Día Mundial del Agua: El Nanay envenenado y la "Caravana Multisectorial" como circo oficial

El 22 de marzo se celebra el Día Mundial del Agua, una fecha para reflexionar sobre la importancia de este recurso vital. Pero en Iquitos, donde 600 mil habitantes dependen del río Nanay para su abastecimiento de agua potable, no hay mucho que celebrar. En sus cabeceras, hace dos décadas que la minería ilegal viene destruyendo este ecosistema con mercurio, mientras nuestras autoridades ensayan su indiferencia con discursos vacíos y operativos simbólicos. 

Ahora, en una jugada maestra del "desarrollo sin desarrollo", el Gobierno Regional de Loreto (GOREL) y el Programa PAIS anuncian con bombos y platillos la "I Caravana Multisectorial para llevar servicios públicos a la cuenca del Nanay y Pintuyacu".

Sobre el papel, esta iniciativa parece una gran idea: acercar salud, desarrollo social, acuicultura y agricultura a las comunidades del Alto Nanay. En la realidad, es un "saludo a la bandera" disfrazado de atención integral, pues ignora el verdadero problema de fondo: la destrucción del río por la minería ilegal financiada por narcotraficantes colombianos, con la complicidad de autoridades peruanas y la participación de comunidades locales empujadas a esta economía por el abandono estatal.

Sale humo de esas cabezas pensantes: el gerente general, Econ. Pablo Soria, junto a gerentes regionales, celebró una reunión con el Coordinador Regional del Programa PAIS, Rudiger Encinas, para coordinar la caravana multisectorial en la cuenca del río Nanay y Pintuyacu.

Un evento sin impacto real: la caravana como excusa para la foto

La "I Caravana Multisectorial" se llevará a cabo del 23 al 30 de abril. Participarán diversas entidades, como la Municipalidad de Alto Nanay, RENIEC, el Programa Juntos y la Defensoría del Pueblo. Sin embargo, a pesar de esta parafernalia, hay cuatro preguntas clave que demuestran que esta acción no es más que un circo burocrático:

1. ¿Dónde está el plan para frenar la minería ilegal?

Ø  Más de 120 dragas ilegales operan en el Nanay, envenenando el agua con mercurio y destruyendo los bosques. Ni el GOREL, ni la Municipalidad Provincial de Maynas, ni la de Alto Nanay han planteado un plan real de interdicción y control.

Ø  No hay coordinación con la policía ni las fuerzas armadas para expulsar a los ilegales.

Ø  No hay medidas para rastrear el financiamiento del narcotráfico que alimenta esta economía destructiva.

2. ¿Dónde están la estrategias para dar alternativas económicas         sostenibles a las comunidades?

Ø  La caravana no menciona ningún programa productivo serio para que las comunidades puedan optar por economías legales en vez de ser mano de obra barata para los mineros ilegales.

Ø  No hay incentivos para la pesca sostenible, la agroforestería o el ecoturismo.

Ø  No hay apoyo real para la revalorización del territorio de las comunidades indígenas que están siendo cómplices (y víctimas) de este ecocidio.

3. ¿Dónde está la voluntad política para cambiar la situación?

Ø  Los discursos oficiales condenan la minería ilegal, pero en la práctica se tolera y permite su expansión.

Ø  Mientras la minería ilegal crece, los gobiernos locales y regionales fingen actuar con caravanas, operativos simbólicos y reuniones vacías.

4. ¿Por qué se sigue usando la "presencia del Estado" como una excusa para no hacer nada?

Ø  La caravana solo es un parche temporal que busca desactivar protestas y críticas.

Ø  Si realmente hubiera interés en cambiar la realidad del Alto Nanay, existiría una estrategia de desarrollo a largo plazo, no eventos esporádicos para la foto.


El verticalismo del GOREL: imposiciones fallidas y excusas recicladas

Una vez más, el Gobierno Regional de Loreto impone sus medidas sin consultar a la población afectada. Se diseñan "soluciones" desde escritorios con aire acondicionado, sin considerar a quienes realmente viven el problema.

Y cuando estas improvisaciones fracasan —porque inevitablemente fracasan—, la culpa nunca es de la falta de planificación o de la negligencia oficial, sino de "la falta de recursos", "la complejidad del problema" o, peor aún, de las propias comunidades que supuestamente "no colaboran". Es el mismo guion de siempre: la inacción convertida en burocracia, la incompetencia disfrazada de asistencia social.

Los estudiantes marchan mientras las autoridades se esconden tras eventos simbólicos

Este 20 de marzo, en el marco del Día Mundial del Agua, los alumnos de colegios en Iquitos saldrán a marchar en protesta contra la minería ilegal. Mientras los jóvenes exigen acción real para proteger el Nanay, las autoridades solo ofrecen caravanas y promesas. Es momento de que los organizadores de este evento se tomen en serio el problema del Alto Nanay y su afluente el río Pintuyacu. ¿Han pensado en alternativas sostenibles, o simplemente repiten el viejo libreto del asistencialismo que no cambia nada, como los proyectos de USAID? Si realmente quieren ayudar a estas comunidades, que presenten un plan de desarrollo integral y sostenible, en lugar de seguir tapando el sol con un dedo.

El agua envenenada y un futuro hipotecado

Mientras las dragas siguen succionando el lecho del Nanay y vertiendo mercurio a sus aguas, la respuesta del Estado es ofrecer atenciones médicas y algunos programas sociales. Sin un plan integral de desarrollo y sin una acción decidida contra la minería ilegal, la población del Alto Nanay seguirá atrapada en la pobreza, mientras los peces del río llevan en su carne el veneno que, tarde o temprano, también terminará en las mesas de los iquiteños.

Este Día Mundial del Agua, los discursos oficiales hablarán de "cuidar nuestras fuentes hídricas", mientras en la selva el río Nanay sigue convirtiéndose en un vertedero de mercurio y desesperanza.

Si algo queda claro con esta "caravana multisectorial", es que el problema no es la falta del Estado en el Nanay, sino la forma en la que el Estado se hace presente: con discursos y actividades, sin soluciones.

Alberto Vela

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