía. Banderas desplegadas,
solemnidad impostada, Boluarte levantando la mano del flamante ministro como si
coronara a un héroe nacional. En realidad, lo que corona es la lumpenización
oficial del Estado: si no tienes manchas, no calificas; si tienes rabo de
paja, mejor, porque serás más dócil.
Un gobierno de utilería, una presidenta de
cartón
Nadie se engaña. Boluarte no manda ni su peinado. Es
apenas la muñeca de palacio que repite lo que sus titiriteros dictan.
Los verdaderos operadores están en otro lado:
·
En el Congreso mafioso, que calla
porque sabe que mañana necesitará favores judiciales.
·
En las constructoras con sobrecostos,
que financian la música del baile.
·
En las mafias judiciales que se
reparten expedientes como botín.
·
Y en los grupos empresariales, especialmente la CONFIEP y la SNI que
prefieren este circo antes que un gobierno con respaldo popular que se atreva a
ponerles reglas.
La legitimidad popular brilla por su ausencia, pero la
funcionalidad al dinero está intacta. Aquí no gobierna un Estado, gobierna un cartel
corporativo–político.
El silencio cómplice del Congreso
El Congreso, tan lenguaraz para insultar y bloquear
cuando le conviene, se ha quedado calladito. ¿Por qué? Porque ese ministro
puede ser su futuro salvavidas. Los investigados, los blindados, los que
temen caer saben que con alguien así en Justicia las puertas del cielo judicial
siempre estarán abiertas… para ellos. Para la ciudadanía, ni hablar.
El ridículo hecho política
El nivel de desvergüenza es tan grotesco que ya no sorprende
imaginar lo siguiente: que mañana nombren a César Hinostroza, el célebre
“hermanito” de los audios, como primer ministro o ministro de justicia. Total,
si el criterio es tener cola larga, él calza perfecto. Lo que ayer nos parecía
un chiste de mal gusto, hoy es coherente con la lógica de este gobierno
corrupto.
El manual de la lumpenización
1. Rotar
ministros cuestionados para ganar tiempo y desactivar
escándalos.
2. Convertir
solemnidad en anestesia: bandas, himnos y discursos para
maquillar la podredumbre.
3. Blindar
negocios privados con decretos, adendas y contratos.
4. Usar
la justicia como tarjeta de favores: cárcel para opositores,
absoluciones para aliados.
5. Premiar
el silencio y castigar la integridad dentro del aparato público.
¿Quién paga el precio?
El ciudadano común, que ve cómo el Estado se degrada en
caricatura, cómo sus servicios básicos se hunden en corrupción, y cómo la
política se convierte en una feria de intereses privados. Mientras tanto, los
verdaderos dueños del país —banca, minería, agroexportación— aplauden desde la
sombra: “Que roben, pero que no regulen”.
El verdadero mensaje
El mensaje de este gobierno a los peruanos es claro:
·
Si eres honesto, no calzas.
·
Si eres técnico, estorbas.
·
Si eres lumpen, tienes ministerio asegurado.
El Perú como tragicomedia
Ya no es exageración, es evidencia: este no es un
gobierno democrático, es un cartel político–económico disfrazado de
república. Y lo más patético es la solemnidad con la que intentan vestir su
propio ridículo.
Si mañana vemos a Hinostroza jurando como primer
ministro, no nos reiríamos: apenas constataríamos que el Perú oficial ya se
convirtió en una parodia de sí mismo.
Alberto Vela





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