DIEZ PREGUNTAS A ANTONIO NOGALES, PRESIDENTE DE BUSF ESPAÑA: EL SILENCIO DETRÁS DEL FINAL DEL CRAC

Conviene decirlo sin rodeos, porque a estas alturas ya no tiene sentido maquillar la realidad: el CRAC de Arequipa ya no existe.
El
Centro Solidario BUSF de Respuesta ante Emergencias y Catástrofes Naturales
(CRAC) construido en Arequipa con cooperación
internacional, específicamente el Ayuntamiento de Madrid, fue desmantelado
institucionalmente y hoy su nombre ni siquiera aparece en la narrativa oficial.
Desapareció.
Y desapareció por obra y gracia de dos protagonistas
centrales de esta historia: Edgar Salomón Castañeda y Antonio Nogales,
el presidente y representante legal de Bomberos Unidos Sin Fronteras.
Uno ejecutó la operación sobre el terreno.
El otro la dejó pasar durante más de una década.
El resultado final se acaba de formalizar de manera casi
surrealista
Las actuaciones policiales en España no dejan lugar a la duda razonable, la estafa del cáncer Infantil LINCECI enlaza con la usurpación y robo del CRAC de Arequipa, coincidentes por completo en el mismo periodo de tiempo 2014-2019. La documentación registral y Jurídica, el análisis realizado confirma que:
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| EDGAR SALOMÓN CASTAÑEDA, EL DE LA OPERACIÓN QUIRURGICA. ANTONIO NOGALES, PRESIDENTE DE BUSF ESPAÑA. EL BINOMIO QUE CONDUJO A BUSF AL ABISMO ETICO Y A LA DESAPARICIÓN DEL CRAC DE AREQUIPA |
EDGAR
SALOMÓN “el protegido” ejecutó premeditada e ilegalmente la
operación sobre el terreno, para ello contó con el respaldo necesario de altos
estamentos en BUSF España, que hasta hoy siguen.
ANTONIO
NOGALES quién calla y encubre a “el protegido” cerca
de ONCE AÑOS. En paralelo intrigas, procedimientos penales y juicios
pendientes. Asombra como utilizan los recursos de una ONG de UTILIDAD PUBLICA
para lo peor. ANTONIO NOGALES y los otros saben muy bien, que si SALOMÓN
hablase, a lo que en algún momento se verá obligado, ese día caen todos los protagonistas
de esta red inhumana, compleja e internacional que transformo en opaco interés privado
la cooperación solidaria.
Hoy se añade un resultado que se acaba de formalizar de
manera casi surrealista.
Lo que fue el CRAC SOLIDARIO ahora funcionará como Polígono
de entrenamiento del Cuerpo General de Bomberos Voluntarios del Perú,
bajo el nombre de Centro de Formación y entrenamiento Brig. Mayor CBP Nassry
Salomón Bendeck.
El detalle que completa el círculo es casi literario:
Nassry Salomón Bendeck es familiar directo del propio Edgar Salomón, quien lo
desmantelo, saqueo y lo saboteo.
Es decir, el centro creado con cooperación internacional,
el presente 2026 termina convertido en una instalación que ni siquiera
conserva su nombre original.
El CRAC fue borrado.
EL SAQUEO QUE EMPEZÓ CON UN CAMBIO DE ESTATUTOS
Todo comenzó en 2015.
Ese año Edgar Salomón Castañeda modificó unilateralmente
31 artículos de los estatutos de la filial peruana de BUSF.
No fue una reforma administrativa cualquiera. No se trató
de una reforma menor. Fue una operación quirúrgica.
Fue una operación jurídica completa e ilegal que transformó
la estructura institucional existente y permitió la aparición de una nueva
organización llamada Bomberos Unidos Perú (BUP).
Lo relevante no es el cambio de nombre.
Lo relevante es lo que vino detrás: el control de los
activos del proyecto.
Y el principal activo era el Centro BUSF de Respuesta ante
Emergencias y Catástrofes.
Un complejo construido con cooperación internacional que
incluía:
- Ambulancias
- Plantas
potabilizadoras
- Vehículos
de rescate
- Unidades
logísticas, de rescate, salvamento y desescombro.
- Equipamiento
médico de última generación, y hospitales de emergencia
- Infraestructura
de formación y respuesta rápida.
Un
botín humanitario, si se quiere llamar por su nombre.
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| PARTE DEL JUGOSO BOTIN HUMANITARIO DEL CRAC DE AREQUIPA QUE SIRVIO PARA ALIMENTAR AMBICIONES PRIVADAS SACRIFICANDO LA VIDA DEL PROJIMO |
EL SILENCIO QUE LO PERMITIÓ
Durante once años la organización matriz en España —que
dirige desde el 2017 Antonio Nogales— no ejerce acciones ni penales ni
administrativas para recuperar el patrimonio solidario financiado con dinero
público de los españoles. Hay numerosos comunicados. En UNO AL DÍA constatamos
mecanismos legales realizados como son los burofaxes y respuestas incumplidas,
sin duda con el único fin de dilatar y continuar encubriendo el robo
perpetrado:
Ni hay denuncias formales.
Ni auditorías públicas.
Ni procesos judiciales conocidos.
Nada.
Y mientras tanto el CRAC ha dejado de operar como lo que
debía ser: una plataforma de respuesta humanitaria internacional.
La pregunta inevitable es simple: ¿Por qué ocurre todo
esto con la necesaria permisividad cómplice de BUSF España?
LA CARTA DE 2019 QUE LO CONFIRMA TODO
Hay un documento que desarma cualquier intento de
explicación simplista.
Es público que, en septiembre de 2019, Edgar Salomón
Castañeda enviaba una carta a Antonio Nogales afirmando estar dispuesto a entregar
a BUSF España el CRAC con sus medios materiales.
La frase es devastadora por lo que implica.
Significa que Salomón reconocía tener control del centro,
full equipado.
Y significa que la dirección de BUSF España lo sabía, hecho que en el mismo documento es
constatado.
Si la relación institucional había terminado en 2015 —como
se afirma ahora— ¿Por qué cuatro años después se afirma proceder a la
devolución del Centro? que NUNCA llega a realizarse.
Esa contradicción sigue sin explicación.
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| La carta que confirrma que Salomón tenía control del centro, full equipado. Y los señores del MIDAGRI y cuerpo de Bomberos que dieron el tiro de gracia para la desaparición del CRAC de Arequipa |
EL FINAL ADMINISTRATIVO DEL CRAC
El desenlace vemos recientemente a través de una resolución
del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego del Perú (MIDAGRI)
La resolución regulariza la afectación en uso del terreno
donde se encuentra el complejo: 2.525,34 metros cuadrados.
Sobre ese terreno se levantan:
- Torre
de maniobras
- Área
de estructuras varias.
- Aulas
de formación
- Área
médica, incluido ambientes para pruebas de RAYOS X
- Dormitorios
- Salas
administrativas
- Cochera
y almacenes.
Toda la infraestructura es hoy presentada por Bomberos
Unidos Sin Fronteras como parte de una cesión oficial al Cuerpo General
de Bomberos Voluntarios del Perú.
Pero hay un detalle jurídico que resulta imposible ignorar.
¿Quién en representación de BUSF España y/ó
BUSF Perú realiza la gestión directa en lo institucional para la cesión
oficial, publicado formalmente por parte de BUSF España?
Se
pilla antes a un mentiroso que a un cojo, y son muchas las mentiras, que en este caso
resulta fácilmente comprobables para las autoridades. Cómo a pesar de las
reiteradas negativas pretendiendo desvincularse de los hechos denunciados, hasta hoy, en la web
Oficial de BUSF España aparece y se resalta el CRAC DE AREQUIPA como Escuela de
Formación y Centro Operativo de la RED IBEROAMERICANA BUSF para la Respuesta
Inmediata ante Emergencias.
La resolución del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego
del Perú regulariza el terreno, no necesariamente la titularidad de la
infraestructura ni de los bienes del CRAC.
Y aun así el relato oficial presenta el proceso como una
transferencia total.
EL NOMBRE QUE BORRA LA HISTORIA
El golpe que ahora se hace es simbólico, pero profundamente
revelador.
El CRAC ya no se llama CRAC.
Ahora será el Centro
de Formación y Polígono de Entrenamiento Brig. Mayor CBP Nassry Salomón
Bendeck.
El nombre del proyecto humanitario desaparece.
La memoria institucional se evapora.
Y con ella se pretende eliminar la pregunta más incómoda de
todas: ¿Qué ocurrió con los activos originales del CRAC BUSF?
EL INVENTARIO QUE NADIE MUESTRA
Hasta la fecha BUSF España no presenta un inventario
completo del equipamiento del CRAC, que por TRANSPARENCIA está obligado ante lo
público y notorio del entramado.
Y eso abre interrogantes inevitables:
¿Dónde están las ambulancias donadas desde
España?
¿Dónde están los vehículos y medios especializados de rescate, salvamento y
desescombro?
¿Dónde están las plantas de potabilización?
¿Dónde están los hospitales de emergencia equipados?
¿Dónde están los insumos logísticos y formativos que llegaron como cooperación
internacional? Etcétera
Porque los equipos de emergencia no se evaporan.
Se usan.
Se trasladan.
O desaparecen.
DIEZ PREGUNTAS QUE SIGUEN SIN RESPUESTA
Por eso es que recientemente se enviaron diez preguntas
formales a Antonio Nogales, y a la dirección de BUSF en España.
Preguntas sobre inventarios.
Sobre auditorías.
Sobre la carta de 2019.
Sobre el control institucional del centro a cargo de Edgar
Salomón.
Sobre la transferencia final e irregular.
Las preguntas siguen sin respuesta, a pesar de confirmarse
su recepción por parte de ANTONIO NOGALES, quién nos traslada su ánimo en firme
de no responderlas, falto de toda transparencia como si no estaría obligado siendo
BUSF ONG DE UTILIDAD PÚBLICA.
Y esa informal postura dice mucho.
EL CENTRO QUE DEBÍA SALVAR VIDAS
Hoy Arequipa enfrenta lluvias, huaycos y emergencias
recurrentes.
Cada desastre recuerda para qué fue construido el CRAC BUSF
Un centro de respuesta rápida para salvar vidas.
Hoy ese proyecto ya no existe.
Fue desmantelado, rebautizado y absorbido en una estructura
distinta.
Y mientras BUSF se felicita con comunicados solemnes de
cooperación internacional, el nombre del CRAC de Perú desaparece de la
historia.
Pero las preguntas siguen allí.
Tarde o temprano tendrán que ser respondidas a las
autoridades españolas, y, en su caso, también a la justicia peruana.
Porque cuando un proyecto humanitario financiado con
recursos públicos desaparece de esta manera, el problema deja de ser
administrativo.
Es histórico, moral, jurídico y penal.
EL CRAC NO MURIÓ POR UN TERREMOTO NI POR UN
HUAYCO.
MURIÓ POR ALGO MUCHO MÁS SILENCIOSO.
Murió por la mezcla perfecta entre ambición privada y
silencio institucional.
Porque el silencio no es prudencia ni espera
administrativa. Es método. Es cobertura. Es una forma elegante de no mirar
mientras otros hacen negocios con lo que nació para salvar vidas.
Y cuando la cooperación solidaria termina convertida en
patrimonio difuso, cuando los inventarios desaparecen, cuando el máximo
responsable da evasivas, calla y los centros humanitarios cambian de nombre
como si nada hubiera pasado, lo que empieza a dibujarse no es un error de
gestión.
Es algo mucho más profundo: el modus operandi de una red
opaca que ha convertido la solidaridad en oportunidad privada.
Porque
el CRAC no desapareció solo.









Muchos ánimos para el redactor y a seguir tirando de la manta
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