CONDENARON AL DESASTRE AMBIENTAL AL RÍO NANAY
Estoy completamente de acuerdo con lo que dice el profesor José Manuyama: “el Estado peruano está atacando mortalmente a la Amazonía”. Pero específicamente está atacando a Iquitos y al río Nanay que nos provee de agua. Muy pronto este río estará completamente destrozado y contaminado. ¡ El estado se atrevió a dar una concesión minera en el Alto Nanay !
No necesitamos ser pitonisos para afirmar lo que se viene para el río Nanay, porque igual sucedió, según la lectura de la historia en las más de 100 mil hectáreas de bosques y ríos hoy depredados y contaminados en el departamento de Madre de Dios, Perú. Ahí toda esta desgracia se inició cuando el gobierno - centralizado en Lima, que desconoce la Amazonía y por tanto nunca le va a tener consideración – empezó a repartir precisamente concesiones mineras, como hoy lo está haciendo en el Alto Nanay.
Esto es lo que nos dice la historia de lo ocurrido en Madre de Dios, según la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental: El primero ciclo en Madre de Dios, se produjo entre 1978 y 1982, y se dio entre mineros artesanales y concesionarios mineros a los que el Estado había otorgado derechos sin un previo análisis del uso del territorio. Clarísimo, el Estado que no conoce la Amazonía y no le importa lo que suceda en ella, dio concesiones mineras y luego se sumaron, vinieron, los mineros artesanales, y empezó el desmadre y la cantaleta de que no se puede controlar a la turba.
Sigamos con la historia de lo ocurrido en Madre de Dios y pronto ocurrirá en el Nanay, Loreto: En la década del 90 se desató un nuevo conflicto entre mineros en proceso de formalización y comunidades indígenas debido a las pretensiones de los primeros de desconocer los derechos territoriales de los segundos. Este conflicto llegó a su punto más álgido a principios de 2001, cuando el Estado intervino en Madre de Dios para suspender el otorgamiento de concesiones sobre territorios en disputa. Esto es lo que no saben los comuneros de las comunidades de Alvarenga, Puca Urco, San Juan de Ungurahual y Diamante Azul, quienes, urgidos de medios económicos para atender a sus familias, hoy apoyan a los mineros ilegales en la zona.
Desde el 2005, la región de Madre de Dios ha vivido un nuevo ciclo de conflictos entre mineros, comunidades nativas, reforestadores y otros usuarios del bosque por la expansión acelerada de minería aurífera en la región. Ahora, en su largo camino, la minería ilegal va dejando una serie de problemas vinculados más que todo a delitos, no solo ambientales como la depredación y contaminación química por mercurio, también se han sumado problemas de narcotráfico, trabajo forzoso, trabajo infantil, trata de personas, sicariato, extorsión, homicidios, robo de tierras, evasión tributaria. ¿Larga la lista no? Pues hay que ir preparándonos, no solo para hacer frente a estos problemas, sino al tremendo problema que ocasionará a nuestra fuente de agua. De esto trataremos en posterior información.


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