“¿Y EL PERÚ? TRANQUILO NOMÁS, EL TREN PASA POR SU CASA”

Crónica sarcástica de cómo se celebra un proyecto en el que el Perú pone el cuerpo… pero no tiene voz

Lo que estamos viviendo es una obra maestra del teatro del absurdo, una tragicomedia regional escrita por burócratas de Brasil, estrategas de China y aplaudida por tecnócratas peruanos con alma de felipillo. Un tren de 4,500 km partirá del Atlántico brasileño, cruzará media Sudamérica, pasará por el territorio peruano, descargará su carga en el puerto de Chancay… y el Perú no firmó ni el boleto de entrada.

Pero eso sí: ¡se celebran los aplausos patrióticos con banda de guerra!
Porque a falta de dignidad, nos sobra entusiasmo.

La ruta de la integración… de otros

Veamos el mapa: el tren parte de Bahía, Brasil, atraviesa Mato Grosso, Rondônia, Acre, y llega hasta… el puerto de Chancay, Perú.
Pero el acuerdo lo firman solo Brasil y China. ¿Y el Perú?
Mudo. Feliz. Servicial. ¡Ni preguntó qué día pasaba el tren!

Imagina que un tren cruza tu casa, rompe tus paredes, se instala en tu patio, hace ruido, consume tu agua…
y tú, encantado, lo llamas “alianza estratégica”.

El Perú como país decorativo

El documento lo deja claro:

  • Brasil pone la producción.
  • China pone el dinero, la ingeniería y el control del puerto.
  • Perú… pone la sonrisa.

¡Y cómo no! Con tanto entusiasmo criollo por el “progreso”, nuestros funcionarios deben haberse sentido honrados de que el tren pase por aquí. No importa que no nos consulten. ¡Lo importante es que “estamos en el mapa”!

Porque para las élites peruanas, estar en el mapa vale más que tener soberanía.

“El Perú se beneficiará con empleos”

Ah, hablan de 193,000 empleos.
Nos lo repiten como si fuera una bendición divina. Pero vayamos por partes:

  • ¿Dónde están esos empleos? ¿En Chancay? ¿En la selva? ¿En las oficinas del MTC?
  • ¿Qué tipo de empleo? ¿Obrero tercerizado? ¿Chofer de volquete? ¿Guardia de seguridad?
  • ¿Por cuánto tiempo? ¿Tres años de obra y luego a la calle?

Y lo mejor:

¿Quién lo garantiza? ¡China, por supuesto! ¡Y el gobierno peruano, con su récord de transparencia!

Una élite que celebra que el país sea una losa de concreto

Este tren no es una obra pública pensada para articular al Perú.
No es infraestructura nacional.
No es movilidad para el ciudadano.

Es una línea de carga para exportar materias primas desde Brasil hasta un puerto operado por una empresa estatal china en el litoral peruano. Y nuestro rol es el de ser riel, trocha, servidumbre de paso.

¿Y por qué no protestamos?
Porque nos vendieron la idea de que ser tránsito de cosas ajenas es un ascenso geopolítico.

El servilismo criollo: herencia colonial, ahora con PowerPoint

El silencio del Perú no es casualidad.
Es producto de una élite que, desde la república, nunca pensó al país como sujeto soberano, sino como propiedad de los grupos de poder. Ahora, esas élites van a congresos internacionales, usan saco y corbata, PowerPoint con banderitas, y palabras como “hub logístico” y “ventana al Asia”.

Pero en el fondo, son los mismos:

Felipillos 2.0, que aplauden mientras se firma su propia irrelevancia.

Chancay: la gran ilusión de progreso que no controlamos

Nos prometen que Chancay será la Shanghái de Sudamérica.
¡Qué hermoso!
Un puerto gigante, con tecnología de punta, con buques asiáticos atracando día y noche…

Pero atención:

  • COSCO tiene el 60% del proyecto.
  • Las grúas son chinas.
  • Los contratos son chinos.
  • El plan logístico es chino.
  • Y el negocio de redistribución… también es chino.

¿Y el Perú? Carga los sacos.

Y si hay que talar la selva, pues se tala

El tren atravesará ecosistemas sensibles de la Amazonía. Las alertas ambientales ya suenan.
Greenpeace advierte que abrir un canal al Pacífico implica abrir la Amazonía al extractivismo chino.

Pero no se preocupen:

“Ya hay estudios de impacto. Ya se hará consulta previa. Ya se mitigará todo”.
(Jajajajajaaaa: Nada se consultará. Todo se hará. Punto.)

Porque cuando el negocio llama, el bosque arde. Y los pueblos indígenas, bien gracias.

¿Qué haría un país con dignidad?

Un país con dignidad no dejaría que otros firmen tratados que lo atraviesan sin invitarlo.
Exigiría:

  1. Ser parte firmante del acuerdo y tener control de sus términos.
  2. Controlar al menos parte del puerto donde termina todo.
  3. Que el tren articule regiones peruanas, no solo pase por ellas como si fueran campo minado.
  4. Que los beneficios económicos sean reales, medibles y justos.
  5. Que la Amazonía no se sacrifique por la soja brasileña ni por la prisa china.
  6. Que se consulte al pueblo peruano, no solo a los ministros con planillas paralelas.

Conclusión: el tren del silencio sigue su marcha

Y mientras tú lees esto, el tren avanza.
No hay frenos.
No hay consulta.
No hay soberanía.

Solo hay una élite feliz, sentada en primera clase, aplaudiendo con emoción cada estación perdida de este país.

Y tú, pueblo peruano,

Eres el durmiente.
El que sostiene el riel.
El que ve pasar todo… sin que nadie le pregunte si quería el viaje.//

Alberto Vela

 

Comentarios

  1. Como siempre. Solo se cambia de " Operador"..Nuestra historia sigue solo cambiando de patrones....SI , HABRA PROTESTA NACIONAL..

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