299 ¿Y Dónde Queda la Justicia en la Navidad?: El Corazón del Mensaje de Jesús
En cada rincón del mundo, la Navidad llega envuelta en luces, regalos, abrazos y mensajes cargados de palabras hermosas como amor, paz y esperanza. Sin embargo, hay una palabra que, aunque esencial en el mensaje de Jesús, parece quedar relegada al silencio: LA JUSTICIA. ¿Por qué esta ausencia? Quizá porque hablar de justicia incomoda. Porque la justicia nos reta a confrontar desigualdades, a ver el dolor ajeno y, sobre todo, a asumir responsabilidades colectivas.
Pero si hay algo claro en el Evangelio, es que Jesús no vino al mundo a darnos una paz superficial ni un amor de palabras vacías. Su nacimiento fue una declaración de guerra contra la injusticia, una promesa de buenas nuevas para los pobres, libertad para los cautivos y dignidad para los oprimidos. En Lucas 4:18-19, Jesús mismo proclamó su misión: traer justicia y redención a un mundo quebrantado.
La Navidad, un Llamado a la Justicia
Celebrar la Navidad es mucho más que intercambiar regalos o reunirse con los seres queridos. Es recordar que Dios, movido por un amor infinito, envió a su Hijo para transformar la historia. ¿Y qué significa eso? Que donde haya opresión, pobreza o abuso, ahí debe estar el corazón de nuestra fe.
El amor de Jesús no era pasivo; era un amor que actuaba, que sanaba, que denunciaba y que construía. La justicia no es un accesorio en este amor, sino su expresión más concreta. Sin justicia, el amor se queda en un gesto vacío; y sin amor, la justicia se vuelve fría y deshumanizada. Jesús nos mostró que ambos son inseparables: El amor es el origen y la justicia es su expresión concreta.
¿Por Qué Evitamos Hablar de Justicia?
Hablemos claro: hablar de justicia es incómodo. Nos obliga a mirar las desigualdades que preferimos ignorar. Nos enfrenta a nuestra complicidad en sistemas que perpetúan el sufrimiento. Y nos exige cambiar, no solo en lo personal, sino también en lo colectivo. En una época como la Navidad, que muchos perciben como un momento de celebración y no de confrontación, resulta más fácil hablar de amor y paz como conceptos abstractos que no desafían nuestro cómodo estatus quo.
Pero ¿de qué sirve una Navidad que no transforme? Si el nacimiento de Jesús no nos mueve a actuar por los más vulnerables, ¿entonces qué estamos celebrando?
Justicia en Acción: Una Navidad con Propósito
Jesús no vino al mundo para que solo reflexionemos. Vino para que hagamos. Ese es el mensaje. Que este sea el año, y los próximos, en que hagamos de la Navidad algo más que una tradición.
· Empieza desde lo cercano: Mira a tu alrededor. ¿Quién necesita apoyo, una palabra de ánimo, una acción concreta que haga justicia en su vida?
· Cuestiona estructuras: No basta con reconocer que algo está mal; necesitamos alzar la voz y actuar. Las estructuras injustas existen porque, muchas veces, permitimos que se mantengan intactas. ¿Cómo podemos transformarlas? Primero, informándonos sobre las desigualdades en nuestra comunidad, en la región o el país: ¿Quiénes no tienen acceso a educación, salud o trabajo digno? Luego, uniéndonos a iniciativas que luchen por estos derechos o creando nuevas formas de acción colectiva. La fe no es solo algo personal; también es profundamente social. Cuando denunciamos injusticias y trabajamos por un cambio, estamos viviendo el mensaje de Jesús de manera plena. Recuerda: el amor que no busca transformar las estructuras que oprimen no es un amor completo. Alza la voz contra las desigualdades que ves en tu comunidad. La fe no es solo algo personal; también es profundamente social.
Vive el amor que transforma: Ama de manera activa. Que tu amor no solo se quede en palabras, sino que construya puentes y derribe muros.
El Verdadero Espíritu de la Navidad
La Navidad es el recordatorio de que el mundo no está condenado al sufrimiento y la injusticia. Jesús vino a mostrar que otro camino es posible: el camino de la equidad, la verdad y la dignidad para todos. Ese es el Reino de Dios que él nos invitó a construir, y esa es la misión que hoy también es nuestra.
Este año, y los proximos, no dejemos que la justicia quede fuera de nuestra celebración navideña. Porque donde hay justicia, hay verdadera paz. Donde hay justicia, hay amor en acción. Y donde hay justicia, el corazón de Jesús late con fuerza en nuestro mundo.
Recuerda: El amor es el origen y la justicia es su expresión concreta.
LA NAVIDAD PARA TRANSFORMAR EL PERÚ HOY
En el Perú, un país marcado por profundas desigualdades, conflictos sociales y desafíos estructurales, la Navidad debe ser algo más que una celebración tradicional. A la luz de esta reflexión, la Navidad en estos tiempos críticos debería convertirse en un momento de conciencia activa, de acción solidaria y de compromiso por la justicia.
Una Navidad de Conciencia Activa
La Navidad debe ser el tiempo para reconocer nuestra realidad como sociedad. No podemos ignorar las desigualdades que persisten en el acceso a la educación, la salud, la justicia y las oportunidades económicas, especialmente en regiones como Loreto, Puno o Ayacucho, donde la pobreza y el olvido estatal son una constante. Es un llamado a mirar más allá de nuestras burbujas y ser conscientes de las necesidades de aquellos que viven en la marginalidad.
Una Navidad de Acción Solidaria
Este tiempo debe ser un recordatorio de que la solidaridad no es solo un acto de caridad momentánea, sino una forma de vida que construye tejido social. Podemos traducir el espíritu navideño en acciones concretas: ayudar a comunidades vulnerables, apoyar iniciativas locales que promuevan el desarrollo sostenible, y tender puentes de reconciliación en un país que muchas veces se encuentra dividido por tensiones políticas y sociales.
Una Navidad de Compromiso por la Justicia
En un Perú donde las desigualdades estructurales y la corrupción erosionan la confianza en las instituciones, la Navidad nos desafía a comprometernos con un país más justo. Esto implica exigir transparencia, apoyar a los líderes que trabajan por el bien común y participar activamente en la construcción de una sociedad más equitativa. No se trata solo de denunciar, sino de proponer y construir soluciones.
El Mensaje de Jesús para Transformar el Perú Hoy
Jesús vino al mundo para proclamar libertad a los cautivos y buenas nuevas a los pobres, y ese mensaje debe resonar con fuerza en nuestra realidad. La Navidad no puede ser solo un momento de reflexión pasiva. En el Perú, debe ser un momento de transformación, donde la fe nos mueva a actuar con valentía, a alzar la voz contra las injusticias y trabajar por un país donde todos tengan la posibilidad de vivir con dignidad.
En este tiempo crítico, la Navidad en el Perú debe convertirse en un símbolo de esperanza que se traduzca en cambios reales. Porque el amor que no se expresa en justicia es incompleto, y la fe que no transforma es una oportunidad perdida. Hoy más que nunca, necesitamos vivir una Navidad que honre el verdadero mensaje de Jesús: un amor que libera, que sana y que construye un Reino de paz y equidad para todos.
(Alberto Vela)





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